ASÍ ES EL ENTRENADOR DEL REAL MADRID

Desnudando a Santi Solari: de sus paseos por el Retiro a sus partidas de ajedrez

Dentro del campo se descubrió como un trabajador talentoso. En los banquillos, como alguien práctico y afable. Fuera del estadio, Solari, sobre todo, es un tipo familiar y tranquilo

Foto: Santiago Solari, en el banquillo del Santiago Bernabéu. (Reuters)
Santiago Solari, en el banquillo del Santiago Bernabéu. (Reuters)

Santiago Solari ha sido fiel a sí mismo en estas dos semanas al mando del banquillo del Real Madrid. En realidad, lo ha sido durante cada día que ha pasado en el Madrid. Tanto en su época de jugador como en su época de entrenador. Santi siempre ha tenido claro que para alcanzar un objetivo había que superar dificultades y que eso era parte del proceso de aprendizaje. Y con toda la naturalidad las ha afrontado y las ha superado, hasta que esta semana ha firmado su primer contrato estelar como entrenador, en este caso del equipo de fútbol más laureado de la historia, y hasta 2021.

Le ocurrió siendo jugador, cuando Florentino Pérez lo miraba con recelo calificándolo como "el sindicalista del vestuario". "Piensa demasiado para ser futbolista", llegó a decir de él el presidente blanco. Jorge Valdano, el domingo en Ondacero, reveló la mentalidad sobre lo que significa para Solari el Madrid: "Cuando yo era director deportivo, Solari era el único suplente de categoría que tenía el equipo. Era muy cumplidor. Hubo charlas en las que le invité a salir del club. Cada tres meses me reunía con él para invitarle a salir del club, por circunstancias económicas (fuera ganaría mucho más), y él me decía que no, que prefería continuar de blanco. Todo en un tono muy cordial". Rosarino como Valdano, Santi mantenía una relación cercana con Jorge.

Solari, jugando con un balón. (Reuters)
Solari, jugando con un balón. (Reuters)

Durante sus años de jugador, recuerdo conversaciones con Solari en las que justificaba su suplencia, pese a su buen rendimiento en el primer equipo. "Tengo que pagar el derecho de piso. En los equipos hay unos códigos y unas jerarquías que se deben respetar". Al igual que Sergio Ramos, siempre ha creído que la jerarquía y el respeto del vestuario y de la afición se ganan, no se imponen. Y eso lo ha llevado al extremo. Cuando Zinédine Zidane fue elegido para sustituir a Rafa Benítez, el argentino formaba parte del equipo de trabajo del francés para el primer equipo. Sin embargo, Solari prefirió rechazar el ofrecimiento y seguir su propio camino como técnico en el Castilla, aun consciente de que no sería un camino cómodo. Pero igual que le ocurrió cuando fue suplente de los galácticos, tomó la decisión que creía que debía tomar y asumió las consecuencias. Un tipo íntegro que huye de la 'cultura exitista' que rodea al fútbol.

Su consejo a Benzema

Solari ha llegado al primer equipo por una contingencia ajena a él, el despido de Julen Lopetegui. Y con este tema ha sido tan discreto como siempre. Nunca filtró nada ni compadreó con la prensa para mejorar su imagen ante la afición o su posición dentro del club. Como entrenador, Santi ha sido sincero en su forma de entender el fútbol. Sabía que el problema del equipo era la falta de gol y ha apostado por un fútbol directo para llegar antes al área rival. Con naturalidad, se acercó a Benzema y le insistió en que fuese más egoísta en los metros finales, algo que le ha dado resultado. Con esa misma naturalidad ha apostado por Courtois, un portero XXL y fiable en situaciones de presión que le da mucha confianza.

Y con la misma naturalidad que ha integrado a Vinícius en la disciplina del primer equipo se sentará a hablar con Isco y con Asensio para que recuperen el protagonismo en el equipo, pese a que en los últimos partidos les ha dejado en el banquillo. Solari ha tenido que leer en la prensa que la elección de Vinícius y Courtois se debe a las ganas del técnico de agradar al presidente... Algo erróneo y contrario a la personalidad de Solari.

Los discos de trip hop

Santi era uno de los pocos jugadores de la plantilla galáctica del Real Madrid que no vivían en una urbanización privada o en un chalé de lujo. Eligió una casa de techos altos situada entre el Museo del Prado y los jardines del Retiro. Por allí paseaba como un madrileño más y acudía al cine con su pareja. Lector empedernido desde su época adolescente, convirtió el ajedrez en uno de sus 'hobbies' durante sus años en el Real Madrid. Ecléptico musicalmente, siempre había hueco para el sugerente trip hop de Massive Attack, Portishead o, sin duda, Thievery Corporation.

Solari conversa con Casemiro ante el Viktoria Plzen. (Reuters)
Solari conversa con Casemiro ante el Viktoria Plzen. (Reuters)

Tipo dialogante y divertido, ama el fútbol que descubrió viajando por Sudamérica con su padre, Eduardo. Colombia, Argentina, México, Estados Unidos... Santi siempre fue un niño curioso e inquieto que terminó formando parte de una de las camadas más exitosas de la historia de River, la que contaba con Aimar, Saviola o el propio Solari, y que comandaba el Zidande latinoamericano, Enzo Francescoli.

El vestuario le ha acogido bien

Aquel futbolista elegante se ha convertido en ocupado padre y en un técnico que aplica con coherencia los principios que gobernaban su vida de futbolista. Constructivo dentro y fuera del campo, siempre aborda con una sonrisa los problemas. Discreto y educado, no le tiembla la mano a la hora de tomar decisiones. Él eligió no llegar antes al banquillo blanco y, una vez que ha llegado, ha sido fiel a sí mismo para reflotar un equipo que navegaba a la deriva. El vestuario le ha acogido bien por su cercanía y porque, como buen jugador que fue, está más pendiente de los que no juegan que de los que gozan de su confianza.

Santi afronta ahora seis meses en los que seguirá siendo una esponja que tratará de aprender de todo y de todos. Florentino Pérez tiene en mente regalarle algún refuerzo en enero, algo que a Santi le preocupa poco porque su pragmatismo le invita a trabajar para activar la gran plantilla que ha heredado de Lopetegui. Sabe que Bale necesita una atención especial, tanto como que necesita a Modric, un jugador que le fascina, dirigiendo al equipo desde el corazón de la sala de máquinas. Solari está más cerca de Zidane que de Lopetegui. Pero por encima de todo es y será Santiago Hernán Solari, con sus errores y sus aciertos. Y, sobre todo, con esa naturalidad con la que relativiza los fracasos y, sobre todo, los éxitos.

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