ILUSIÓN EN EL CAMPO Y BATALLA EN EL JUZGADO

Guerra civil en el Sevilla: despido del último Del Nido y el sorprendente regalo de Castro

La última espoleta: despido de otro hijo de Del Nido, por presunta filtración de documentos, mientras Castro tuvo que declarar ante el juez para justificar gastos, viajes y hasta el regalo de un jamón

Foto: Pepe Castro en el Sánchez Pizjuán. (EFE)
Pepe Castro en el Sánchez Pizjuán. (EFE)

La semana pasada se escenificó en los juzgados de Sevilla la guerra civil que se libra en las tripas del Sevilla Fútbol Club, una batalla por el control del pentacampeón de la UEFA Europa League, pródiga en golpes bajos y que desprende tufo a juego sucio entre los máximos accionistas de la histórica entidad. El punto de aceite hirviendo llegó con el despido del responsable del área de control de gestión del club, Miguel Ángel del Nido Carrasco, hijo de José María del Nido, el enemigo número uno de José Castro, el presidente.

En la guerra por el control de las acciones que libra el Sevilla, las armas no están sobre la mesa, y tampoco las manos. Los cuchillos cortan el aire y las trampas vietnamitas se encuentran al orden del día; así, Miguel Ángel del Nido, hijo de José María, como responsable de un área muy sensible en el día a día de la entidad sevillista, fue acusado por José Castro en el despacho del titular del Juzgado de Instrucción 11 de filtrar material comprometedor y, por ello, días más tarde, el segundo hijo del expresidente fue puesto en la puerta de la calle. El ex jefe del área de control de gestión niega los cargos y ha interpuesto demanda ante el juzgado de lo social para que su despido sea nulo.

Miguel Ángel del Nido, hasta ahora, era el guardián del libro de registro accionarial del Sevilla; es decir, la persona que tiene las llaves de la documentación (direcciones, teléfonos, situaciones personales…) de los accionistas del club (103.467 acciones), cuyo capital social es de 6.208.020 euros. Por tanto, en el seno del grupo que preside Castro se han lanzado todos los dardos acusatorios contra el “hijo del enemigo”, asegurando que es la persona que ha filtrado información sensible de los movimientos incriminatorios de Castro y la que ha facilitado las vías de llegada hacia los accionistas por parte de gente afín a su padre para tratar de comprar títulos.

El defensor de 'La Manada', por medio

"El responsable de la filtración no tenemos dudas de que ha sido su hijo (refiriéndose a José María del Nido). De ahí el despido", asegura a El Confidencial el presidente del sevilla, quien no duda de que "la mano que está detrás de todo esto es Del Nido (padre), que está poniendo hasta a comerciales en toda la provincia para comprar acciones. Me están llegando continuas quejas de accionistas preguntando que por qué les llama gente en nombre de Del Nido para ello. Creemos que esto va contra la Ley de Protección de Datos y esto lo hemos puesto en conocimiento del juzgado", señala Castro. Cuando se le pregunta si ellos (Castro y su grupo) no hacen lo mismo, responde en negativo, "nosotros ponemos un anuncio, incluso Rafael Carrión puso un anuncio para todo aquel sevillista que quisiera vender sus acciones".

En esta guerra cuartelera, Agustín Martínez, accionista y abogado que ha alcanzado un alto nivel mediático por ser el defensor del tristemente grupo La manada, llevó documentación importante al fiscal y también a la pasada junta de accionistas del Sevilla. En dichos documentos, José Castro no salía bien parado. Tanto, que fue llamado por la juez para aclarar y justificar una ristra de cabos sueltos, como, por ejemplo, viajes al Caribe, jamones de regalo (uno de ellos al presidente de Boca Junior, Daniel Angelici), así como dinero sacado de una cuenta a nombre del club, cuenta que en su día abrió José María Del Nido. Todo esto lo tuvo que justificar ante la jueza el señor Castro, que contratacó con el mencionado despido.

José Castro, arropado por su cuñado, José Guijarro, que es uno de los grandes accionistas, así como los expresidentes Roberto Alés y Rafael Carrión, superan ligeramente el 30% de los títulos de la entidad. José María del Nido y otros accionistas como José Gómez Miñán, alcanzan también el 30%. Los accionistas minoritarios, encabezados por Accionistas Unidos, cuya cabeza visible es Eduardo Arenas (hermano del exministro), cuenta con más del 5% de acciones y, por el momento, actúa de factor de equilibrio, aunque, como quedó demostrado en la última Junta, apoya al actual presidente.

Los rusos y los chinos de Sevilla

En medio de la guerra, vale todo: se ha filtrado que un poderoso ruso, Alisher Usmanov, uno de los grandes accionistas del Arsenal, anda detrás de Del Nido para comprar el Sevilla. Dicha información la ha desmentido categóricamente el entorno del expresidente. Pero nadie se atreve a tirar la primera piedra, sobre todo cuando hace menos de un año, y desde este mismo periódico escribíamos que un grupo potente chino, a través de KPMG y con la gestión personal de José María Cruz, actual director general del Sevilla y antiguo ex alto empleado de la multinacional, se interesó en la compra de acciones del club y abonando para ello una cantidad mareante de euros. El Sevilla de Castro, Carrión, Alés y Guijarro, no le hizo ascos a la oferta china. No se produjo la venta porque los chinos querían un paquete que garantizase el poder, y no dejase cabos sueltos.

Dicho grupo ha salido a la palestra anunciando que, para evitar que los accionistas minoritarios “sean engañados” y para evitar la desestabilización y que el Sevilla pase a manos extrañas, Castro-Carrión-Alés les comprarán las acciones. Quieren amurallar al club de extraños y, sobre todo, de 'delnidistas'. Se pasa de puntillas que Castro tuvo que responder a la juez cómo llegaron a sus manos un mínimo de tres acciones a su nombre, cuyo titular era un difunto.

En medio del fregado resbaladizo accionarial, el Sevilla sigue vivo en todas las competiciones. 'Casi' como el Barcelona. Y es una verdad incuestionable, como también es una verdad desgarradora que el equipo que ahora prepara Vincenzo Montella se juega la temporada en la parcela de un mes. El sábado se juega el Sevilla (200 millones de presupuesto) sus posibilidades de acceder al cuarto puesto contra el Valencia, el martes la vuelta de octavos de Champions frente al Manchester United, y el 21 de abril la final de Copa contra el Barça. Un todo o nada esperanzador, pero con la sensación de andar jugando a la ruleta rusa. Si se logra el milagro, Castro saldrá por la puerta del Príncipe. Como se caiga, ruina y tinieblas.

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