asegura que está fuerte, animado y centrado

El mensaje de Lopetegui a Florentino para que le mire con buenos ojos

Lo que realmente hay que verificar es si Florentino respalda ciegamente a Lopetegui a corto plazo porque los planes del presidente no son los mismos que los del entrenador

Foto: Julen Lopetegui durante la última rueda de prensa antes del partido contra el Levante. (Efe)
Julen Lopetegui durante la última rueda de prensa antes del partido contra el Levante. (Efe)

Julen Lopetegui se ha encargado de escenificar y mandar un mensaje a Florentino Pérez para que le vea fuerte y centrado. El entrenador sale del rincón de pensar después del castigo con la última derrota en Vitoria para poner el énfasis en que conserva la energía intacta para sacar al equipo de la mala dinámica. Ha refrescado sus ideas para volver a potenciar la doctrina a los jugadores. Está convencido de que pase lo que pase en los siguientes partidos -Levante, Viktoria Plzen y Barcelona- no peligra su puesto. Tan seguro y optimista que justifica que los últimos resultados se tratan de una mala racha y, lo más importante, que no hay que obsesionarse con la falta de gol porque esta plantilla tiene especialistas. “El gol llegará. No nos volvamos locos”, se repiten en la plantilla los unos a los otros.

Una cosa es lo que diga Lopetegui y otra lo que decida Florentino. El Levante es el primero de los tres ultimátum que tiene el entrenador después de que el presidente se quedara en el palco de Mendizorroza cariacontecido por la ineficacia de un juego que se enreda en la posesión y tiene poca definición. Argumentos con los que se ha puesto en duda el método del técnico. Contra el Alavés se llegó a las seis horas y 49 minutos de sequía goleadora y esto es lo que más duele en el club porque si hay algo que puede ayudar a tapar la marcha de Cristiano Ronaldo es que el entrenador encuentre el sistema y los mecanismos del gol.

No lo ha hecho en los últimos cuatro encuentros -Sevilla, Atlético de Madrid, CSKA de Moscú y Alavés- y esto no se pasa por alto entre los dirigentes que ponen cada vez más en cuestión la eficacia del juego y el rendimiento de los jugadores. Pero Lopetegui no da su brazo a torcer ni negocia sus forma de entender el juego, aunque genere incógnitas: “Sigo creyendo en el plan inicial y en mis jugadores”.

Lopetegui se encarga de subrayar que tiene la situación bajo control, está centrado y recalca una receta: insistir, trabajar y creer. Lo que realmente hay que verificar es si Florentino respalda ciegamente a Lopetegui a corto plazo porque los planes del presidente no son los mismos que los del entrenador, pese a que éste último se agarre a que están vivos en todas las competiciones, se encuentra bien y tiene el ánimo intacto. Lo que no cuela es que para salir de una dinámica negativa se justifique con un análisis tan simple como el que hacen en el vestuario de los jugadores: “Hemos tenido mala suerte y esto son rachas”. Mal asunto. Esto no le vale a Florentino, que pide la cuenta de resultados a diario, no espera al final de la temporada para poner notas y escruta lo que sale del vestuario.

Lopetegui da órdenes en un partido. (Reuters)
Lopetegui da órdenes en un partido. (Reuters)


Tiene que transmitir certezas

Al entrenador le ha llegado la hora de convencer con victorias más que con palabras porque su continuidad depende de los resultados y de que empiece a ilusionar entre los aficionados. Le ayudaría. A Lopetegui le conviene que, contra el Levante, no haya alguna mala reacción de la grada porque por aquí se esfumará la paciencia del palco a pesar de que hay un importante núcleo del vestuario que se encarga de decir que están a muerte con su entrenador. Y menos mal que Bale le ha hecho caso y ahora es más responsable. Ha dejado de jugar los dos partidos con Gales, se volvió de la concentración y eso le hace ganar puntos. Lopetegui se puede poner a rezar para que el equipo gane, haga goles y Bale no diga que le duele en... no se sabe donde.

El lenguaje corporal y la gesticulación también es importante para ser entrenador del Real Madrid. No es poca cosa y conviene cuidarlo porque si el presidente nota que hay inseguridad es mejor cortar antes de que sea tarde. Si hace falta con asesores para que te echen un cable, mejor que mejor. Y Lopetequi quiere dar síntomas de que sonríe más -tampoco es Zidane- y es capaz de alcanzar esa figura carismática que debe tener un profesional del banquillo. No se trata de postureo, pero sí de transmitir más certerzas que dudas. Aunque la única regla que vale aquí está escrita: volver a ganar.

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