Fútbol Femenino: Boquete: Para una mujer, ser entrenadora es mucho más difícil que para un hombre
entrevista con la mejor jugadora española

Boquete: "Para una mujer, ser entrenadora es mucho más difícil que para un hombre"

La delantera acaba de fichar por el Phoenix BG y repasa su carrera y la nueva experiencia que afronta. Ya no la llaman de la selección, pero sigue siendo la cara del fútbol femenino español

Foto: Verónica Boquete con su camiseta del BG Phoenix. (EFE)
Verónica Boquete con su camiseta del BG Phoenix. (EFE)

"Yo me crié en Santiago; Madrid y Barcelona ya me parecen grandes, imagínate esto...". Verónica Boquete habla desde Pekín, una ciudad enorme, caótica, contaminada, diferente y fascinante. Es la última etapa, por el momento, de una carrera que acumula decenas de terminales de aeropuertos, porque la mejor jugadora española de todos los tiempos ha sido cualquier cosa menos fiel a unos colores. Las circunstancias, las propias y las del fútbol femenino, la han ido llevando de aquí para allá por Estados Unidos, Suecia, Alemania, Rusia, Francia, España y ahora China.

Se fue allí decepcionada por no tener minutos en el Paris Saint-Germain, un proyecto mastodóntico, como todos los de su club. "Si hubiese estado bien no me habría ido, pero por un cambio de estilo del club buscaban otro tipo de jugadoras y no tenía minutos, me llegó esta oferta y me decidí porque es otro continente, otra liga profesional, otra cultura y siempre que he vivido estas experiencias me ha enriquecido", explica al otro lado del teléfono. Había ciertas dudas para irse a Pekín, pero un detalle la terminó convenciendo: un contrato corto que la permite seguir jugando estos meses y replantearse la situación cuando toque. "La experiencia se puede alargar, pero si resulta que en China no encuentro lo que busco no será mucho tiempo".

"No podía ser lo profesional que quería"

Aquí un pequeño espacio para recordar el nivel alcanzado por Vero en su carrera. Es campeona de Europa, de la Copa Algarve, de Europa sub-19. También estuvo varios años entre las listas de la mejores jugadoras de Europa y del mundo. Esa calidad la llevó a los más diversos sitios de Europa y Estados Unidos. Aunque ahora tenga fama de aventurera, lógica con tantas vueltas, lo cierto es que ella hubiese preferido que las cosas fuesen de otro modo. "Si yo me voy de mi país es porque busco algo más que allí no tengo, en España no podía ser lo profesional que quería, mi ambición me ha llevado siempre a las mejores ligas, a las mejores competiciones y eso es lo que me ha movido siempre. Si yo hubiese tenido las condiciones que he tenido fuera no me hubiese ido", cuenta.

El caso es que ahora está en China, la penúltima parada y, probablemente, la más diferente de todas. "La verdad es que como me esperaba, China es muy diferente a todo lo que he vivido, es un poco parecido a mi experiencia en Rusia, quizás la cultura a nivel social son países parecidos. Tampoco llevo aquí mucho tiempo, pero en el equipo estoy a gusto, con entrenadores europeos, me facilita todo y es uno de los motivos por los que he venido".

Verónica Boquete, jugando con España. (EFE)
Verónica Boquete, jugando con España. (EFE)

30 años de más y de menos

"Toda mi experiencia aquí está siendo para contar, siempre que me preguntan por China digo que hay unas cosas en las que están 30 años atrasados y otras en las que va 30 años por delante. Es muy curioso vivir en un país así, porque muchas veces te preguntas cómo puede ser que haya cosas que siguen pasando y otras veces que cómo puede ser que haya cosas así", relata sobre los primeros días en la ciudad. Por descontado, como buena occidental, y más aún siendo de una ciudad pequeña y recoleta como Santiago, la mayor queja viene por el imposible tráfico de la capital china.

"Por ahora solo hemos jugado tres partidos de copa, hay un parón antes de que comience la liga, pero creo que el nivel no es top en Europa. Al menos es 100% profesional y hay jugadoras de calidad. Tengo ganas de que empiece la competición". China está en vías de desarrollo futbolístico, como le ocurre en general al fútbol femenino. En ese sentido, y ya con un carrera importante a sus espaldas, Boquete remarca la evolución que ha tenido su disciplina en este tiempo.

