Las cinco razones por las que el Málaga (aún) no ha despedido a Míchel
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Las cinco razones por las que el Málaga (aún) no ha despedido a Míchel

El entrenador malaguista tiene la entera confianza de Husillos, el nuevo director deportivo. No se relaciona con el jeque y es querido por la afición y la prensa local. Quiere seguir

Foto: Míchel, durante un entrenamiento del Málaga. (EFE)
Míchel, durante un entrenamiento del Málaga. (EFE)

José Miguel González, Míchel, continúa... de momento. El entrenador no suena aún para despedirse del banquillo del Málaga CF. Es más, existen varios motivos para tener claro que seguirá en su puesto. Al menos hasta que él quiera liderar un equipo que revitalizó cuando llegó a La Rosaleda tras sustituir al Gato Romero el pasado mes de marzo. He aquí las cinco razones de su continuidad.

1) Málaga y su nieto

Míchel tiene un nieto recién nacido. Es de su hijo Adrián, fichado por el Málaga procedente del Eibar. Adrián es ahora suplente, aunque empezó la Liga de titular casi indiscutible. Míchel y Adrián viven muy cerca, en la zona Este de Málaga capital, apenas a un par de minutos en coche. Esa es una razón íntima y personal para que el madridista quiera seguir no sólo en el Málaga CF, sino viviendo en Málaga. Su mujer, también está contenta en la ciudad.

La vida familiar le sonríe, aunque su hijo esté triste porque piensa que es uno de los sacrificados de la alienación por ser su padre el entrenador. Míchel no fichó a Adrián para el Málaga CF. El año pasado, el exfutbolista del Eibar se comprometió con el club andaluz antes que Michel recalara en Málaga. De hecho, incluso Míchel se pensó no fichar para no perjudicar a su hijo. La relación personal entre ambos es buena. En el terreno futbolístico es profesional, muy profesional.

placeholder Míchel, en rueda de prensa (EFE).
Míchel, en rueda de prensa (EFE).

2) Husillos, el director deportivo

El entrenador del colista de la Liga no se la juega este sábado en el partido con el FC Barcelona (la derrota está descontada, se da por segura), pero no quiere hacer el ridículo. Se trata de evitar una goleada escandalosa. Lo que no teme (por ahora) es que le despidan. Mantiene una buena amistad con Mario Husillos, el director deportivo que ha sustituido a Francesc Arnau.

Husillos, ídolo goleador del Málaga de la década de los ochenta, es de la misma promoción del curso de entrenador de Míchel y confía en él, en que sea capaz de ofrecer una versión 3.0 del ‘míster’ malaguista. Se han reunido, dialogan en el campo y fuera. Con Arnau no se llevaba mal, pero con Husillos la situación es mucho mejor. De hecho, el argentino ya quiso contratarlo en la anterior etapa en el club. