los aficionados amenazan con un boicot

Otro fuego para Rubiales: abraza al Barça y se olvida de la generosidad del Sevilla

Luis Rubiales anunció que la competición se disputará el 12 de agosto en Tánger, en contra de los deseos del Sevilla, que hace solo unas semanas prestó a Carlos Marchena a la Selección

Foto: Luis Rubiales, con el presidente del Sevilla, Pepe Castro. (EFE)
Luis Rubiales, con el presidente del Sevilla, Pepe Castro. (EFE)

La Supercopa de España, a jugar por el Barcelona y el Sevilla, se celebrará el día 12 de agosto y, por primera vez en la historia, fuera del territorio español, en Marruecos. La noticia congratula al Barcelona, pero disgusta al Sevilla. En el viejo club de Nervión, la confirmación de la fecha y el lugar ha sentado como un tiro. Se tiene la sensación de que Luis Rubiales, presidente de la RFEF, es un desmemoriado que pronto olvidó la generosidad del Sevilla en el Mundial y ha sucumbido a los deseos del poderoso. En el club blanco se sienten ninguneados.

El asunto comenzó a enturbiarse cuando hace mes y medio se supo el calendario de la International Champions Cup, un torneo en el que participan como invitados un buen paquete de clubes señeros de Europa, entre ellos el Real Madrid, Barcelona y Sevilla. El Sevilla, debido a que tiene que disputar tres previas de clasificación para la fase de grupos de la Europa League, tuvo que desestimar la invitación, pues debía centrarse en las previas.

El Barcelona avisó a la RFEF que no podía disputar el partido de ida de la Supercopa (previsto el día 5), porque un día antes, el 4, tenía previsto disputar el tercer amistoso, frente al Milan, correspondiente a la International Champions Cup, en la ciudad de San Francisco (costa oeste de Estados Unidos), a miles de kilómetros de Sevilla. El Barcelona cobrará por estos tres amistosos nueve millones de euros.

La RFEF, con Luis Rubiales al frente, no quiere volver a pisar el callo a un grande (ya lo hizo con el Real Madrid con el cese de Lopetegui como seleccionador) y propuso disputar la final a partido único (el día 12 agosto) y en terreno neutral. La oferta se pasó a los clubes implicados el pasado día 5. El Barça aceptó desde el primer momento. El Sevilla se negó. Y el presidente Castro aludió una razón de peso: “El club está vendiendo los abonos de la temporada con el partido de la Supercopa incluido y esto es un claro perjuicio para el club y sus aficionados”.

Finalmente, la junta directiva de la RFEF, con la aceptación expresa de la patronal (LFP) y sindicato de jugadores (AFE), adoptó la decisión propuesta por el presidente Rubiales: la final de la Supercopa de España se disputará a partido único, el 12 de agosto, y en campo neutral: Tánger (Marruecos). Rubiales aseguró que el Sevilla recibirá algo más de un millón de euros como compensación por la no celebración del partido de ida en el Sánchez-Pizjuán, ambos clubes recibirán por igual un paquete de seis mil entradas para sus socios, así como los gastos de desplazamiento y estancia del Barça y Sevilla correrá a cargo de la organización.

Luis Rubiales, antes de anunciar su decisión. (EFE)
Luis Rubiales, antes de anunciar su decisión. (EFE)

El “pago” por el préstamo de Marchena

En el Sevilla se encuentra especialmente dolidos con el presidente Rubiales. Recuerda el club nervionense, que en plena crisis de la selección, cedió generosamente a Carlos Marchena, uno de sus miembros clave del staff técnico de Joaquín Caparrós, para que se integrase en el cuerpo técnico de Fernando Hierro, justo cuando la dirección deportiva del club blanco se hallaba en pleno berenjenal de fichajes y traspasos. Hubo reconocimiento verbal por parte de la Federación, pero las palabras se difuminaron con el viento y el quid pro quo esperado por el Sevilla al final resultó ser un certero crochet en pleno rostro.

Sergio Escudero, uno de los capitanes del Sevilla, declaró ayer en los medios del club: “Hay que darle su importancia y su hueco al Sevilla, que es un equipo grande y creo que hay que tener consideración con lo que el Sevilla quiere, no siempre de lo que se maneje por ahí”.

Las redes sociales se han incendiado de sevillistas, que piensan que el ente federativo, una vez más, se ha plegado a los deseos de uno de los dinosaurios de nuestro fútbol y ha desoído el reclamo del club sureño. Muchos piden un boicot al partido de Supercopa, incluso hablan de presionar a los dirigentes de la entidad nervionense para que envíen a Marruecos al segundo equipo. Algunos abonados han deslizado que denunciarán al club ante los Tribunales por vender un partido que no se celebrará.

El comunicado del Sevilla

Una hora antes de la medianoche, el Sevilla emitía un comunicado oficial, en el que, tras mostrar su disconformidad con el acuerdo adoptado por la RFEF, lo acataba.

En el párrafo final del comunicado quedaba resumido todo: “El club, pese a considerar injustificada la decisión de disputar la final a un solo partido, no piensa renunciar a jugar una final, pues se ha ganado el derecho a disputarla obteniendo su plaza en los terrenos de juego.

El Sevilla FC estudiará la fórmula más idónea para compensar a sus abonados por la imposibilidad de poder celebrarse el partido de ida de la Supercopa en nuestro estadio tal y como estaba previsto”.

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