EL ESTILO QUE NO CONVENCE

Los Armani de 150 euros de Quique Setién y su fanatismo para no dar pelotazos

El cántabro que luce unos pantalones de alto coste y mantiene que su estilo es innegociable sufre con las críticas que califican su fútbol de salón, artificioso y estéril. Continuará en el banquillo.

Foto: Quique Setién apoyado en el banquillo del Sánchez Pizjuán durante el derbi sevillano. (Efe)
Quique Setién apoyado en el banquillo del Sánchez Pizjuán durante el derbi sevillano. (Efe)

La comisión deportiva del Betis apostó este mediodía por la continuidad de Quique Setién. El cántabro se sentará en el banquillo el próximo lunes ante el Espanyol y, en teoría, seguirá hasta que finalice la temporada. El luego, ya se verá. Quique Setién es un entrenador que siempre está dispuesto a no bajarse los pantalones ni renunciar a su estilo por la derrota. El hombre que viste unos Emporio Armani –de unos 150 euros– en la parcela del banquillo, ha sufrido estos meses el castigo del resultadismo. El glamouroso cántabro no gana partidos. La afición quiere hechos y menos teorías. Goles y menos pases. Victorias por encima de la vistosidad y así se lo hacen saber con cánticos de reprobación: “¡Quique, vete ya!”. Un nuevo golpe a la escuela del fútbol de posesión y el toque llevó a la crisis a uno de los técnicos más fanáticos de una propuesta que rechaza el pelotazo y la falta de rigor con el balón. A pesar de todo, y como indicamos, Setién continuará.

Quique Setién ha dejado de ser divertido y su fútbol no se considera atractivo. Se le ataca por la ausencia de una idea más práctica y eficaz. "Ganar, ganar y volver a ganar", decía Luis Aragonés. Setién no gana y es la última víctima de los que rechazan o reniegan de un fútbol cuestionado por su esterilidad. Hace unas semanas se le preguntaba a Pep Guardiola por el éxito y el fracaso en la mayor competición europea y afirmó: “No vine al Manchester City para ganar la Champions”. Guardiola insinuaba que se le había encargado crear un equipo con identidad y estilo. Lo mismo puede decir Quique Setién en su particular calvario en el Betis, aunque el cántaro no es Pep Guardiola.

La goleada contra el Levante (4-0) en el Ciutat de Valencia es la gota que derrama el vaso de los que enarbolan la bandera contra Quique Setién y este fútbol que califican de salón. A Setién se le cae el crédito en un partido con el 70% de posesión, el primer remate a portería pasada la media hora y cuatro goles en contra. Así es difícil justificar una idea y encontrar adeptos. A Setién, probablemente para los que piden jugar a otra cosa, le quedaría mejor un mono de trabajo o el chandal que esos pantalones Emporio Armani. El toque por el toque abre la guerra entre los defensores del cruyffismo y, por ejemplo, el Getafe de Bordalás.

Setién golpea un balón desde la zona de banquillos. (Efe)
Setién golpea un balón desde la zona de banquillos. (Efe)

Las sentencias de Setién

Setién no renuncia a ese manual que defiende con pasión y con el que dicta sentencia: “Sería incapaz de decirle a mi equipo que se meta atrás. Yo le doy mucha importancia a no perder el balón y el músculo o la figura de mediocentro defensivo no me vale si no hay calidad con el balón. Si voy a tener setenta minutos el balón para que quiero un jugador que tiene dificultades para gestionarlo. A mí un jugador que pierda permanentemente el balón, que no tenga rigor con los controles o los pases y no interprete bien la asociación, tendrá problemas para jugar. Yo no voy a cambiar porque hago lo que siento”. Reflexiones –en el diario de Sevilla– de un técnico que se califica de “muy exigente conmigo mismo”.

En el innegociable estilo lleva la penitencia cuando se acumulan las derrotas. La vehemencia con lo que lo defiende y cómo saca las garras cuando se siente injustamente tratado le ocasiona problemas. Uno de los más sonados fue en la sala de prensa de Butarque –10 de febrero– después de perder (3-0) contra el Leganés de Mauricio Pellegrino. “Si al Leganés se le pide que juegue como nosotros, les va a costar… A veces le sale bien y otras veces mal, por eso está ahí abajo”, soltó como una bomba que tuvo respuestas contundentes por desprender un aire de superioridad. “Estamos muy orgullosos de ser el Leganés”, le respondió Pellegrino. El contraste de dos escuelas. El fútbol práctico y sólido contra el estilo de posesión y la vistosidad. Diferencia de criterios que también le han enfrentado a uno de los entrenadores de moda en España: José Bordalás, del Getafe.

La afición del Betis dictó su sentencia, no así la directiva. Los seguidores perdieron la paciencia por desaprovechar la oportunidad de jugar la final de Copa del Rey, la Europa League y el doloroso derbi contra el Sevilla en el Sánchez Pizjuán. Demasiadas derrotas, disgustos y poca fe en un estilo que defiende con estos argumentos: “En esta sociedad no importa el fútbol en sí mismo si no ganas. Pero solo gana uno al año. Es normal que te cabrees, pero mirad al Real Madrid. Ahora está fuera de la Champions”. Un entrenador exquisito que tiene a su jugador más en forma como defensor. “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”, afirmó Sergio Canales después de la goleada contra el Levante. La historia de Setién en Heliópolis continúa.

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