EL PRESIDENTE DEL SEVILLA ESTÁ TRANQUILO

La lucha de Joaquín Caparrós con un cáncer que se le detectó en febrero

La "sangre roja" de Joaquín Caparrós piensa batallar contra la leucemia crónica que padece el entrenador del Sevilla, como mínimo, hasta final de temporada. No hay cambio de planes

Foto: Joaquín Caparrós, pidiendo el tiempo en el Sevilla-Valencia. (EFE)
Joaquín Caparrós, pidiendo el tiempo en el Sevilla-Valencia. (EFE)

Cuando todavía humeaba el vestuario del Sevilla tras la sufrida y contundente victoria del equipo de Nervión en el Nuevo Zorrilla de Valladolid, Joaquín Caparrós anunció en la sala de prensa que padece leucemia crónica, una grave enfermedad que, pese a su relevancia, no le impedirá seguir trabajando. Este tipo, ha comentado a sus íntimos el de Utrera, va a seguir mucho más tiempo en la pelea.

La lucha de Joaquín Caparrós con un cáncer que se le detectó en febrero

Con el gesto serio y demudado, a Caparrós le acompañaban en sus declaraciones el presidente del club, José Castro, y el director general deportivo de la entidad, Ramón Rodríguez Verdejo, 'Monchi'. Con valentía, casi arrodillado para recibir a porta gayola lo que fuera menester, el veterano técnico (más de 503 partidos en la máxima categoría) aseguró: “Sabéis que me hierve la sangre roja; ha habido un pique entre la sangre blanca y la roja; tengo una leucemia crónica. Puedo hacer vida normal. Quiero disfrutar de mi profesión, no tengo tratamiento. Agradezco la oportunidad del club. Estoy más enchufado que nunca. No voy a hablar de este tema. Simplemente quiero que la gente se quede tranquila”.

Primero, a los hombres cercanos

A Caparrós, según pudo saber El Confidencial, le detectaron la enfermedad (leucemia linfocítica crónica) en febrero, tras unos análisis rutinarios. El entrenador solo se lo comunicó a su familia y a sus hombres más cercanos (Paco Gallardo, Carlos Marchena, Antonio Álvarez y Luci, entrenador este último del Sevilla Atlético). Al club, oficialmente, lo desveló la víspera de la eliminatoria de Europa League, frente al Slavia de Praga.

El entrenador del Sevilla FC, Joaquín Caparrós, en el Pizjuán. (EFE)
El entrenador del Sevilla FC, Joaquín Caparrós, en el Pizjuán. (EFE)

En un primer momento, la conmoción fue grande, sobre todo con los antecedentes que existían con el cáncer de próstata de Eduardo Berizzo, en noviembre de 2017, pero Joaquín Caparrós, con la certificación médica correspondiente, tranquilizó a todos. Es una enfermedad que, pese a ser crónica, no necesita tratamiento y, con el adecuado seguimiento médico y revisiones cíclicas, podrá ejercer su trabajo con absoluta normalidad. Los médicos del club lo corroboraron, así como los especialistas consultados tranquilizaron a la cúpula dirigente del Sevilla, que desde entonces ha enfocado sus atenciones hacia el técnico, con fama de ser un sevillista recalcitrante y buen compañero.

José Castro y la serenidad del club

José Castro, presidente de la entidad, aseguraba anoche a El Confidencial que en el seno del Sevilla “estamos serenos porque el mensaje que nos han transmitido los servicios médicos es tranquilizador. Joaquín [Caparrós] puede seguir su vida normalmente y ejercer su profesión (para alegría de los sevillistas), así que no hay más que hablar. A Joaquín lo vemos con mucho ánimo, como siempre, y eso es lo más importante”.

Curiosamente, el médico titular del primer equipo, Julio Llamas, médico de familia y prestigioso especialista en medicina deportiva, se encuentra de baja desde hace algunas semanas, y está siendo reemplazado por Francisco Escartí, médico del Sevilla Atlético. Todos los facultativos del club, a instancias de Caparrós, guardan un hermético silencio que el Sevilla piensa respetar. El entrenador, de 63 años, quiere llevar su enfermedad en la intimidad, aunque siempre en contacto con las altas instancias del club.

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