solo tiene 12 jugadores disponibles

El juez de LaLiga que negó (por sorpresa) a Javier Tebas la suspensión del Reus

El presidente de LaLiga trató de sacar ya de la competición al Reus, pero su propio órgano jurídico le paró los pies, en contra de la tradición. Luis Gil asumió ante los jugadores errores de control

Foto: Manifestación de socios y trabajadores del Reus. (EFE)
Manifestación de socios y trabajadores del Reus. (EFE)

La maraña del Reus está muy enredada, hace tiempo que es difícil desentrañar qué ha pasado exactamente y qué ocurrirá en el futuro, incluso en el más cercano. Casi todos coinciden, eso sí, en que no hay solución final, al menos no una buena. El proceso es intrincado y, aunque hay cierto lógico interés por resolverlo rápido, cada paso es complejo y está lleno de espinas. Seis jugadores del Reus han rescindido su contrato por impagos, dos más están en proceso de extinción. Eso hace que solo tengan disponibles 12 jugadores, suficientes para disputar un partido, escasos para completar una plantilla. El último episodio del culebrón es una resolución del juez de Disciplina Social de LaLiga y, en este caso, vería con un insospechado giro de guion.

Manuel Rivero González, que así se llama el que ocupa ese puesto, aceptó la mayor parte de las propuestas de sanción provisional de Javier Tebas, presidente de LaLiga, que es el encargado de sugerir el expediente, pero se dejó por el camino una, la que sin duda era más importante: la suspensión del derecho del Reus de participar en la competición. Es decir, LaLiga buscaba que el equipo catalán no pudiese disputar desde ya mismo partidos, pero su propio órgano jurídico le cambió el paso y consideró que no era oportuna la medida.

Sorpresa, porque la costumbre es que el juez de Disciplina de LaLiga resuelva siempre en la misma línea de lo pedido por el expediente, pero en esta ocasión ni por esas. El comunicado de LaLiga tiene poco nivel de detalle y está más utilizado con fines políticos —más sobre esto luego— que por un interés de la institución por aclarar lo fallado. No cuenta, por lo tanto, cuál es el razonamiento jurídico, si es que lo hubiere, por el que Rivero desestima la propuesta principal de LaLiga. Es cierto, como especifica la nota emitida por el campeonato, que sí se han tomado medidas provisionales contra el Reus, como son la suspensión de ser elegible para los órganos de LaLiga y la tramitación de licencias, cuestión esta última en la que hay un choque competencial antiguo entre LaLiga y la RFEF.

Es decir, ni siquiera los propios órganos de LaLiga dan la razón a Javier Tebas, al menos no completamente. Leídos textos pasados de Rivero González se puede encontrar un tono siempre favorable a los intereses de la institución de la que forma parte y en casi todos los casos previos — Murcia o Elche, por poner los ejemplos más claros— remó siempre en la misma dirección y al mismo ritmo que la patronal del fútbol. En este caso, sin embargo, no ha visto opción y ha terminado resolviendo en contra de la petición del presidente de LaLiga, que es en primer lugar quien insta a que se incoe el expediente.

Javier Tebas, en una imagen reciente. (EFE)
Javier Tebas, en una imagen reciente. (EFE)

La guerra entre AFE y LaLiga

Es curioso, además, ver que en el comunicado, justo cuando anuncian que el juez de Disciplina Social no ha dado la razón a LaLiga, el equipo de prensa decide culpar de todo ello a la AFE porque "no ha interesado ninguna medida en concreto". El sindicato de futbolistas lo niega y en una comunicación propia asegura que se ha personado y que manifestó "su posición favorable a que se tomaran las medidas cautelares tasadas en el ámbito de sus competencias". Al no haberse hecho pública la resolución, es difícil saber cuál es el argumento esgrimido por Rivero para contradecir la petición de Tebas.

