una supercopa en terreno neutral

¿Cuántos partidos son demasiados partidos? La nueva Supercopa y la avaricia del fútbol

Luis Rubiales anunció una Supercopa de España en el extranjero y con cuatro equipos. Todas las entidades que organizan el fútbol buscan más encuentros para engordar los derechos televisivos

Foto: Ceferín, Rubiales e Infantino (EFE)
Ceferín, Rubiales e Infantino (EFE)

Luis Rubiales aprovecha un desayuno informativo de Europa Press -evento importante- para anunciar que tiene entre mano una nueva Supercopa. La de siempre murió el pasado verano, cuando sobre la marcha le quitaron el doble partido para simplificarla y disputarla a un solo encuentro en territorio neutral, en este caso, en Tánger. Solo unos meses después, aquella solución transitoria ya no vale, ahora se quiere incluir a cuatro equipos -campeón y subcampeón de Liga y de Copa-, hacerlo en unos pocos días con semifinales y final y, por supuesto, en terreno neutral. Es más, en el extranjero.

La federación, que también tiene pendiente una reforma integral de la Copa, busca el formato más atractivo posible, más equipos, más partidos y, al menos en teoría, más interés. La RFEF ha llegado, por lo tanto, a la misma conclusión que han llegado la FIFA, la UEFA, LaLiga, y cualquier otro organismo, público o privado, que esté metido en el negocio del fútbol. Tampoco es que la ecuación sea especialmente compleja, más equipos, más partidos, más taquillas, más dinero por televisión, más derechos económicos y de patrocinio...

Esto, como la elasticidad de la demanda, tiene un límite, aunque nadie parece muy dispuesto a rebajar sus apuestas. Todas las organizaciones quieren más partidos y que sean suyos, como ha ocurrido recientemente con la FIFA y su empeño en hacer un Mundial de Clubes con 24 equipos. Como si el formato actual, ya engordado de más, funcionase. Lo que ha conseguido con ese tema es enfadar a la UEFA, que se ha sacado de la manga este año una tercera competición para equipos modestos y ha cambiado el mundo de los amistosos de selecciones inventándose por el camino la Liga de Naciones. La FIFA, que normalmente está enfadada con la federación europea, ha visto ahí el modo de organizar lo mismo en otros continentes. Y eso sin contar con el deseo de poner un Mundial con 48 equipos lo más pronto posible.

La UEFA ha puesto el grito en el cielo por lo que hace la FIFA, la Liga por lo que pretende la UEFA y, no lo duden, tampoco les gustará lo que propone Rubiales -Tebas tardó un par de horas en calificarlo de "ocurrencia". Quizá porque todos son conscientes de que el chicle ya está bastante estirado y el mayor control de competiciones de cada uno es, siempre o casi siempre, en detrimento del que está al lado. Muchas de estas organizaciones no son estrictamente privadas, pero el sistema y las relaciones de unas y otras hace realmente difícil que se sienten todos y terminen delineando un plan que llegue a lo mejor para el fútbol y para el aficionado.

Aquí se puede hablar un poco de lo que es el negocio del fútbol o, como prefiere llamarlo Javier Tebas, la industria del fútbol -no hay nada como una batalla semántica para delimitar territorios-. El presidente de LaLiga, en el mismo desayuno celebrado unas semanas antes, se erigió como el garante del porvenir fútbol mundial y comentó que hay mucho 'amateur' en este mundo, que las decisiones hay que tomarlas con cabeza, a ser posible en su cabeza.

La industria y el personalismo

En su relato de la industria había coces varias para los miembros de la federación, a los que considera poco más o menos que unos niños en un mundo de adultos, pero también a la UEFA o a la FIFA. Internacionalmente, la idea es que las grandes ligas tengan 18 equipos, no 20, y eso, por supuesto, subleva a Tebas, nadie quiere bajar el número de encuentros. "Duermo todos los días teniendo en la mesilla la hoja de Excel que refleja el dinero que reciben los clubes de las televisiones. Cuidado, porque reducir la competición va a afectar a la industria del fútbol". Esto solo es así si se considera que la industria es una cuestión nacional que incumbe a los 20 equipos y que no comprende nada más que eso. Lo cual, dicho sea de paso, es una visión sesgada, parcial y que se relaciona mal con la realidad. Porque, entre las muchas industrias, pocas hay más universales que el deporte de competición.

Tebas, en diversos desayunos y alumerzos -todo el mundo en Madrid parece en un bucle de eventos-, ha establecido que FIFA y UEFA, sobre todo esta última, son competidores, no aliados. Desde el punto de vista de venta, es innegable que es así. Cuenta que él va por el mundo vendiendo derechos televisivos -lo hace siempre igual, con una soflama en la que cuenta que lleva una maleta, como si fuese un comerciante de crecepelo- y que él tiene el Real Madrid y el Barça, pero que la UEFA también y claro, vender lo mismo es complicado. A efectos estadísticos, los derechos globales de La Liga valen más pero cada partido, de forma unitaria, vale menos ¿por qué? pues porque la Champions tiene muchos menos partidos. Así que, como ya se ha visto, cuantos más partidos, más derechos audiovisuales, más dinero...

En los últimos años, a todo esto, se le ha sumado un nuevo 'player', una empresa privada que monta pretemporadas de lujo en Estados Unidos y que también quiere su espacio. Por el momento Relevent no ha hecho más que perder dinero, pero toda inversión que empieza así, tirando de fondos ilimitados para seducir a los grandes clubes, tiene una idea de futuro en la que mande en el sector entero. Por su competición, la ICC, el año pasado se disputó la Supercopa a un solo partido. No directamente, claro, pero al final el Barcelona no podía, en año de Mundial, conjugar el descanso, con la pachanga y una competición a doble partido.

Quedan todavía batallas por jugarse y todos los actores de esta historia tienen bazas a favor y en contra. La Federación puede limitar los intereses de La Liga, pero también es consciente de que presupuestariamente no puede competir contra Tebas. Tebas querría tener una liga cerrada a la americana, estilo NBA, pero vive en un contexto en el que eso no es posible, así que está siempre pendiente de la reglamentación que hagan la RFEF, la FIFA, la UEFA y el Gobierno, organismos todos con sus propias agendas, en muchas ocasiones incompatible con los deseos expansionistas de Tebas. La UEFA y la FIFA también tienen límites y Relevent, pues todavía muchos más, porque tienen dinero pero no controlan absolutamente nada.

¿Hay un límite? Para el aficionado, por supuesto, que ya se ha perdido en el calendario y que se perderá más todavía si la cosa se pone más compleja. Y para el físico de los jugadores, exprimidos al máximo porque de momento, cada encuentro de más es una pequeña fortuna para la organización. La Supercopa, por cierto, será fuera de España y Rubiales le ha ofrecido a Tebas que se involucre. No pasará, la guerra no permite concesiones, si acaso le servirá para reclamar que sus partidos sean también en el extranjero. Y eso es, de nuevo, entrar en bucle.

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