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El barcelonismo que no quiere el 'procés': "El 'més que un club' se utiliza con perversión"

'Blaugrana al vent' busca una grada del Camp Nou libre de esteladas y un club menos politizado; 'Un crit valent' entiende que el Barcelona tiene una función sociopolítica grabada en su ADN

Foto: Banderas esteladas en el Camp Nou. (EFE)
Banderas esteladas en el Camp Nou. (EFE)

Minuto 17.14, en el Camp Nou se escucha, con claridad, un canto por la independencia. Es siempre así, siempre igual, desde hace años. Forma ya parte del rito y volverá a ocurrir este domingo, quizá con mayor estruendo, pues el visitante es otro equipo catalán, el Girona. Suenan y suenan mucho, pero la acústica no es representativa. Esas voces, como sus banderas esteladas, se escuchan fuerte, pero no son necesariamente el grito de una afición. En el campo hay espectáculo; en la grada, en una medida difícil de cuantificar, división.

"¿Cómo se convive? Pues, como durante mucho tiempo en Cataluña, hay una parte callada que soporta una presión absolutamente desmesurada. Parece que todo el campo grita independencia, y, en realidad, a lo mejor son 30.000. Se piensa que es todo el barcelonismo, pero no es verdad, y lo puedes comprobar si estás allí. Es mucha gente, pero no toda la gente", señala Sixto Cadenas, socio del Barça y portavoz de 'Blaugrana al vent', una asociación que busca despolitizar el club y que promueve que el campo se llene de banderas con los colores de la camiseta del equipo, azul y grana.

Todo empezó, en su caso, con las sanciones de la UEFA por el uso de esteladas en la grada y la indignación subsiguiente ante las multas. "Entre los aficionados hay muchos que no comparten este tema, sobre todo el uso que se ha hecho del club por un movimiento concreto, y cómo Òmnium y la ANC forzaban que el club se implicase en esas estructuras de Estado para potenciarlo", relata Cadenas.

"Nosotros nacemos con una razón propia, porque lo dice el himno, somos un club plural, no todos somos independentistas, esa es la idea. Por eso salimos a la palestra, recordando que la bandera de todos es la blaugrana", abunda el socio, que plantea ahora fórmulas para darle marchamo oficial a la corriente, que no cuantifica aunque sí le supone un tiempo, pues, según confesión propia, son muchos los que se le acercan para mostrarse cercanos a estas tesis.

El Barcelona, mucho más que otros clubes, ha jugado siempre a la política. O, más que eso, a la sociedad, es una institución importante en su ciudad y su autonomía, tiene un papel que va más allá del fútbol, una posición llevada a gala durante mucho tiempo alrededor de una frase implacable: 'més que un club'. En esa frase los aficionados vuelcan su idea del equipo, reivindicativo, diferente, quizá catalanista, desde luego no como los demás. "Es un mantra que se utiliza con cierta perversión. Es verdad que el club tuvo en algún momento protagonismo político durante el franquismo, pero una vez se recuperó la democracia, esa parte dejó de tener sentido", considera Cadenas.

En su opinión, ese 'més que un club' tiene más que ver con iniciativas como la de brindarle la publicidad a UNICEF que con otra cosa. "Algunos quieren verlo como una opción política, pero los valores del club están recogidos en la web y no tienen que ver con eso, son respeto, esfuerzo, ambición, trabajo en equipo y humildad", enumera. Es cierto, en la página oficial del Barcelona existe un epígrafe que desarrolla esos conceptos como los inherentes al barcelonismo.

Banderas del Barça en el Camp Nou. (EFE)
Banderas del Barça en el Camp Nou. (EFE)

Los que están a favor del 'procés'

Hay, obviamente, una parte de la grada que no piensa así, que sí que ve en ese emblema una expresión que igual no es política, pero sin duda sí territorial. "Nosotros tenemos claro que el Barça, evidentemente, es un club catalán, que históricamente ha tenido un posicionamiento muy claro al tema del catalanismo y las libertades", cuenta Jordi Medina, que en su momento fue candidato a la presidencia alrededor de una asociación llamada 'Un Crit Valent', mucho más partidaria de que en la grada existan posicionamientos políticos. "No hay un posicionamiento oficial, pero nosotros pensamos primero en la libertad de expresión, cada uno puede tener su opinión política, nuestro grupo tiene un posicionamiento mayoritario a favor del 'procés', sin ningún problema, también sin acritud", comenta.

Medina entiende como algo natural que la grada se impregne de política. "En el Camp Nou la gente se expresa, hay una mayoría importante, no diría aplastante, que se une al minuto 17.14, aunque sea incuantificable. O que lleva esteladas. Hay voces a favor de la libertad, que no en contra de nadie, eso forma parte de la libertad de sus socios", relata Medina.

No debería sorprender, entiende Medina, porque es algo muy presente en la historia del Barça. Él sí cree que ese 'més que un club' tiene otras connotaciones. "El Barcelona es un club muy importante, de fútbol, sí, pero tiene un perfil social muy importante. Hoy en día se vive en Cataluña una época excepcional en la que ambos lados han incorporado mucha gente y se expresan de una manera más extrema, siempre sin violencia, que no la hubo ni la habrá", explica Medina.

