decidió irse de la masía al Dinamo, club formador

Dani Olmo, el talento de la cantera del Barça que quiere robar la selección croata

El prometedor joven está en trámites de nacionalización con el país arlequinado, pero sigue teniendo en mente cumplir el sueño de jugar con la selección española. Su carrera es inusual pero sólida

Foto: Dani Olmo, con el Dinamo de Zagreb. (Imago)
Dani Olmo, con el Dinamo de Zagreb. (Imago)

La cantera de los grandes clubes es una pirámide inmensa donde cientos de niños van creciendo, formándose y ascendiendo hasta que llega el punto en el que tienen que tomar decisiones. Quedarse en el mismo lugar o buscar otro camino hasta la meta es la principal disyuntiva. Ambas opciones tienen dificultades añadidas y diversas ramificaciones, es complejo saber cuál es la adecuada sin la perspectiva del tiempo. Dani Olmo se topó con aquello en algún momento de su juventud. Era, aún es hoy, un jugador prometedor con muy probable futuro entre los profesionales. Estaba el la Masía, quizá la fábrica más conocida dentro del fútbol mundial. También una de las que más difícil ponen llegar arriba, pues el Barcelona no deja de ser un club enorme de cartera llena que bien es capaz de gastarse 140 millones de euros en un Dembélé obstaculizando así las opciones de los jóvenes de prosperar en esa pirámide. Hoy Olmo es profesional, titular en un equipo que será campeón en su liga y disputará la Champions la próxima temporada.

El Dinamo de Zagreb, en todo caso, no suena a la alternativa habitual para ningún jugador. Fue, sin embargo, la que le llamó la atención a Olmo y a sus cercanos. Hoy en Croacia le quieren nacionalizar para que juegue con su selección. "Es la decisión más difícil que ha tomado respecto al futuro deportivo, pero el Dinamo es un equipo de cantera, uno de los mejores equipos de Europa en cuanto a la formación de talento joven y a la presencia de jugadores formados en su cantera. Nos ofrecieron un proyecto sobre Dani, porque entendían que ya estaba en edad juvenil de entrenar con el primer equipo y eso iba a facilitar su progresión. Comparándolo con las otras ofertas que disponíamos, tanto en el FC Barcelona como en otros equipos europeos, se tomó la decisión", explica Miguel Olmo, el padre del jugador, él mismo entrenador de fútbol.

Hay algo que llama la atención de Dani Olmo y que ayuda a entender la gran decisión: su entorno, que no puede ser más futbolero. Es como si todo en su vida girase alrededor del deporte. La fortaleza de la familia y de sus cercanos son claves, porque la aventura es más sencilla cuando los que tienes alrededor te comprenden y te apoyan. Su padre y sus tíos entrenan, su hermano mayor juega en Tercera y es su referente, su representante es Juanma López, exdefensa del Atlético, casi todos sus amigos, algunos aún en la Masia, otros desperdigados por el universo del balompié. Las ideas claras ayudan mucho y simplifican las decisiones. Incluida aquella 'locura' de terminar de formarse en Croacia. Porque no es tanta locura si la familia, que no es solo la que une los genes sino también la que le sigue y le apoya en las decisiones, tiene claro que el camino es el correcto. En las buenas, que son muchas, y en las malas también, porque no es posible un cambio tan radical sin algún problema de adaptación que solventaron con unidad y comprensión del entorno.

El sueño de Miguel sigue siendo jugar con España, a pesar de que tenga la nacionalidad croata. "Eso es producto del interés del Dínamo de Zagreb en que tenga el pasaporte de allí, tras varias reuniones con su federación, nos lo plantearon. Para nosotros, a nivel deportivo, pero también personal, por la estancia de Dani, nos ayudaría en muchísimas cuestiones que poco o nada tienen que ver con el fútbol. Es un trámite al que le veíamos muchas ventajas y ningún inconveniente", explica el progenitor. Para entender el grado de implicación e implantación en el país balcánico basta con saber que Dani habla hoy perfectamente croata, un idioma bastante arduo para el hispanohablante.

