tiene la necesidad de jugar y ser feliz

El insólito caso de Marcos Llorente: ¿por qué prefiere el Alavés al Real Madrid?

Su sueño sería triunfar en el Real Madrid, pero las pocas oportunidades le quitan la esperanza. Lo valiente de su postura es que lo dice cuando brilla en Roma y con respeto

Foto: Marcos Llorente durante el partido contra el Espanyol en el Bernabéu. (Efe)
Marcos Llorente durante el partido contra el Espanyol en el Bernabéu. (Efe)

Marcos Llorente es un caso extraño en el Real Madrid por la necesidad que tiene de salir del club un madridista de cuna que no busca otro destino para ganar dinero sino con la ambición de sentirse realizado. Jugar en el Alavés sería su ilusión si en el Santiago Bernabéu no tiene continuidad, pese a las dificultades por el nivel de competencia y el hecho de que Solari le diera la titularidad en Roma. Lo fácil sería aguantar en una institución que no le pone en venta y que es su casa por los fuertes lazos familiares. Pero los planes de Marcos Llorente son sentirse futbolista, pese a que no se pueda comprender que elija ser ‘cabeza de ratón antes que cola de león’. En Valdebebas se formó, creció y llegó al primer equipo, pasando por las categorías inferiores del Madrid, hasta el Castilla y salió cedido al Alavés para regresar el primer equipo. La madurez le hace plantearse su futuro a sus casi 24 años –los cumple el 30 de enero–.

Su sueño es triunfar en el Real Madrid, pero el tiempo que lleva le quita la esperanza. Lo valiente de su postura es que ha sido capaz de sincerarse y manifestarlo, con el respeto y la educación que le caracterizan, después de hacer un partido más que correcto contra la Roma. Solari decidió que era la solución a uno de los problemas que tuvo el Madrid en la dura derrota contra el Eibar. Ese día se desintegró el equipo con Ceballos de mediocentro y en el Olímpico apostó por el canterano como recambio natural de Casemiro. Marcos Llorente sólo había jugado el partido de Copa del Rey en Melilla y en los siguientes fue descartado por el técnico argentino. Con Lopetegui tan sólo disputó 12 minutos contra el Espanyol en la quinta jornada.

Lo insólito de su caso es que se trata de un futbolista que tiene el mismo perfil de Casemiro para ocupar la demarcación de ancla o futbolista que juega por delante de los centrales. Conoce el oficio de mediocentro y tiene los automatismos para dar salida a la pelota, equilibrar el balance defensivo y ofensivo, robar el balón, ganar duelos y estar colocado. Las virtudes que se vieron en Roma y que vuelven a plantear al club el dilema de un futbolista que no protesta, pero que pide salir –con el máximo respeto– para tener una progresión profesional.

Reunión para una posible salida

No echa un pulso porque, aunque juega poco o nada, no busca clubes que le puedan pagar una millonada, como por otra parte sería lo más lógico y han hecho muchos futbolistas que se han ido del Madrid. Quiere jugar en el Alavés porque allí fue feliz la temporada que estuvo cedido –2016-17– y en la que fue titular y llegó a jugar una final de la Copa del Rey contra el Barcelona en el último partido del estadio Vicente Calderón. El hijo del ex jugador del Real Madrid, Paco Llorente, y sobrino nieto del presidente de honor del club blanco, Paco Gento, tiene la necesidad de ‘volar’ para disfrutar. Quiere el ‘solomillo' de la competición: los partidos. Entrenar para jugar. Competir para ser feliz y crecer.

Hasta la fecha había estado callado. Un silencio que no ocultaba su malestar por no jugar, pero obligado por su condición de madridista y sentido de club. Lo ha hecho después de ser protagonista en una victoria en la Champions para aclarar que cuando llegue el mercado de invierno le gustaría tener una reunión con el club para valorar su situación. Va a tener muy difícil, por no decir imposible, que Florentino Pérez acepte una salida porque es un jugador especial. Ahora que Solari le ha puesto en dos partidos, todavía lo tendrá más complicado. Marcos Llorente es un talento de la cantera que no se quiere perder. Los intereses del club chocan con los del futbolista porque juega poco y cuando se recupere Casemiro volverá a ser uno de los descartes. A esto se suma que la planificación deportiva busca futbolistas en el centro del campo. Tiene contrato hasta 2021 y retenerle es fácil porque no adopta medidas drásticas. Ser sinceros con él es una obligación porque se merece no estancar su carrera.

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