solo ha marcado un tanto esta temporada

Las fiestas del Madrid son ajenas a Mariano: el fichaje goleador que no marca goles

Mariano Díaz tiene pocos minutos y en el partido del Melilla, mientras sus compañeros se quitaban penas, terminó lesionado. Se puede quedar sin Mundial de clubes

Foto: Mariano pelea por un balón contra el Meilla. (EFE)
Mariano pelea por un balón contra el Meilla. (EFE)

En la fiesta del Madrid hubo alegrías, redenciones, y también un semblante triste. Mariano se retiró en el minuto 80 con problemas musculares, una lesión que le puede dejar fuera del Mundial de clubes. No hay nada peor que romperse para un futbolista, claro, aunque en el caso del delantero una desgracia de este tipo combina bien con lo que está siendo el resto de la temporada, muy carente de alegrías y con más defectos que virtudes.

Hay jugadores a los que los números no señalan, pero Mariano no es uno de ellos. El Real Madrid es el menos goleador en muchos años, y es cierto que ha acabado el tiempo de Cristiano Ronaldo, pero incluso descontando la prima que supone tener un coloso así, la cifra es exigua. Eso, de un modo u otro, señala a Mariano, pues él llegó con una idea y solo una, la de ser un goleador, tener minutos y convertirlos. Una apuesta de productividad.

Y como tal se vendió, porque poco más se puede decir de él. Mariano es peleón, es aguerrido, ha superado las dificultades que ha ido encontrando en su carrera, tiene tiro desde fuera del área y puede rematar bien de cabeza. No es un superclase, nunca lo ha sido, lo suyo es el primer toque y siempre con dirección a la portería, fajarse indefinidamente con los centrales rivales, que cuando le ven llegar piden relajantes musculares porque saben que van a salir del campo magullados y extremadamente cansados.

No es poca cosa, pero tiene un problema importante, sin gol no hay Mariano. Cuando no llegan queda en nada, muy al contrario que su compañero Karim Benzema, cuyos partidarios siempre podrán recordar que en ausencia de goles trabaja en el departamento de creatividad del ataque blanco, que para él tan importante es marcar como habilitar a otro par que lo haga. Benzema es todo lo contrario de Mariano, a veces suena incluso a indolente, pero es el problema de jugar con esmoquin. Es el caso opuesto para la estadística más básica, puede justificar su juego sin necesidad de una tonelada de goles en el casillero.

Sin gol y sin opciones

Mariano, sin embargo, pena sin goles. Es más, lo hace sin oportunidades casi, pues su caso es uno de los más curiosos de la primera plantilla. Ni Lopetegui primero, ni Solari después le han escogido con frecuencia para suplir una carencia que puede ver cualquier aficionado, aunque solo sea porque los aficionados saben contar y no les salen las cuentas. Al Madrid le falta gol, lleva 18 en Liga menos que el Barcelona, el Sevilla, el Levante, y el Celta, pero tan evidente agujero no ha sido suficiente para que el dominicano encontrase su lugar. Un gol en Champions, ninguno en Liga, puede decir con razón que tampoco le están dando chances.

El partido de Melilla es una buena muestra. Mariano ejercía de ariete, como es menester, y los 80 minutos que estuvo sano los pasó intentando zafarse de un central pegajoso y viendo como sus compañeros se daban un festín de goles. Era un día propicio para estar relajado y disfrutar, contra un equipo de 2ªB en una eliminatoria solventada de antemano, pero Mariano no logró generar ocasiones. Lo que era un encuentro pensado para coger moral y encarar la segunda parte de la temporada a tope, se convirtió en una más en las que el chico deja dudas.

Su carga es, en todo caso, pesada. Cuando Cristiano Ronaldo se fue a la Juventus, la afición del Real Madrd dejó volar la imaginación. Se marchana un jugador de trascendencia histórica, qué menos que esperar que el recambio sería de altísimo nivel. Al fin y al cabo, ese es el 'modus operandi' tradicional del equipo blanco, buscar siempre los mejores, ir con la billetera por delante y sacar músculo en el mercado. Pasaron los días y la flor fue poco a poco marchitando, los nombres decreciendo en la escala de goleadores hasta llegar, como solución final y de compromiso, a Mariano. Un nombre de la casa, un goleador, también una opción poco 'sexy'.

Fue, de hecho, el único refuerzo del Real Madrid de medio campo hacia adelante, salvo que se quiera incluir en la nómina a Vinicius, fichado antes y, en principio, refuerzo del filial del equipo. La gente que habla con el presidente Florentino Pérez trató de explicar cómo se renovaría el caudal goleador de los blancos en ausencia de Cristiano. Que si un paso adelante de Asensio, que si un Bale absurdamente sano y enchufado, quizá hasta un Benzema con colmillo y, por supuesto, también Mariano. Uno tras otros fueron fallando como solución definitiva.

Esta semana ha sido noticia por un despiste multado, un error eligiendo coche que a un aficionado mal enterado le parecerá una menudencia, pero que puede soliviantar mucho en una oficina. El daño, en todo caso, sería una anécdota si Mariano estuviese cumpliendo con lo que se le había pedido, unos goles que nunca parecen llegar.

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