excelente puesta de largo con el sevilla

André Silva, el ahijado predilecto de Cristiano que no quiere ser su heredero

Ambos comparten agente, Jorge Mendes, pero André Silva quiere romper caminos por su cuenta. No puede medirse al mito. Ni quiere ser heredero de nadie

Foto: André Silva celebra un gol en el partido entre el Rayo Vallecano y el Sevilla en el estadio de Vallecas. (Efe)
André Silva celebra un gol en el partido entre el Rayo Vallecano y el Sevilla en el estadio de Vallecas. (Efe)

En Portugal aseguran que André Silva (22 años) tiene pinta de ser el heredero del rey Cristiano Ronaldo, lo que al joven futbolista no le hace ni pizca de gracia. Es más, el hoy sevillista huye de la honorífica mención como lo hacen los gatos delante de una piscina. Él quiere ser simplemente Andrés, un aprendiz grandote y aplicado, que mide los tiempos y apunta lejos. De momento, dejó su tarjeta de visita en Vallecas: tres goles. En Nervión, su nueva casa, aplauden y sueñan. CR7, desde Italia, se alegra por su “ahijado”. El príncipe ya hace de las suyas.

El tres o hat trick es una palabra que André Silva acuñó desde pequeñito. En su debut liguero con la camiseta del Sevilla, André hizo tres goles. Y puso cara de ángel satisfecho cuando uno de los ayudantes de Pablo Machín, su entrenador, le dijo que el último jugador que marcó tres goles en su primer encuentro de Liga fue Romario, cualquier cosa. Ocurrió hace 25 años, en un Barça-Real Sociedad (temporada 1993-94). El tres lo lleva pegado a su bota izquierda, pues con apenas veinte años, y en su cuarta presencia con la camiseta de Portugal, hizo un hat trick y se convirtió en el primer veinteañero en conseguirlo y, por ende, también hizo historia con el FC Porto, al erigirse en el primer jugador portista en hacer tres goles con la camiseta de la selección en partido oficial. André Silva es el cuarto futbolista en la historia del Sevilla que logra tamaña gesta en su debut. Antes lo hicieron Palencia en 1935, Arza en 1943 y Martín Pérez en 1984.

Cuando aterrizó en Sevilla, hace poco más de dos semanas, André llegó con el orgullo herido y la frente alta. Fichado hace un año por el poderoso Milan (38 millones de euros), su paso por el club lombardo estuvo cuajado de minas. Lo recibió de uñas el colombiano Carlos Bacca, que tuvo que recoger el equipaje y emigrar a Villarreal. En Milanello, entre brumas y egos, André Silva no tuvo ese colchón afectivo que esperaba y se le atrofió el olfato: solo hizo dos goles en todo el campeonato liguero, lo que exasperó a Genaro Gatusso, el entrenador, que preguntaba si guardaba el baúl de los goles para hacerlos solamente con Portugal. El lenguaraz entrenador se decantó por Patrick Cutrone, la joven promesa del fútbol transalpino, e incluso le dio más minutos al croata Nikola Kalinic, flamante jugador del Atlético. André apretó los dientes y aprovechó las oportunidades que le brindaron en la Europa League, donde hizo ocho goles.

Machín, encantado con su rematador

El Sevilla lo ha recibido con los brazos abiertos. Le endosaron el dorsal número 12, el número mágico que portó una leyenda viva del sevillismo, Frederick Kanouté. A Pablo Machín, el entrenador, se le escapó una sonrisa cuando supo que tendría a André a sus órdenes: “Va a ser una buena incorporación”, exclamó el técnico, que le dio los primeros minutos en la Supercopa, y la mañana del partido, ante el Rayo, hizo un aparte con el joven. Le comunicó que jugaría de titular. "A André le dijimos que si trabajaba le iban a llegar las ocasiones porque el sistema está hecho para jugadores como él. Y así fue”, declaró satisfecho el técnico. El futbolista, abrumado por el vendaval que trajo su gesta, lo confirma: “Solo he hecho lo que me pidió el entrenador, que trabajara porque iba a disponer de oportunidades para ponerme en gol. Y así fue. Estoy muy orgulloso y feliz por mi gente y por los que confiaron en mí”.

André Silva, contra el Rayo. (Efe)
André Silva, contra el Rayo. (Efe)

El pequeño Deco

El jugador huye de los voleones que lanzan los eufóricos y la baja al pie: “Quiero seguir trabajando y participando para hacer que el Sevilla siga creciendo”. Y, a ser posible, goleando. Aunque curiosamente no comenzó su carrera como un delantero goleador. De hecho, los técnicos FCPorto lo firmaron por su calidad con el balón en los pies y su talento en la distribución del juego. Tanto, que André Silva se ganó el apelativo de pequeño Deco, pero los entrenadores del poderoso club del norte de Portugal se percataron de inmediato del olfato depredador del novato, así como de la facilidad de André para atrapar el cuero en el área chica. Y de nueve lo pusieron.

De ahí, al primer equipo blanquiazul. 16 goles en la primera temporada, su asentamiento en la selección campeona de Europa y la mano amiga y protectora de Cristiano Ronaldo. Ambos comparten agente (Jorge Mendes: Gestifute), pero André Silva quiere romper caminos por su cuenta. No puede medirse al mito. Ni quiere ser heredero de nadie. Ni Príncipe. Asegura que quiere seguir aprendiendo y, si le dejan, marcando goles con el Sevilla (que tiene una cláusula de compra de 38 millones). De momento, van tres. Este jueves, en su debut en la Europa League, en la República Checa, ante el Sigma Olomuc, desea seguir la racha. Y aumentarla, si puede, este domingo, en su puesta de largo en Nervión, frente al Villarreal. Tendrá ocasión de volver a verse con un íntimo enemigo, Carlos Bacca. Un choque de pistoleros.

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