el sevilla es líder de la liga

El Jabugo y otras debilidades de Tomas Vaclik (clave del Sevilla líder)

El portero checo se ha adaptado a la perfección al equipo y a la ciudad. Ha demostrado una extrema profesionalidad, como demuestra haber jugado contra el Madrid con su hija en el hospital

Foto: Tomas Vaclik, en un partido del Sevilla. (EFE)
Tomas Vaclik, en un partido del Sevilla. (EFE)

Si sonreír fuese un ejercicio del lejano Oeste, Tomas Vaclik (29 años) se calificaría hombre con el 'gatillo fácil', porque su achinado rostro luce siempre la sonrisa de un guerrero en tiempo de relax. El portero checo del Sevilla, líder de esta histriónica Liga, es una de las sensaciones del Campeonato y una de las claves del rocoso equipo que adiestra Pablo Machín. Vaclik es la antítesis de un divo: lee novelas policíacas, juega con su hija en el parquecito infantil y te guiña el ojo mientras come con deleite un bocata de jamón de la sierra de Huelva.

Vaclik nunca tuvo fácil los retos. Nacido en la localidad checa de Ostrava, de pequeño hacía goles como churros en el equipo del colegio. Todavía infantil, el portero de su equipo se lesionó y Tomas fue designado portero. El entrenador se quedó boquiabierto al ver cómo el espigado mocetón volaba a una escuadra a atrapar la pelota. Y el técnico ya lo dejó allí, para siempre, bajo el larguero. En aquellos tiempos, Peter Cech ya era el número 1 de la República Checa, el espejo en el que se miraban todos los jóvenes del país. En el histórico Sparta de Praga, Vaclik se hizo un nombre y en 2014 fue traspasado al Basilea suizo.

Joaquín Caparrós, el director deportivo del Sevilla, que pasó fugazmente por el Neuchatel, buscaba un portero este verano y sus amigos suizos le recomendaron a Vaclik. El veterano técnico les pasó el papel con su nombre a Paco Gallardo y Carlos Marchena, sus adjuntos. El campeón mundialista se fijó en un detalle mientras ojeaba el dossier. Relata la historia Paco Gallardo: “Carlos (Marchena) me llamó a las dos de la mañana para comentarme una foto que me había enviado minutos antes por wasap: ‘¿Te has fijado en la foto? Está leyendo un libro’. Decididamente, pensamos que Vaclik era un tipo muy interesante”.

En la foto en cuestión, el checo esperaba acontecimientos de su traspaso en la concentración suiza mientras leía tranquilamente un libro de Dan Brown, llamado “Origen”. Un thriller muy a su gusto, de los que engulle durante los viajes y concentraciones o en los ratos que le concede su hija.

Tomas Vaclik ve una amarilla. (EFE)
Tomas Vaclik ve una amarilla. (EFE)

El accidente de la hija

La pequeña, de tres años, le dio hace semanas el susto de su vida. Tomas, que vive en un chalet de la urbanización de Montequinto, muy cerca de la Ciudad Deportiva sevillista, acababa de llegar del entrenamiento y descansaba porque al día siguiente el Sevilla disputaba un trascendental partido ante el Real Madrid. La niña se cayó de la primera planta de su casa y quedó semiinconsciente en el mármol. Angustiados, llamaron al médico del Sevilla y con urgencia se la llevaron al hospital Virgen del Rocío, donde la niña quedó internada. Vaclik y su esposa estuvieron toda la noche alrededor de la cama de su hija. El meta no se quedó tranquilo hasta que los médicos le aseguraron que la pequeña había respondido perfectamente al chequeo que le sometieron en el hospital. Vaclik marchó al hotel donde el Sevilla velaba armas para enfrentarse por la noche al Real Madrid.

Machín nos confesó hace unas semanas que le pidió a Vaclik que se marchara con su hija, que era lo más importante, pero el checo se negó en redondo: “Mister, estoy bien y quiero jugar”. No mintió el portero, tuvo una actuación portentosa y Gareth Bale puede dar fe de ello, pues le sacó una mano prodigiosa al galés.

Tomas se ha metido al personal en el bolsillo. Es un tipo sencillo, muy profesional, que se integró de inmediato en la dinámica del grupo sevillista. En el vestuario ha caído de pie. Siempre devuelve una sonrisa y, a ser posible, alguna frase en español. Los utileros hablan con admiración de su sentido de la profesionalidad, pues sus botas y los guantes, herramientas básicas para su trabajo, se las lleva a su casa y las cuida como oro en paño. Vaclik participa de las chanzas y bromas de un vestuario tan jovial y festero como el sevillista, con los nativos Nolito y Jesús Navas a la cabeza. Y siempre pregunta cuándo será la próxima comida grupal que realice el equipo. Allí reirá y comerá jamón y caña de lomo de la pata negra, descubrimiento sublime que realizó nada más aterrizar en tierra hispalense.

Todo lo anota Vaclik con la fidelidad de un erudito en su blog personal que inauguró hace unas semanas, donde refleja su día a día, con todo lujo de detalle. “Tomas es una de las mejores personas que han pasado por este vestuario y mira que ha pasado por aquí buena gente”, aseguraba a El Confidencial un veterano empleado del club, admirado por el talante del checo y la honda impresión que, a todos los niveles, ha causado en el club.

La admiración de Jesús Navas

“Lo de Tomas (Vaclik) es impresionante”, afirma Jesús Navas, “por la seguridad y confianza que nos da atrás. Eso para un equipo es increíble. Está a un nivel altísimo”.

Desde luego, los números no engañan. Entre Liga, Liga Europa, Supercopa y partidos con su selección, Vaclik lleva disputados un total de 1800 minutos, 61 paradas y un penalti atajado. Tomas Vaclik es el portero de la Liga que más balones consigue atrapar (8); lo sigue el marroquí Bono, del Girona (7). Es el segundo de la Liga en el apartado de centros interceptados. Lleva 8 y sólo lo supera Asenjo, del Villarreal, con 9. Es el cuarto guardameta en despejes de puño, apartado liderado por el ex sevillista David Soria en el Getafe con 16 intervenciones. Lo siguen Cuéllar (Leganés) con 8, Oier (Levante) con 7 y Vaclik, que lleva 6 despejes. Números que lo sitúan entre los mejores porteros del continente.

Sin embargo, el checo no saca pecho. Es tímido y suele ir por la calle con una gorra de beisbol americana. Cuando lo identifican y le llaman por su nombre, Tomas se vuelve y se para. Su maestro y paisano, el mítico Pavel Nedved, acuñó una frase que el sevillista tiene grabada a fuego en su corazón: “Trata de ser buena persona durante las 24 horas del día, porque solo eres futbolista 90 minutos a la semana”. El resto del tiempo, Vaclik lo consume entre lectura, risas de familia y entrenamiento duro. Su vida en nada se parece a los thrillers que el portero se lee con deleite. Dice que de aquí a poco se atreverá con novelas en español. Y mientras, a seguir sumando números y cosechando amigos. Palabra de checo.

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