malestar por el tropiezo en villarreal

En el Real Madrid asusta que Solari sea un cobarde

La malísima segunda parte contra el Villarreal preocupa en el Real Madrid. No es la primera vez que a Solari se le cae el equipo. Ya sufrió angustias ante Eibar, CSKA, Huesca y Rayo

Foto: Solari, en el banquillo del estadio de La Cerámica en Villarreal. (Efe)
Solari, en el banquillo del estadio de La Cerámica en Villarreal. (Efe)

Aparecen las primeras dudas serias con Solari. Se le valoraba dentro del club porque tomaba decisiones de calado como dejar a Isco en el banquillo porque consideraba que Lucas Vázquez o Ceballos estaban en mejor estado de forma, que en la portería lo más positivo era apostar por Courtois o que los canteranos como Marcos Llorente y Fede Valverde estaban para darle un plus de ambición y energía a una plantilla que empezó la temporada con síntomas de agotamiento y fatiga. Mental y física. Como tener claro que Vinicius es del primer eqiupo. Florentino Pérez compró el mensaje de Solari, como técnico de la casa, por perseverar en que tenía soluciones tácticas y personalidad para darle un impulso a una plantilla desaprovechada. Así se justificó en el comunicado de despedida a Julen Lopetegui. Esos remedios a la crisis del Madrid pasaban por mejorar el estado físico de la plantilla y avivar la competencia. Enchufarlos del minuto uno hasta el final.

La sensación que existe con Solari es la del pinchazo del globo. Hay nervios y decepción. Provocados por una malísima segunda parte contra el Villarreal en el primer partido del año, el aplazado por el Mundial de Clubes. El equipo se vino abajo en juego y confianza. Si bien es cierto que tuvo ocasiones, como un mano a mano de Lucas Vázquez, para cerrar el partido con un tercer gol, lo que no gustó es la imagen de un Real Madrid acobardado. Un equipo que se metió atrás y fue cediendo terreno al rival. Otra demostración más de que los adversarios pierden el respeto o este Madrid no es capaz de intimidar.

Sucedió en Huesca y contra el Rayo Vallecano, con dos victorias por la mínima. Nada convincentes. Sufridas y en las que las decisivas intervenciones de Courtois evitaron una dolorosa derrota. Ha vuelto a ocurrir contra el Villarreal. El Real Madrid de Solari ha sido tuteado y ha padecido angustias contra los tres últimos de la clasificación. Así es imposible pensar que este equipo pueda competir con los que están en la cabeza de la tabla por una Liga que se vuelve a escapar en el inicio del mes de enero. Ya son 21 puntos perdidos de los 51 que se han disputado en las 17 jornadas con 5 derrotas y 3 empates.

A Solari se le considera el máximo responsable de lo que suceda en el campo y el empate, por cómo se produjo en el estadio de La Cerámica, no le deja en un buen lugar a ojos de los aficionados y tampoco en el club. No piensen que Florentino Pérez tendrá el gatillo fácil para cargarse al segundo entrenador de la temporada. Un tercero ya sería grave y pondría, todavía más, el fracaso en el punto de mira de una mala planificación deportiva. Lo que no se puede comprender es cómo el Madrid trasmite la imagen de un equipo asustado y con escasa autoridad en días claves como los de Villarreal en los que tiene la oportunidad de demostrar que puede competir por la Liga.

Courtois en el partido contra el Villarreal. (Efe)
Courtois en el partido contra el Villarreal. (Efe)

Toque de atención

No es la primera vez que a Solari se le cae el equipo. Ha sufrido dos duras derrotas que tampoco gustaron en la planta noble. La de Ipurua contra el Eibar y la goleada en el Bernabéu contra el CSKA de Moscú en la Champions. Un 3-0 y un 0-3. Partidos en los que se sintió una sensación de ridículo y que en el comienzo del año, contra el Villarreal, se vuelve tener un sabor de amargura por tirar a la basura una victoria por una horrorosa segunda parte. Es el tercer toque de atención que recibe Solari. Ahora más serio. Contará con el apoyo presidencial mientras no se repitan imágenes de equipo menor o atemorizado. Tendrá que seguir confirmado que toma decisiones para mejorar el rendimiento del equipo pese a que surjan contratiempos como las lesiones de Marcos Llorente, Asensio, Mariano y ahora Bale.

La gestión de la plantilla le compete a un Solari que habla, dentro y fuera del club, con el convencimiento de tener las ideas muy claras y de ser atrevido en su propuesta de juego. Pero lo visto en Villarreal no gustó porque se echó en falta un equipo sin carácter, con dudas, desorganizado defensivamente, con despistes individuales y baja forma de algunos jugadores –Marcelo y Casemiro– y otros desconectados y apáticos –Isco–. Solari tiene mucho trabajo si quiere mantenerse en el cargo y provocar que Florentino no pierda los nervios.

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