Un detalle más curioso sobre la AFE y este caso. Desde hace tiempo, LaLiga promociona el sindicato Futbolistas On, uno alternativo a la AFE, el histórico del fútbol español con el que Tebas ha tenido diversos problemas en el pasado. Este nuevo organismo intentó meterse en el proceso del Reus, pero fueron los propios jugadores del club los que detuvieron a sus representantes y les comunicaron que no les representan, según contó en su momento la Cadena SER.

Esa trifulca no es baladí, como tampoco lo es en general el caso del Reus. Aunque el equipo catalán viva un proceso derivado de su gestión y los impagos a sus jugadores, LaLiga y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) han aprovechado este barro para pelear por las competencias sobre la organización del fútbol profesional español. De hecho, en el comunicado público de la competición de Javier Tebas se marcaban con mayúsculas dos palabras, y solo dos palabras, que no hacían más que ir en esa idea. Eran, por supuesto, "ORGANIZACIÓN" y "COMPETENCIA", tratando de darle una relevancia que, en lo concreto de esta nota, en realidad no tienen, pues la resolución se supone que no dirime nada entre LaLiga y la RFEF sino las medidas provisionales en el expediente del Reus.

Luis Gil aceptó la responsabilidad de LaLiga

Porque, según informa LaLiga, en la resolución "queda constatada la COMPETENCIA de LaLiga para tramitar y resolver un expediente disciplinario cuya sanción puede eventualmente concluir en una sanción que puede ir desde el apercibimiento a la expulsión de LaLiga durante 5 años, y la competencia de LaLiga para la ORGANIZACIÓN de la competición profesional". En realidad, esto no deja de ser, se entiende, una interpretación del juez de Disciplina Social de LaLiga, que no deja de ser un apéndice de la propia patronal, válido para resolver cuestiones estatutarias, pero escaso —y, sobre todo, interesado— en el caso del rifirrafe competencial entre LaLiga y la RFEF. El rechazo de Rivero a la petición de Tebas le ha servido al equipo de comunicación de LaLiga, eso sí, para reivindicar "la independencia de los órganos disciplinarios de LaLiga, que adecuan sus pronunciamientos, exclusivamente, a lo que en Derecho consideran que procede".

El choque competencial es la madre del cordero. En junio expira el convenio que rige las relaciones entre LaLiga y la RFEF, dos instituciones que están enfrentadísimas pero tienen que sentarse y llegar a un acuerdo sobre la organización del fútbol español, mucho menos sencillo de lo que parece, porque hay actualmente muchas zonas grises, estatutos contradictorios y disensión entre las labores de unos y de otros. En esa pelea, que llegará, Javier Tebas se tendrá que enfrentar a Luis Rubiales, mucho más difícil interlocutor que su predecesor, Ángel Villar, según diversas fuentes consultadas. Y, además, con un Gobierno menos favorable que el del Partido Popular, con el que el actual presidente de LaLiga tenía mejor sintonía que con el actual.

De fondo, el Reus, los seis jugadores que ya han resuelto sus contratos por impago y un futuro realmente complejo. Jugarán contra el Málaga y el Numancia, es difícil saber si más allá. Lo más extraño de todo esto es que ocurra en un momento en el que LaLiga ejerce un férreo control sobre las finanzas de todos sus clubes, controles que han saneado en buena parte del fútbol español, pero que en el caso del Reus han saltado por los aires. Javier Tebas, a pesar de todo, asegura que no hubo fallos en este caso, que la supervisión no falló. Claro que, como bien es sabido, al presidente de la patronal le cuesta reconocer cualquier error. Sí lo hizo en su momento Luis Gil, antiguo sindicalista y actual director de competiciones de LaLiga, en una reunión con los jugadores del Reus. A ellos les admitió que los filtros no habían servido en su caso, como por otra parte salta a la vista ante el estado actual del club. Porque, aunque se hiciese todo lo posible para que esto no ocurriese, es evidente que no fue suficiente. Lo más probable es que en un mes quede descendido, no sería extraño que terminase desapareciendo.

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