MENOS DE 10.000 ENTRADAS PARA LOS AFICIONADOS

La herencia política de Platini: por qué la Supercopa de Europa se juega en Tallin

Decisiones políticas en lugar de futbolísticas han provocado que el derbi madrileño se juegue en un estadio muy pequeño. Con la salida de Platini, parece que esto no volverá a suceder

Foto: El pequeño estadio de Tallin que acogerá la Supercopa de Europa. (Reuters)
El pequeño estadio de Tallin que acogerá la Supercopa de Europa. (Reuters)
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El Real Madrid y el Atlético de Madrid se enfrentarán en la Supercopa de Europa en una ciudad y en un país que nunca han tenido la oportunidad de acoger un partido de esta envergadura: en Tallin (Estonia). El estadio puede albergar solo 12.500 espectadores y a modo de comparación, de los 20 equipos de Primera División sólo el Eibar y el Huesca tienen estadios más pequeños. Entonces ¿por qué se eligió el pequeño escenario estonio para la Supercopa?

La Supercopa se jugaba en el Estadio Luis II en Mónaco a partido único desde 1998. Sin embargo, en junio de 2011, la UEFA de Michel Platini decidió que desde 2013, la final rotara en un campo diferente en Europa cada año igual que sucede con las finales de la Champions y la Europa League. Nunca se explicó el porqué del cambio. Simplemente se dio a conocer que la final de la Supercopa de 2013 sería en Praga y que ya no tendría sede fija. Aunque el francés fue inhabilitado como presidente de la entidad europea en 2015 por el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS por sus siglas en francés) a causa de un escándalo de corrupción, se ha mantenido su política de rotación.

Ya era polémica la sede de Mónaco por la lejanía de las gradas del campo, además de su aforo limitado (18.500 espectadores), pero el sistema actual de UEFA tampoco convence a muchos. Los motivos parecen políticos. Hay muchos países que no disponen de escenarios grandes para poder albergar finales de Champions y Liga Europa y el organismo europeo ve la Supercopa como una buena manera de dar finales a los países más pequeños. Así puede contentar a los numerosos países pequeños, algo crucial para poder lograr los suficientes votos para ser reelegido como presidente de UEFA. Sin ir más lejos, este año es el centenario de la creación de la República de Estonia.

Los estadios elegidos para este encuentro están en países pequeños. La primera Supercopa con el nuevo sistema tuvo lugar en 2013 en el Estadio Eden de Praga en el partido que jugaron el Bayern de Munich y el Chelsea. Esta fue la primera vez que se habían enfrentado desde la victoria de los 'blues' en la final de Champions en el campo del equipo bávaro el año anterior. Además, volvieron a verse las caras Pep Guardiola y José Mourinho. Después, Cardiff, Tiflis, Trondheim, Skopje y ahora Tallin han tenido el honor de albergar el partido que abre el telón del fútbol europeo cada temporada. Ninguna de estas ciudades salvo Cardiff ha albergado ninguna final de Champions ni Europa League. Eso sí, la final de Champions en Cardiff no fue sin polémica.

El estadio en Tallin, que alberga los partidos del equipo más exitoso de Estonia, el Flora, se inauguró en 2001 y en 2012 la sub-19 de España bajo el mando de Julen Lopetegui se llevó el Europeo sub-19 en este mismo estadio. Esta Supercopa de Europa será la primera que se dispute entre dos equipos de la misma ciudad pero muchos no podrán presenciarlo en el campo. El aforo del estadio es insuficiente para un partido de esta magnitud. Cuando uno de los dos participantes es el campeón de la Liga de Campeones, un estadio de este tamaño siempre se quedará pequeño.

España sub 19 se proclamó campeona en el mismo estadio en 2012. (EFE)
España sub 19 se proclamó campeona en el mismo estadio en 2012. (EFE)

Estadios más grandes en el futuro

Y no es la primera vez. De los cinco estadios que han albergado la Supercopa desde 2013, dos tienen aforos inferiores a los 20.000, otros dos son de 30.000 y solo uno supera las 50.000 personas. Además, no ayuda que la UEFA siempre reserve un 30% del aforo para sus patrocinadores, miembros de la propia UEFA y otras invitados especiales. Es decir, para este derbi madrileño algo más de 9.000 butacas están disponibles para los aficionados, muchos de ellos neutrales. Cada equipo recibió 1.500 entradas y en el caso del conjunto blanco se han devuelto localidades.

Eso sí, con la entrada del nuevo presidente, Aleksander Ceferin, parece que va a haber cambios. El año que viene la Supercopa será en Estambul, en el nuevo estadio del Besiktas, que puede albergar más de 40.000 espectadores y el año siguiente será en el Estádio do Dragao en Oporto. El feudo portugués tiene capacidad para 50.000 personas. La designación de Tallin fue pocos días después de la llegada de Ceferin. El esloveno siempre habla de la importancia de los países pequeños, pero es consciente de que partidos importantes no pueden disputarse en estadios tan pequeños. Este mayo ya declaró que habría cambios a la hora de designar sedes para las finales después de las dificultades que tuvieron los madridistas de buscar alojamiento en Kiev.

Esta miércoles se disputará el último partido de ambos clubes antes de que abran sus campañas ligueras. El Madrid buscará su quinta Supercopa para empatar con el Barça y el Milan, mientras que los rojiblancos lucharán por su tercer título e intentarán ganar al Madrid en competición europea tras perder dos finales de Champions y una eliminatoria de semis en los últimos años. Lo que está claro es que por intereses políticos del expresidente Michel Platini muchos aficionados tendrán que conformarse con ver este derbi por televisión.

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