el precedente de Rafa benítez

Lopetegui y el peligro de pensar que nadie le hará la cama en el Real Madrid

La directiva y el vestuario del Madrid celebran el rigor táctico en el inicio de la Liga de un Julen Lopetegui que repite el mismo discurso que Rafa Benítez y terminó despedido

Foto: Julen Lopetegui con la mirada fija en el banquillo del Santiago Bernabéu. (Efe)
Julen Lopetegui con la mirada fija en el banquillo del Santiago Bernabéu. (Efe)

De momento, los jugadores del Real Madrid no echan de menos a Zidane y están igual o más comprometidos con Lopetegui. Sólo han pasado tres jornadas y en el vestuario no es que celebren la llegada del exseleccionador, pero sí recalcan que el equipo ha recuperado el orden, hay más solidaridad, esfuerzo colectivo y están encantados con el estilo futbolístico que se propone. Ahora destacan el laboratorio del cuerpo técnico que lidera Julen Lopetegui porque existe la conciencia de que hay que conseguir ser un equipo más táctico, sólido y equilibrado para ser regulares y ganar, por ejemplo, la Liga.

El vestuario del Madrid se ha cargado de un plumazo el pasado más reciente, aunque olvida lo injusto que fue con otro entrenador del perfil de Lopetegui. Rafa Benítez llegó con la misma idea y un mensaje que machacó con firmeza: “Hay que defender mejor”. Lo repetía el que es hoy entrenador del Newcastle y que en la última jornada de la Premier le hizo sudar la gota gorda al Manchester City de Pep Guardiola, que sufrió con el orden y el equilibrio del equipo de Benítez para ganar (2-1) en el Etihad Stadium. Entre otros motivos, este rigor táctico que impone hoy Lopetegui fue calificado por los jugadores del Real Madrid como un sistema ultradefensivo y aburrido hasta provocar que cayeran en el hartazgo y hacerle la cama para provocar su despido.


“Quiero un equipo protagonista. Que vaya a ganar todos los partidos, que ataque bien como estos años y que defienda mejor”, recitaba Rafa Benítez en la sala de prensa y en el vestuario para conservar todo lo bueno de la etapa de Ancelotti, de primero, y Zidane, de ayudante, y perfeccionar el déficit defensivo. Florentino se cargó al técnico italiano y a partir de ahí todo empezó mal para Benítez porque el primero que le hizo la cama fue Cristiano Ronaldo. Al portugués le cayó pesado y antipático el nuevo entrenador, entró en la nostalgia por perder a ‘Carletto’, y el día a día resultó insoportable. Aún así, Rafa Benítez empezó con buen pie y logró imponer su criterio táctico y futbolístico. En las primeras ocho jornadas, el Madrid sólo había recibido dos goles y en la Champions los resultados eran buenos y se celebraba en el club un empate a cero contra el Paris Saint Germain en el Parque de los Príncipes.

De aquí en adelante ya lo conocen. Dos malos resultados y Florentino echa a Benítez porque ha perdido el control del vestuario. El Madrid tuvo dos derrotas consecutivas -Sevilla y Barcelona- , un empate contra el Valencia y se impuso la opinión de los pesos pesados que decían que eran un equipo encorsetado, de laboratorio, sin inspiración ni alegría. El 4 de enero de 2016 empezó la etapa de la FeliZidane en un plantilla y un vestuario que se liberó de las lecciones en las pizarras y los entrenamientos más tácticos. Zidane conectó con Cristiano y puso el acento en mejorar el tono físico con minipretemporadas.

Julen Lopetegui tiene un camino con menos baches que recorrer para que le hagan la cama los jugadores porque ya no está Cristiano Ronaldo para quejarse de los entrenamientos a la carta y en el vestuario se le ve, todavía, como una víctima de la injusta decisión de Luis Rubiales al echarle a dos días del Mundial.

Lopetegui da instrucciones a Benzema. (Efe)
Lopetegui da instrucciones a Benzema. (Efe)

La desconfianza

“Aquí hay entrenador”, se escucha por el palco del Bernabéu con la victoria del Real Madrid contra el Leganés porque el equipo ha hecho tres de tres -Getafe, Girona y Leganés- y tiene unas señas de identidad fiables. Sale a ganar, propone buen fútbol desde la posesión, con un ritmo alto y es más ordenado. Justo lo mismo que se decía en la planta noble en los primeros meses de Rafa Benítez hasta que llegó el descalabro.

Esto no ha hecho más que empezar y el mes de septiembre ya será otra historia para el nuevo Real Madrid que tiene que medirse en la Liga contra el Athletic en San Mamés, Sevilla y Atlético de Madrid. Además de la Roma en la Champions. Rivales de mayor nivel que medirán el orden y potencial que se apresuran a destacar en la casa blanca como una mejoría con respecto a temporadas pasadas. Lopetegui, seguramente, no se confiará porque aunque no tenga a Cristiano para emponzoñar, llegarán las malas caras de los jugadores cuando alguno se quede fuera, la desconfianza de la directiva si hay dos tropiezos y los pitos de la grada. Aquí está el verdadero peligro que corre un entrenador que sonríe poco porque conoce la casa por dentro y saben cómo se las gastan cuando vienen curvas.

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