la gestión de la indisciplina

La multa a Kepa del Chelsea o cómo tocar el bolsillo para castigar a un futbolista

El Chelsea aplica la política del 'palo y la zanahoria' con el acto de indisciplina de Kepa. Multa de 225.000 euros y resuelto el problema. Un caso que recuerda a Dembélé y ahora Bale

Foto: Kepa Arrizabalaga durante la final de la Carabao Cup contra el Manchester City. (Efe)
Kepa Arrizabalaga durante la final de la Carabao Cup contra el Manchester City. (Efe)

Entre apartar o echarle un pulso a un futbolista que necesitas y dejarle sin castigo porque ha cometido un acto de indisciplina hay un término medio. Lo que ha hecho el Chelsea con Kepa Kepa Arrizabalaga puede servir de ejemplo de cómo gestionar los caprichos de los futbolistas. El portero español tiene que pagar una multa de 195.000 libras –225.000 euros– por desobedecer las órdenes de su entrenador. Es el salario que corresponde a una semana de trabajo. Como se ve no está nada mal pagado el ex portero del Athletic de Bilbao e internacional con la selección española. En cualquier profesión no habría dudas. Desobedecer a tu jefe puede ser hasta motivo de despido si los hechos son graves y perjudicas los intereses de la empresa. El fútbol parece diferente y los jugadores se creen estar por encima de los clubes.

El Chelsea ha resuelto de forma inteligente un escándalo deportivo que tuvo un mal final para sus intereses porque dejó de ganar un título contra el Manchester City de Pep Guardiola. Aunque no se puede señalar o culpar a Kepa de la derrota en los penaltis, sí es cierto que la imagen del club quedó tocada y mucho peor la del entrenador. La autoridad de Sarri está por los suelos. Luego llegaron las disculpas y las versiones de un entrenador y un jugador que ponen el foco en un malentendido. La escena que se vio el pasado domingo en Wembley ha tenido una enorme repercusión. Kepa se negó a ser cambiado por Maurizio Sarri cuando el entrenador del Chelsea percibió que el portero sufría unos problemas musculares en la prórroga y la final de la Carabao Cup se iba a decidir en la tanda de penaltis. Sarri ordenó que saliera Willy Caballero –el guardameta suplente– y Kepa no lo permitió.

"Cometí un gran error en la forma en la que manejé la situación", dice Kepa con la intención de pasar página. De escandaloso e inadmisible se ha calificado en la prensa británica lo que sucedió entre el portero español y el entreandor italiano. A Sarri, que atraviesa por su peor momento con una mala racha de resultados, le deja más tocado el desplante de uno de sus jugadores. Le atizan hasta los ex jugadores del Chelsea. Como John Terry. El ex defensa del equipo londinense arremete contra la figura del entrenador por no obligar a Kepa a que saliera del campo. Maurizio Sarri y el club han decidido adoptar la medida más inteligente: tocar el bolsillo. Puede que a Kepa le hiciera más daño que le aparten del equipo y se quede sin jugar una serie de partidos. Pero esta postura va contra los intereses del club. Es el portero titular, ha cometido un error y lo paga con una sanción económica porque para eso hay un reglamento de régimen interno.

Dembélé durante un partido en el Camp Nou. (Efe)
Dembélé durante un partido en el Camp Nou. (Efe)

Los casos de Dembélé y Bale

El capítulo de indisciplina de Kepa Arrizabalaga nos recuerda el que protagonizó Dembélé esta temporada con sus retrasos en los entrenamientos. Ernesto Valverde y el club también aplicaron la psicología del 'palo y la zanahoria'. El joven jugador francés llegó dos horas tarde a un entrenamiento y provocó un problema en el club y al propio entrenador. Los dirigentes –con Eric Abidal al frente– decidieron hablar con el chico y ayudarle a que se centrara con los horarios, la rutina y la disciplina que se exige en un club de un enorme impacto mediático. Este tipo de futbolistas que no están bien rodeados o asesorados necesitan cada vez más la ayuda de los profesionales de los clubes y los departamentos de recursos humanos. Que se le tienda la mano y les den los mejores consejos tiene más beneficios que marginarles. Lo hizo de forma brillante el Barcelona con Dembélé y el chico parece haber reconducido sus malos hábitos. Eso sí, se aplicó el reglamento interno: se quedó un partido en la grada y tuvo una multa de 200.000 euros.

Los futbolistas con el cartel de estrellas e intocables o que ganan, incluso, más dinero que sus jefes se sienten por encima de la autoridad del grupo. Es el caso de Gareth Bale en el Real Madrid con su último acto de rebeldía. Se negó a calentar en el partido contra el Levante y tuvo un feo gesto con Lucas Vázquez al despreciar su abrazo en la celebración del gol. Las imágenes emitidas por las televisiones hacen daño a Solari y al Real Madrid. Bale tiene esa anarquía por la que es capaz de desafiar a su jefe y sus compañeros y estropear una fiesta de celebración como la última Champions. Su actitud egoísta merece un castigo en el Real Madrid. Veremos si en una semana con dos Clásicos –Copa y Liga– Solari y el club deciden que la multa sea sólo económico o se queda en el banquillo e, incluso, merece irse a la grada. La política es llevarle con tacto. Lo que beficiaría al Madrid es recuperarlo porque, como Kepa con el Chelsea y Dembéle con el Barcelona, necesitan al galés en el campo.

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