fue expulsado y cometió el penalti contra el girona

Los altibajos de Sergio Ramos que se sincronizan (y afectan) con el Real Madrid

Sergio Ramos es un jugador clave para la defensa blanca pero, como también le ocurre a su equipo, parece enchufarse mucho más en los grandes partidos que en los días rutinarios

Foto: Sergio Ramos se retira tras la expulsión. (Reuters)
Sergio Ramos se retira tras la expulsión. (Reuters)

En medio de la tormenta a la que estaba siendo sometido el Real Madrid en la segunda mitad, Douglas Luiz acertó con un remate que se dirigía irremediablemente a la red de la portería de Courtois. Sergio Ramos se lanzó para evitarlo, pero lejos de conseguirlo lo que hizo fue despegar la mano y detener el balón. Penalti y, en este caso, amarilla, porque el árbitro supuso que no era una ocasión manifiesta al estar la opción de que Courtois apareciese por detrás a salvarla. Se han visto cosas realmente increíbles del belga en este mismo partido, pero en este caso parece improbable que hubiese sido capaz de parar ese balón.

En realidad, la expulsión era solo cuestión de tiempo. Un rato más adelante, con el equipo a la desesperada, Ramos consideró procedente intentar una chilena en medio del tráfico del área del Girona. Catástrofe, por descontado, porque no solo no aportó nada al ataque del equipo sino que además le puso una amarilla más en su casillero y, por lo tanto, fue expulsado. La primera amarilla ya le impedía jugar el siguiente partido, porque cumplía ciclo, pero como fueron dos se perderá el partido del Levante y seguirá teniendo cuatro en su marcador.

Ese toque a lo Rambo, tan propio del central, esta vez salió cruz. En realidad, esta semana bien podría olvidarla, porque aunque tuvo momentos brillantes contra el Ajax, lo que ocurrió después le puede suponer un dolor de cabeza importante. Los problemas defensivos contra el Girona, que fueron evidentes, no son atribuibles tanto a Ramos como a Marcelo, a Kroos o a Ceballos -todos ellos horrorosos en la segunda mitad- pero el primer gol de los catalanes está directamente relacionado con un error. Y en el segundo no apareció para hacerle la cobertura al lateral. Ni él, ni Varane ni nadie, lo cual, viendo el desempeño que estaba teniendo Marcelo, suena a suicidio.

Sergio Ramos es quizá el mejor ejemplo del Real Madrid de los últimos años, por su manera de conducirse por el fútbol. Él, como su equipo, es capaz de tener momentos geniales, se le supone de inicio que en su mejor versión estará entre los mejores. No, casi se da por hecho que a tope será el mejor. El problema, como también le ocurre al equipo, es que no es sencillo encontrarle la regularidad. Están hechos para grandes escenarios, para grandes partidos y las rutinas parecen aburrirles. Son capaces de ganar con cierto brillo un derbi y de dormitar en la segunda mitad contra el Girona hasta sentenciar la liga.

El resbalón contra el micrófono

Es la liga la que tiran cada temporada en noviembre el Madrid y Ramos, cuando piensan que les bastará con ir en pantuflas. Es una cuestión de esfuerzo, pero sobre todo de atención, hay demasiados estímulos en el mundo del fútbol como para estar todas las semanas a la altura. Falta sobriedad, tanto en el equipo como en el central. Les gustan las grandes fiestas mucho más que estar a la altura en los días rutinarios. Y así, claro, se crea una disfunción, la de un equipo que cada temporada parece asirse a un clavo ardiendo. En los últimos tres años el órdago ha sido ganador, la Champions lo borra todo, pero darla por hecha sería algo insensato.

Ramos no es solo así en el campo, también en su vida diaria siempre parece estar intentando la jugada más espectacular. Le pasa mucho delante de los micrófonos, donde la mayoría bajan la cabeza, vocalizan más y ensartan tópicos, él trata siempre de dar una explicación más abundante, lo cual se agradece en la mayor parte de las ocasiones pero, como se pudo comprobar esta semana, tiene ciertos riesgos.

No, la pregunta que le ha metido en un lío esta semana no era capciosa, como pretendió decir Solari, sino todo lo contrario. Era una alfombra roja para contestar que no, que él no había forzado nada, que era un lance del juego como otro cualquiera y que en ningún caso pensó en forzar una tarjeta. Era lo obvio, aunque no fuese cierto, aunque solo sea porque hay experiencia suficiente para saber que con la UEFA no se juega y que es absurdo asumir que se ha hecho una amarilla a propósito para cumplir una sanción más benévola. Por algún motivo que nadie alcanza a comprender, en la cabeza de Ramos tenía sentido coger esa pregunta sencilla y al pie y convertirla en un callejón sin salida.

Porque ese también es Ramos, el que con frecuencia juega con el absurdo. Como en el campo, puede ser el más valiente, pero en ocasiones el término se confunde con su socio tenebroso y se convierte en el más temerario. El ascenso del Madrid, que parecía imparable, se ha roto en añicos contra el Girona. Quedan muchas batallas por disputar pero la liga ya no parece al alcance. A Ramos, como a su equipo, se le da bien una competición que a la afición le haría ilusión. Todo queda para los bailes de gala.

Fútbol

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios