reacciona a un año de fracasos

La revolución de Joachim Löw en Alemania, ¿el ejemplo para Luis Enrique en España?

La decisión de dejar fuera de la selección a Müller, Hummels y Boateng refleja las diferencias entre Alemania y España a la hora de afrontar el declive de la selección

Foto:  Mats Hummels (i), Thomas Müller (c) y Jerome Boateng en el Alemania-Francia jugado el 6 de septiembre de 2018 en Múnich. (Imago)
Mats Hummels (i), Thomas Müller (c) y Jerome Boateng en el Alemania-Francia jugado el 6 de septiembre de 2018 en Múnich. (Imago)

¿Qué pasaría si en la lista de convocados que dará este viernes Luis Enrique no estuvieran ni Sergio Ramos ni Sergio Busquets? Algo parecido ha sucedido en Alemania. Hace unos días, Joachim Löw comunicó a Thomas Müller, Matts Hummels y Jerome Boateng, campeones del mundo en 2014 y con 70 partidos o más durante la última década, que no volverán a jugar en la selección. Con 30 años (Müller ni siquiera los ha cumplido), su carrera internacional se ha acabado.

Tras el fiasco en el Mundial de Rusia y la mala imagen en la primera edición de la Liga de las Naciones, en la que Alemania descendió tras no ganar ninguno de sus cuatro partidos contra Holanda y Francia, la federación (DFB por sus siglas en alemán) ha puesto en marcha un plan que trasciende la absoluta. Ha detectado un bajón en el nivel de sus selecciones y tomará medidas para revertirlo.

"Ahora es el momento de marcar el rumbo para el futuro. Queremos darle otro aire al equipo", explicó Löw, que viajó a Múnich para comunicarle la noticia a Müller, Hummels y Boateng. "Estoy convencido de que este es el paso correcto. Con la clasificación para Eurocopa 2020 por comenzar, queríamos dejar claro que esto es un nuevo comienzo. Los jóvenes que vienen tendrán el espacio que necesitan para crecer. Ahora les toca a ellos asumir la responsabilidad", explicó el seleccionador.

La decisión está respaldada por el presidente de la federación y el director de la selección, Oliver Bierhoff. "Queremos dejar claro que esto es un nuevo comienzo para el equipo. La misión es decidir qué es lo mejor para el equipo nacional, para que regrese a la elite mundial", declaró el autor del gol que le dio a Alemania el título europeo en 1996.

El cambio en España es diferente

Prescindir de tres jugadores aún en plenitud es una medida radical que no asegura nada, pero demuestra que la DFB prefiere no quedarse parada. Su postura contrasta con la gestión del final de la mejor etapa de la selección española. Al título en la Eurocopa de 2012, el tercero en cuatro años, le han seguido una eliminación en la fase de grupos y dos en octavos de final. Ninguno de esos resultados ha provocado la apuesta por una renovación en el equipo, tampoco ningún plan estructural.

Los cambios que ha habido en la selección desde 2014 han sido naturales, debido a la retirada de algunos de sus jugadores más importantes. Xavi y Xabi Alonso lo dejaron tras el Mundial de Brasil. E Iniesta, Silva y Piqué se despidieron tras el Mundial de Rusia. Hay jugadores que dejaron de ser seleccionados sin que se hubieran retirado, como David Villa (aunque tuvo un breve regreso posterior), Fernando Torres o Iker Casillas, pero en todos los casos sus carreras estaban en claro declive. Luis Enrique prescindió de Jordi Alba y Koke en sus primeras convocatorias, aunque cambió idea unos meses más tarde.

Iniesta y Silva dejaron la selección española tras el Mundial de Rusia. (EFE)
Iniesta y Silva dejaron la selección española tras el Mundial de Rusia. (EFE)

Nada de eso es comparable a lo hecho por Löw. No es que el entrenador haya decidido no convocar a tres de sus jugadores más importantes, es que les ha dicho que no volverán a jugar en la selección. A tres jugadores con mucha carrera aún por delante, que juegan de manera habitual en el mejor club alemán, el Bayern de Múnich, y con una ascendencia enorme en el vestuario de la selección. La decisión de apartarlos trasciende lo táctico.