"Se ha mejorado mucho, tanto a nivel internacional como en España. El fútbol femenino está a un nivel mejor de comprensión de juego, de intensidad y de calidad, se ha avanzado. Cada vez se trabaja mas y mejor, los clubes son más posibilidades, las jugadoras pueden dedicar más tiempo y dedicarlo mejor, eso hace que todo mejore", cuenta. Esta evolución no ha sido, en contra de lo que pudiese aparecer, algo lineal, y ese es otro de los motivos por los que el pasaporte de Boquete se ha llenado de sellos y nuevos destinos.

El fútbol, la cultura y el trabajo

"Me ha tocado una época en la que el fútbol femenino no ha habido estabilidad, los equipos eran competitivos y de repente dejaban de serlo. Me hubiese gustado estar toda mi carrera en un mismo club, es algo que valoro, pero por otro lado, si ese hubiese sido mi camino, no sería la jugadora y la persona que soy hoy. El fútbol me ha dado la oportunidad de conocer diferentes maneras de trabajar, culturas, estilos de juego", relata la delantera.

Si se tien que quedar con una, destaca el Tyreso sueco. "Estaban las mejores jugadoras del mundo, la forma de pensar del entrenador era parecida a la mía, disfrutamos muchísimo jugando. Vivir en Suecia me encantó también". ¿Y qué pasó? Pues que terminó en bancarrota. A eso se refiere Boquete también, de algún modo la ausencia de grandes clubes detrás de estas iniciativas las hizo subir como la espuma, pero también decaer pronto. Eso, por suerte, también está cambiando y Vero ha tenido, en tiempos recientes, dos experiencias en equipos de fútbol enormes que ahora también cuidan al equipo femenino. Y el caso es que, como instituciones, no se pueden parecer menos. Son el Bayern de Múnich, la tradición; y el PSG, todo lo contrario.

Vero Boquete, en el PSG. (EFE)
Vero Boquete, en el PSG. (EFE)

El adiós obligado a la Selección

Y ella, que conoce ambos clubes, sus diferencias y las cosas que les une, los analiza. "El Bayern tiene mucha historia, lo dirigen exfutbolistas, se respira la tradición, el fútbol de siempre y en contraste tienes el PSG que todo es nuevo, estadio, oficinas, una manera de gestionar muy diferente. Buscan lo mismo, son resultado, pero uno se basa más en la tradición y en los valores; los otros buscan el éxito de una manera rápida".

La manera rápida tiene mucho que ver con el dinero de los petrodólares que está construyendo un imperio futbolístico en París. El equipo femenino del PSG tiene algo de contradictorio, pues es un espacio de inclusión financiado por un país en el que los derechos de la mujer son despreciados sistemáticamente. "Creo que al final ellos son conscientes de que están en Europa. Creo que se han adaptado, es una buena muestra de que el proyecto del PSG, que no es solo algo ligero o de un momento, buscan un impacto en el club, hacerlo grande, ser referencia y saben que para eso tienen que competir como otros clubes y eso incluye el fútbol femenino y el balonmano. No pensábamos en ello en el vestuario".

Donde es improbable que vuelva es a jugar con España. No por ella, es que simplemente ha caído de los planes. Como le pasó a Raúl o a Michel, de repente un día el seleccionador pensó que era mejor que no estuviesen, aunque deportivamente se podría justificar su inclusión. "La Selección ni me ocupa ni me preocupa, es un capítulo cerrado, no porque yo lo haya cerrado sino porque ha quedado claro que las puertas están cerradas para mí y no depende de mi rendimiento, por eso prefiero no darle muchas vueltas", comenta.

Cuando todo esto termine será entrenadora, que es por lo que lleva formándose desde que era mucho más joven y dirigía equipos en Santiago. El fútbol femenino se desarrolla, pero ese es uno de los puntos negros que aún hay que solventar: "Lo que espero es que cuando haya la oportunidad de un banquillo no se le pongan dificultades por ser mujer, si la mejor preparada es la mujer. Creo que no está pasando en la actualidad, para una mujer conseguir un banquillo (de fútbol femenino) es mucho más difícil que para un hombre, y eso tiene que cambiar", explica. Quizá ella, como estrella que fue -y con la experiencia acumulada- lo tenga más sencillo cuando toque.

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