reguilón ha sido un meriotorio sustituto

¿Se puede recuperar a Marcelo? La duda que Solari está cerca de despejar

Marcelo no ha estado a la altura de la exigencia del equipo ni de su propia figura, pero tendrá más oportunidades, quizá también contra el Girona, para sumarse a la buena línea del Madrid

Foto: Marcelo, jugando contra el Girona. (Reuters)
Marcelo, jugando contra el Girona. (Reuters)

La oportunidad de Barcelona fue un desastre. El Real Madrid hizo un partido correcto, con un resultado notable, pero Marcelo, que era especialmente mirado en ese contexto, se mostró como un lastre en el equipo. No aportó demasiado en ataque, resbaló continuamente en defensa. El jugador brasileño no hizo más que replicar lo que está siendo su temporada, un continuo de partidos en los que su equipo parece jugar con diez porque él no está a la altura.

A estos niveles siempre es problemático tener un engranaje que chirría, pero todavía más lo es si una de esas piezas está considerada como clave en el equipo. Y Marcelo tenía que serlo, es uno de los capitanes y en los últimos años, los de las cuatro Champions en cinco temporadas, siempre se situó como uno de los más productivos atacantes del equipo. El lateral lo era solo de manera teórica, porque en el despliegue de su equipo lo mismo ejercía de interior que de mediapunta, su contacto con el balón siempre mejoraba las jugadas y eso, a pesar de que nunca fue el mejor defensor esas carencias las compensaba sobradamente con esa manera tan suya de hacer al equipo imprevisible.

Ahora todo eso ha fallado y es Reguilón un joven con suerte, por aquello de que se ha encontrado en el momento justo en el lugar adecuado, el que le sustituye. Es un chico esforzado, que defiende bien y sube con frecuencia, un jugador sin duda útil. Pero no es Marcelo. Solo Marcelo es Marcelo. Ni siquiera Roberto Carlos, que suele ser la comparación histórica, se parece realmente al capitán blanco más allá de la coincidencia de que ambos eran mejores atacantes que defensores. No, Roberto Carlos era más jugador de banda, de llegar al final y centrar. Marcelo no es eso, es transversal, aparece en todas partes.

El párrafo anterior ha cometido el pequeño error de retornar al Marcelo que fue, obviamente no es el de esta temporada. Y ese es también uno de los mayores dilemas de Solari ¿se puede recuperar al que era una estrella del equipo? Porque a nadie se le escapa que, en la mejor versión de ambos, Reguilón estaría en el banquillo, pero no fue así ni contra el Atlético ni contra el Ajax, dos partidos fundamentales, y a nadie le extrañó. Ahora mismo, lo que parecería insensato es quitarle.

El último partido de titular de Marcelo fue el de Copa del Rey contra el Barcelona. (EFE)
El último partido de titular de Marcelo fue el de Copa del Rey contra el Barcelona. (EFE)

Recuperar a los que no están

Un entrenador se enfrenta a decenas de decisiones, pero al final las que les definen están en las elecciones de jugadores. Solari ha tenido que lidiar con Isco, al que ya hace tiempo que no parece dispuesto a recuperar. Si tenía poco sitio en el equipo cuando había plaga de lesiones, mucho más todavía ahora, que la plantilla ya tiene a casi todos sus jugadores disponibles. Con el malagueño, por talento, podría haberse eternizado, haber intentado una y otra vez enchufarle, pero no ha habido manera. Ahora puede disputar algunos minutos residuales e, incluso, está en riesgo de ver algún partido desde la grada. En un mundo con escasas explicaciones, el fútbol es pasto del silencio, da la sensación de que no solo fue un problema de incompatibilidad futbolística, sino también algún defecto de actitud y sintonía.

Pero del mismo modo que está Isco como ejemplo, Solari también ha luchado por recuperar jugadores que parecían fuera de registro. Asensio y Bale han tenido importantes oportunidades desde que volvieron de sus respectivas lesiones e, incluso, Mariano ha tenido minutos en los últimos partidos. Él volvió a confiar en Llorente y le dio la alternativa a Vinicius (que, rápidamente, se hizo con las llave del equipo). Es decir, la voluntad está en el técnico, porque es consciente de que ensanchar la base, como si esto fuese un partido político, es siempre conveniente.

En Marcelo hay un problema físico en un jugador con tendencia a perder la forma. Es complicado remontar ese aspecto en medio de la temporada, cuando se dan tumbos de partido a partido y hay más tiempo en los aeropuertos que en el gimnasio. De él depende volver a su mejor estado, por más que Pintus u otros puedan ayudarle. Si recupera la chispa volverá a ser importante, solo así puede ser. Es probable que juegue contra el Girona, porque en el Madrid no ven este partido como algo tan complejo y, especialmente, porque hay un interés real en recuperar a un soldado más. No es solo un problema de confianza, pero algún partido bueno le puede servir para creérselo. En todo caso, con o sin Marcelo, el Madrid de Solari ya tiene las cosas claras. Y en ellas Marcelo puede aportar, pero ya no es clave.

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