En estos años vertiginosos, pocas cosas molestaron más al club que una sanción de la UEFA por la aparición de esteladas en la grada. El organismo rector del fútbol europeo, que tiene alergia a cualquier tipo de politización, decidió multar en varias ocasiones al Barça. Por aquellas fechas, y por aquellos gestos, se constituyó 'Blaugrana al vent' como corriente. Medina, no termina de ver que esas sanciones fuesen procedentes: "Yo no sé por qué la UEFA se molesta con determinados símbolos, no lo he entendido nunca, si una afición saca las banderas que quiere o hace una llamada a la libertad, no sé dónde está el problema, tienen cosas más importantes que hacer".

Aunque la visión de la grada en uno y otro grupo es muy diferente, si se rasca un poco se encuentran cuestiones en común. Por ejemplo, ambos admiten que la posición de Josep María Bartomeu, es cuando menos complicada. "Cuando estás presidiendo un club con personalidades de distinto calado en la junta, esa presión la tiene que sufrir, pero es su responsabilidad representar a todos los socios. Es verdad que el clima político ha sido brutal, la presión que ha tenido Bartomeu no la ha tenido ningún presidente en la historia, y en ocasiones ha tenido que significarse con el independentismo, más por fruto de esas presiones, pero eso no le justifica", entiende Sixto Cadenas, que además de en 'Blaugrana al vent' forma parte de Societat Civil Catalana.

Medina, de 'Un Crit Valent', coincide en que son tiempos duros para la presidencia: "La posición es delicada. En Madrid se le critica por 'hiperventilado' o por situarse al lado de las tesis independentistas, cosa que no creo que haya hecho, y desde determinados foros de Barcelona se le ha visto cierta tibieza. Es el presidente de un club deportivo, con una historia, con un posicionamiento clarísimo, ya durante el franquismo, pero dentro del club hay 150.000 socios y hay muchos por la independencia, pero muchos que no, o que son apolíticos o tienen simpatía por otras opciones. No es una postura fácil". Entiende que el club, en todo este tiempo y con razón, no ha tenido un posicionamiento, aunque en su momento haya habido comunicados a favor del derecho a decidir. "Ya, pero es que hay un 80% de catalanes a favor de un referéndum acordado, una mayoría aplastante por el derecho a decidir", remarca Medina.

Hay otro fenómeno que surge, o se acrecienta, por lo que pasa en la grada: ¿qué piensan los aficionados del Barcelona que no son de Barcelona? "Conocemos gente que se ha marchado, claro, gente como Carlos Herrera, por hablar de uno mediático, que han abandonado el sentimiento barcelonista por el uso político del club. También hay que pensar que hay peñas por todas partes, muchas no se definen porque tampoco quieren problemas. En Valladolid hay cuatro o cinco peñas del Barça, es absurdo pensar que son independentistas, y es que el Barça es universal", dice Cadenas.

Los problemas de la universalidad

Medina, por su parte, no ve tanto problema en esto. "Hay mucha gente que no estará de acuerdo con la independencia, faltaría más, pero siguen siendo del Barça, habrá gente que tenga afinidad por el club o por un jugador como Messi. Alguno se saldrá porque no está conforme con la situación, también lo entiendo, aunque creo que más allá de España esto no tiene ninguna influencia", indica. "Ser del Barça fuera siempre ha tenido dificultades, en época de Franco, también cuando el Madrid lo ganaba todo, y en la actualidad con este tema; pero al final es menor. Yo conozco aficionados con simpatía con el Athletic, se pegaban tiros en la nuca en el País Vasco y no pasaba nada".

Es obvia cierta tensión entre una postura política y el deseo, casi la necesidad, de ser universal. "Queremos plantar cara a ese proyecto de reducir al club, porque el club es internacional y no se debe minimizar, la gente sigue empeñada en utilizarlo como plataforma amplificadora, el club es universal y debe ser admirado", concluye Cadenas. Esa internacionalización conlleva también una grada algo diferente, y es el propio Medina, cercano a las tesis del 'procés', quien lo señala. "Con el tema del 'sellent lliure' [los abonados ceden su localidad a cambio de dinero y el club pone a la venta esos lugares] el Camp Nou se ha llenado de extranjeros, que son ajenos absolutamente a esta cuestión. Hay cada semana 20.000 o 30.000 abonos que se ponen a la venta, están ahí pasando el día y casi no saben ni lo que están viendo. Yo soy tradicional y clásico, pero son los tiempos que nos toca vivir", dice, casi como una predicción de la transformación futura de los grandes campos europeos.

La coincidencia, en un ámbito, es completa. Ambos hablan del Barcelona como su club, quieren las mayores victorias y disfrutan y sufren con lo que ocurre en el campo. Cuando se salta la valla, sin embargo, las visiones son dispares. Es curioso, ambos colectivos, cuando tuvieron que escoger un nombre, tiraron de lo obvio el himno. Cada uno un verso: "Blaugrana al vent" y "Un crit valent", dos frases que corren juntas en la misma estrofa, que se recitan una detrás de otra cuando el cántico, que a todos une, suena en el Camp Nou. Es una representación más del club. Todos están bajo el mismo paraguas, pero las formas de ver el mismo fenómeno son de lo más diversas.

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