le piden que haga 'piña'

Los esfuerzos de Isco para acabar con su mal pronto o cómo dejar de ser un rebelde

El desplante de Isco a Chendo es un golpe al buen rollo que hay en el vestuario. Se propone cambiar y demostrar que está comprometido y es competitivo

Foto: Isco saluda al Bernabéu en el partido contra la Roma de esta temporada. (EFE)
Isco saluda al Bernabéu en el partido contra la Roma de esta temporada. (EFE)

Dentro de la plantilla del Real Madrid califican a Isco como un genio, pero se reconoce que tiene un carácter especial. Algunos le llaman un mal pronto. Lo asume hasta el propio afectado por una situación que se le ha ido de las manos con el episodio del desplante a Chendo al final del partido contra el Alavés en el Bernabéu. Isco pagó su malestar con quien menos se lo podía imaginar. En su camino se cruzó el delegado del equipo y no midió su respuesta. Rechazó una palmada cariñosa de Chendo, que no es un cualquiera. Antes que delegado es un ex futbolista que ha tenido una larga historia en el club y una persona que siempre está a disposición de los jugadores que necesitan ayuda. Da todo tipo de consejos y se hace querer.

Isco mostró su arrepentimiento por el feo que le hizo a Chendo de forma privada. Para despejar cualquier duda decidió publicar una foto en la que sale dando un abrazo al delegado en el vestuario y un mensaje en el que viene a decir que todo es una broma. El perdón de Chendo lo tiene porque es un bendito y no tiene rencor. Ni le ha dado importancia. Todo lo contrario. Chendo es de los que admira a Isco y le anima a que siga demostrando que es uno de los mejores futbolistas que hay en España. Otra cosa es que a Solari le encaje, en estos momentos, en el esquema de juego que propone.


El desplante de Isco a Chendo ha sido un golpe al buen rollo que quiere transmitir el vestuario y a la imagen del propio Isco. El malagueño se ha propuesto cambiar y borrar el gesto serio de su cara por el de una sonrisa. Tiene voluntad en demostrar que está comprometido, ilusionado y con el ánimo de competir por un puesto. Se lo han recomendado los capitanes –Sergio Ramos y Marcelo– como otras personas cercanas y del club. No le conviene seguir en una dinámica negativa ni dar la sensación de ser un rebelde. Ha sufrido la decepción de no jugar ni un solo minuto en la final del Mundial de Clubes o tener que ver como otros jóvenes –Vinicius, Brahim, Cristo…– salían antes que él desde el banquillo. Pero está obligado a hacer grupo. Sergio Ramos le recomienda que lo mejor para él y todos es hacer ’piña’.

Isco sonríe en un entrenamiento. (EFE)
Isco sonríe en un entrenamiento. (EFE)

Recuperar el cariño perdido

Para Isco es importante no caer en el desprestigio ni en desgracia. Tanto si sigue en el Real Madrid como si se tiene que marchar fuera porque es la mejor decisión para él y el club. La impotencia que lleva dentro es la misma que puede sentir Marcelo, ahora que el brasileño tampoco juega con regularidad y Solari tira más de Reguilón. Pero la actitud es diferente. Mientras Marcelo sonríe y participa de lo que sucede en el terreno de juego cuando está en el banquillo, a Isco le cuesta. Está en ese propósito para que no se le juzgue o se le señale como un jugador que intoxica el ambiente. No puede perder el cariño del Bernabéu un futbolista que, por ejemplo, fue ovacionado esta temporada en la victoria contra la Roma en la Champions. Necesita recuperar el afecto perdido.

En las últimas semanas su actitud en los entrenamientos ha cambiado y no sólo bromea sino que se afana en demostrar que es competitivo. Ha tenido momentos brillantes en algunos de esos entrenamientos porque se trata de un jugador con mucha calidad y talento. Tiene acciones maravillosas en los partidillos. Deja delicatessen. Imposible que no se fije en él Solari. El técnico ya ha aplaudido en alguna ocasión alguno de sus golazos. Otra cosa es decidir qué jugadores son los convenientes para entrar en el once.

Isco va poniendo de su parte para dejar de ser el chico malo y reivindicarse cuando el entrenador le dé minutos. Contra el Alavés fueron pocos –salió en el 86- y tenía esa rabia que luego pagó con Chendo. Está arrepentido y no quiere estropear el buen ambiente que hay en la plantilla en lo que es el mejor momento de la temporada. Otra cosa es pueda tener autocontrol.

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