Olmo. (Imago)
Olmo. (Imago)

Olmo ya habla croata

"Yo lo estoy estudiando ahora porque paso largas temporadas, pero Dani ya lo habla eso facilita su integración", explica su padre. En ningún momento hubo dudas sobre la decisión, al contrario. "La adaptación tiene sus dificultades, pero no fue muy costosa para él, porque estaba muy seguro de lo que estaba haciendo. Además siempre se ha sentido respaldado por su familia, por sus amigos, por su agente...". Está en el futuro campeón croata, lo es prácticamente todos los años. También es miembro del equipo del que salieron Modric, Mandzukic, Kovacic... la lista es casi interminable.

"El Dinamo ha exportado muchísimos jugadores, es un club que forma talento joven y que para sobrevivir necesita vender", explica Olmo. "Cuando la selección está en Zagreb entrena en las instalaciones del club, allí Dani ha compartido tiempo con ellos", relata. Esa inmersión al máximo en la cultura croata no cambia el objetivo de siempre, que no es otro que jugar algún día en la selección. "Es el sueño de Dani y de tantos jugadores, tiene el pensamiento en jugar con su selección, eso es lógico, es normal y es el sueño", explica.

Y es un anhelo para cualquiera, pero en el caso de Olmo es factible. Al fin y al cabo él ha pasado por las categorías inferiores de La Roja. Es cierto, en su nivel actual, la sub-19, parece haber sido olvidado. "Es verdad que su rendimiento no está teniendo tanto eco en España como en Inglaterra, Italia o Alemania", reflexiona su padre. La decisión de ir a Zagreb también conllevaba este tipo de situaciones. Aunque se juegue en un equipo Champions, como es el Dinamo, estar lejos es estar fuera del radar. Especialmente para las selecciones inferiores. "Es algo que asumíamos desde el principio y es un riesgo que contemplábamos, pero Dani es muy fuerte, quiere trabajar cada día para dar un paso más", cuenta Miguel.

Olmo, expulsado en el Dinamo. (EFE)
Olmo, expulsado en el Dinamo. (EFE)

Olmo, el futbolista

No aparecer por la selección es algo que podría suponer un problema para un jugador acostumbrado a ir, pero no es el caso, aunque solo sea porque si hay que destacar algo de Olmo es su capacidad para mirar adelante sin titubear. "Lo mejor de Dani está sin duda en su cabeza, la mentalidad que él tiene, lo ha demostrado con la decisión que tomó de venir a Zagreb y la respuesta que ha dado aquí, su crecimiento personal y profesional, todo eso dice mucho de su carácter, de cómo actúa su cabeza en situaciones tanto favorables como desfavorables", disecciona su padre.

Está muy bien saber reaccionar y ser fuerte, pero toda esa capacidad no tendría mucha utilidad futbolística si no respondiesen las piernas. De eso también hay, al fin y al cabo con solo 19 años ya es indiscutible en el Dinamo. "En Zagreb actúa en cualquier posición de ataque. En el 4-2-3-1 les gusta por dentro, de mediapunta, porque tiene llegada, tiene último pase, alterna una banda y otra, tiene presencia en la finalización. Cuando juega de extremo suele jugar a pierna cambiada, en banda izquierda", analiza su padre.

En cuanto a las herramientas con las que cuenta: "Es potente, bueno en el uno contra uno, ve bien el fútbol, tiene último pase para que el delantero finalice, sabe hacer cambios de orientación, golpea bien, centra en banda…". El padre, que también es entrenador profesional y ha llegado a ejercer en el Girona, le considera un producto de la Masía educado bajo los conceptos del Barcelona. Todo eso, trasladado a la liga croata, le ha llevado a ser un jugador importante con muy corta edad.

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