al cholo no se le discute en el club

El aplauso a Simeone de Gil Marín y Cerezo cuando le llaman miedoso

El estilo de juego de Simeone provoca debate después del empate contra el Barça. Pero el Cholo no se discute de puertas para adentro. Sus jefes le quitan importancia a este asunto

Foto: Simeone reclama el apoyo de los aficionados durante el partido contra el Barcelona. (Efe)
Simeone reclama el apoyo de los aficionados durante el partido contra el Barcelona. (Efe)

Simeone tiene el mejor apoyo que puede encontrar un entrenador de un equipo aspirante a ganar títulos. Miguel Ángel Gil Marín –director general– y Enrique Cerezo –presidente– ni se plantean o debaten si el juego del Atlético de Madrid es bueno, práctico, feo o conservador. Al Cholo le sobra confianza de sus ‘jefes’. Unos dirigentes que tienen paciencia y depositan la confianza en un técnico con funciones de mánager, con voz y voto para planificar las altas y las bajas y plenos poderes para hacer y deshacer. Porque Simeone se ha convertido en algo más que un entrenador y dentro del club creen que él tiene gran parte de culpa de haber multiplicado los ingresos. Considerand que su energía y compromiso resulta clave para llenar el nuevo Metropolitano en todos los partidos.

Para los que mandan en el Atleti, Simeone no está en discusión, ni sus métodos ni su estilo de juego. Aunque son conscientes del debate existente en torno al estilo de juego, que ha vuelto a agitarse tras el planteamiento conservador en partidos grandes como contra el Barcelona. El Cholo ha decidido que el miedo es libre y lo asume con una propuesta que para unos es rácana y otros realista. Con los datos en la mano, jugar en función del rival le ha ido más bien que mal al entrenador argentino los siete años que lleva en el club y tanto Gil Marín como Cerezo lo aprueban hasta el punto de planear ya una ampliación de contrato millonaria. Quieren a este Simeone, con sus virtudes y defectos. Con su temperamento y sus 'miedos futbolísticos'. Necesitan a este entrenador que tiene un plan establecido y al que le conceden, cada vez más, futbolistas con mayor talento.

Simeone elige cómo y cuándo quiere ser valiente y cuándo tener máximas precauciones. Contra el Borussia, en Dortmund, se destapó y se llevó una goleada (4-0). La peor desde que está en el banquillo rojiblanco. Un palo que no se quita de la cabeza y le hizo replantearse la evolución del estilo ante un equipo que estaba invicto y es el líder de la Bundesliga. Pocos le reconocieron que arriesgó, que quiso ir a por una victoria con un estilo más ofensivo y una propuesta de juego que resultó más ‘kamikaze’ de lo que a él le gusta. Se calificó como un duro correctivo. Un batacazo. Hasta uno de los suyos –Saúl– se quejó en el empate contra el Getafe de ser un equipo con poca ambición. Dio un tirón de orejas.

El partidazo contra el Borussia en casa

Volvió a ser valiente en el partido del Metropolitano contra el Borussia Dortmund (2-0). Echó al equipo hacia delante, presionando arriba, jugando en campo rival y desactivando a los alemanes con un estilo más agresivo y de altísima intensidad. Un partidazo del Atlético de Madrid para la esperanza de los aficionados que reclaman un equipo más ofensivo y osado. Después llegó otra victoria, con remontada y a la épica, contra el Athletic Club y el gol de Godín, cojo, en los minutos finales. Tiene más episodios de valentía. Cuando sacó a un canterano –Borja Garcés– en un mal partido ante el Eibar y el chaval hizo el gol del empate final. Pero ese día hubo pitos de un sector de la grada.

Los miedos y la valentía de Simeone los aceptan los dirigentes sin inquietud ni preocupación. Le justifican porque el planteamiento contra el Barcelona fue el correcto si el principal objetivo era anular a Messi. Era una de las obsesiones de los jugadores rojiblancos. Necesitaban juntarse. Hacer un bloque para contrarrestar la capacidad de desequilibrio del argentino y sus asociaciones con Jordi Alba y Luis Suárez. Lo que para unos es miedo para otros significa respeto, conocimiento y táctica. El duelo contra el Barça se preparó en un momento clave después del parón de las selecciones y estaba condicionado por el pinchazo del Real Madrid en Ipurua. Simeone acabó el partido contento porque todo salió bien hasta el despiste en el gol de Dembélé... y acusó veladamente a Ernesto Valverde de tener un planteamiento más conservador que el suyo.

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