la vida del atacante azulgrana

“Como Neymar, un pillo de barrio”. Así es Arnaiz, la nueva joya del Barcelona

El jugador manchego está aprovechando los minutos que le está dando Ernesto Valverde. Procedente del humilde barrio de Patrocinio (Talavera de la Reina), su proyección se dispara

Foto: Arnaiz es felicitado por Paulinho tras marcarle al Celta en partido de Copa. (EFE)
Arnaiz es felicitado por Paulinho tras marcarle al Celta en partido de Copa. (EFE)

Como a lo largo de la historia sucedió con muchos grandes futbolistas, también la calle fue su escuela para aprender el oficio. Ahora, con 22 años, José Arnaiz empieza a recoger los frutos de todo lo que aprendió en Patrocinio, un modesto y humilde barrio de Talavera de la Reina (Toledo). Desde niño sólo quiso que el balón fuera su inseparable compañero; el deporte rey siempre fue el centro de su universo. En el Barcelona, ahora, deja en buen lugar a todos aquellos que siempre pensaron que el atacante acabaría ganando dinero vestido de corto.

En el equipo de su barrio comenzó una andadura que le llevó al Unión Deportiva Talavera, el segundo equipo de la localidad. En edad cadete escala el primer peldaño. Sus andanzas en Patrocinio le abren las puertas de un club superior. Allí iba a diario, acompañado por sus padres, “actuando con mucha humildad, siempre calladito”, evoca Mauricio Arce, técnico que en aquellos tiempos trabajaba para el club manchego. “Nunca levantaba la voz”, relata, dejando claro que “ya se le veía venir”, remarcando así que sus cualidades eran más que evidentes.

Los goles van haciendo lucir cada día más su expediente, también su manera de desenvolverse en los campos que pisaba. Ya en categoría juvenil (Liga Nacional) firma una excelente temporada que le lleva al equipo de División de Honor. Fue en aquella etapa cuando Arnaiz conoce a una persona fundamental en su formación. Hasta hoy… Se trata de José María Morón, un entrenador que en cuanto le ve jugar tiene claro que el chaval reúne todas las cualidades necesarias para triunfar en el fútbol.

Arnaiz, en acción en el partido copero ante el Celta. (EFE)
Arnaiz, en acción en el partido copero ante el Celta. (EFE)

Los malos momentos

“En cuanto le veo en acción, José me parece un jugador espectacular”, recuerda Morón en conversación con El Confidencial. Y llega a esa conclusión, recuerda, “porque es diferente. Es como Neymar en el sentido de que es un futbolista de la calle, pillo, no forjado en una escuela en la que parece que todos están cortados por un mismo patrón”. “Tiene unas cualidades innatas” que le convierten en un futbolista de gran nivel para “manejarse algún día sin problemas en el fútbol de élite”, destaca el técnico.

Cuando Arnaiz juega en el juvenil de División de Honor, el Valladolid llama a Morón para que se incorpore a su organigrama técnico, ya sea para entrenar a un equipo de dicha categoría o incluso el equipo filial. Y el entrenador sólo pone una condición: “Voy, pero con Arnaiz y Fran Adeva”, otro jugador de Talavera. Paradójicamente, el entrenador se queda cortado y los jugadores sí se vistieron de blanquivioleta. “Encara, tiene una velocidad increíble, define bien...”, cualidades que cautivaron al entrenador que marcó a la pujante estrella.

En el juvenil lo hace bien Arnaiz, pero es llegar al equipo filial y nublarse su vida por completo. Entrenaba al equipo Rubén de la Barrera, hoy técnico de la Cultural Leonesa, y ahí vivió el delantero el lado amargo del fútbol. No cuenta con él, se convierte en un elemento residual. “Era un jugador de relleno, a veces hasta jugando de lateral. Directamente, no existía”, rememora Morón. “Me llamaba y no entendía nada, la vida se le viene encima”, comenta con un punto de emoción al recordar aquella etapa del atacante en Pucela.

José Arnaiz se estrenó como goleador en el Camp Nou ante el Murcia. (EFE)
José Arnaiz se estrenó como goleador en el Camp Nou ante el Murcia. (EFE)

Dos técnicos fundamentales

Lejos de Patrocinio, su lugar en el mundo, de su familia, de su gente, Arnaiz y su entorno meditan qué camino emprender. Aparece el Cartagena en el horizonte, también otros clubes, pero un hecho lo cambia todo. Llega Miguel Ángel Portugal al primer equipo del Valladolid y enseguida le echa el ojo. Pasa de no contar en el filial, a empezar a sumar minutos en el primer equipo. Más tarde, con Paco Herrera, ya se establece en Segunda división y pasa a ser la joya del club castellano.

El pasado verano llega el gran momento. Igual que en su día dudó y perdió a Marco Asensio, esta vez el Barcelona no escatimó esfuerzos y pagó los algo menos de 4 millones de euros establecidos en la cláusula de rescisión de Arnaiz. Unos meses después, su carrera ya empieza a despegar sin freno. Su condición de padre también le ha ayudado a fortalecer su personalidad, aunque su mentor no se cansa de repetir que “sigue siendo un futbolista humilde”.

Su juego en el filial azulgrana, sobre todo los goles que ha marcado en la Copa del Rey con el primer equipo, le han trasladado a otro escenario. Ese en el que la rumorología le coloca aquí y allá. “Pero no, él no ha cambiado”, resalta Morón. En la humilde barriada de Talavera es más que un ídolo, un ejemplo a seguir. Cuando aparece por allí, la gente se agolpa a su alrededor y la petición de camisetas azulgranas le desborda en muchos momentos.

“Nunca te olvides de donde venimos...”

Toca ahora sudar en el filial, en el fondo de la tabla de Segunda, y seguir aprovechando esos minutos que Ernesto Valverde le está dando. Su realidad ya no es la misma, ya es un profesional con todas las letras y ello le ha llevado a tener ya un agente que se encargue de sus asuntos. Es René Ramos, el hermano de Sergio, el que velará por sus intereses profesionales. Ha crecido tanto que toca tener cerca un profesional que le empiece a manejar su carrera pensando en todo lo bueno que puede llegar en el futuro. La temporada que viene se considera vital en la carrera de José. Ya tendrá sitio en el primer equipo, un momento en el que deberá decidir si continuar de azulgrana, a la sombra de los cracks, o emprender alguna aventura en otra parte. Su nombre ya se asocia a otros grandes clubes, aunque él no hace mucho caso.

“De pronto, como sucedió esta semana, le pueden aparecer decenas de mensajes en el móvil, muchos de gente que no conoce”, dice el hombre que le guió siendo un chaval, que explica que “tiene el mismo número que entonces”. Ríen ambos comentando que en Patrocinio todos sus habitantes conocen su ficha, un dinero sudado después de años de esfuerzo y sacrificio. Atrás quedan los momentos duros vividos en una familia con pocos recursos, época en la que Arnaiz no quería estudiar porque sólo se sentía dichoso con un balón. Y una máxima que le repite Morón sin parar. “José, nunca te olvides de donde venimos...”.

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