A Alemania se le puede criticar por fracasar, aunque lo hace menos que cualquier otra selección, pero no por su falta de reacción a los tropiezos. La decisión de prescindir de tres jugadores tan importantes acelera un proceso de renovación que ya estaba en marcha, como demostró al ganar la Copa Confederaciones de 2017 con un grupo bastante diferente al que jugó el Mundial un año después: solo 12 jugadores repitieron. Ese resultado, como el título la Eurocopa sub-21 ganada ese mismo año a la España de Asensio, Saúl y Ceballos, indicaba que la selección tenía futuro, pero el 2018 ha hecho saltar las alarmas en la DFB.

Alemania ganó la Copa Confederaciones de 2017 con un equipo lleno de jugadores jóvenes. (Reuters)
Alemania ganó la Copa Confederaciones de 2017 con un equipo lleno de jugadores jóvenes. (Reuters)

Individualismo, flexibilidad y digitalización

El papel de Löw en la absoluta es solo una parte del plan que está desarrollando la DFB, con Oliver Bierhoff al frente. En febrero, el exjugador dirigió un evento centrado en explicar cómo planean devolver el fútbol alemán a la elite. Puede parecer exagerado, pero la federación piensa que el fútbol alemán se ha quedado atrás en los últimos años. "Tenemos mucho talento en Alemania, pero convertir ese talento en jugadores excepcionales que puedan ser los mejores del mundo es el gran desafío", dijo Bierhoff, según recoge 'Training Ground Guru'.

La nueva estrategia se basará en tres principios: individualismo, flexibilidad y digitalización. La DFB ha detectado que al menos un tercio del talento no está siendo desarrollado de manera óptima. Para cambiar eso entiende que debe dar más libertad a los jugadores para fomentar su creatividad, debe eliminar las barreras entre los videojuegos y el fútbol real y tiene que apostar por jugar partidos con menos jugadores en edades tempranas. Además, la formación de los entrenadores debe desarrollarse durante más tiempo en sus clubes y menos en las academias. "Si los clubes prefieren traer a jugadores jóvenes ingleses, franceses y belgas, solo hay una solución: los jóvenes alemanas necesitan mejorar", dijo Bierhoff. "Tenemos que desarrollar nuestros equipos de base de la mejor manera posible".

Antes de ser nombrado seleccionador en 2006, Joachim Löw (d) fue asistente de Jürgen Klinsmann desde el 2004 en la seleccióna alemana. (EFE)
Antes de ser nombrado seleccionador en 2006, Joachim Löw (d) fue asistente de Jürgen Klinsmann desde el 2004 en la seleccióna alemana. (EFE)

De Klinsmann a Löw

Estos cambios en la metodología de trabajo no son nuevos en la DFB ni en el actual equipo de trabajo. Löw y Bierhoff llegaron a la selección en 2004 de la mano de Jürgen Klinsmann, que sustituyó a Rudi Völler tras la eliminación en la primera fase de la Eurocopa 2004. Aquel golpe fue tan duro como el del año pasado en el Mundial, y provocó cambios en la federación, el primero la llegada al puesto de seleccionador de Klinsmann, que no fue ni la primera ni la segunda opción.

Antes de llegar al cargo ya había detallado en los medios la revolución (según sus propias palabras) que necesitaba el fútbol alemán. El exinternacional creía que Alemania no tenía los jugadores para competir en el fútbol contemporáneo, que la formación de los entrenadores tenía que cambiar y que eran necesarios especialistas en todas las áreas, según detalla el periodista Raphael Honigstein en el libro 'Das Reboot', que explica la reinvención del fútbol alemán hasta ganar el Mundial de Brasil de una manera muy diferente a la que solía ganar antes.

La elección de Klinsmann, que aterrizó con Löw y Bierhoff de la mano, supuso la llegada a la selección de una corriente que se fue cocinando durante los 90 en el fútbol alemán. Una evolución en los métodos de entrenamiento y en la forma de jugar que empezó a transformar la Bundesliga una década después de la mano de entrenadores como Jürgen Klopp o Thomas Tuchel, por citar solo dos.

Esa transformación también la vivió la selección, cuya manera de jugar cambió. Se pasó de la arrogancia al análisis. De la clásica eficiencia teutona a un juego mucho más coral y asociativo, aunque sin dejar de lado le verticalidad tan característica de los equipos alemanes. Con Löw, Alemania llegó a jugar sin delantero centro, a semejanza del Barcelona y la selección española. Esa nueva forma de jugar le sirvió para ganar el Mundial 2014, pero cuatro años después la fórmula pareció agotarse. La reacción no ha sido cambiar de seleccionador, sino renovar la forma de trabajar en las categorías de formación y apartar a unos jugadores para que entren otros. ¿Funcionará? Quién sabe. Al menos hay un plan.

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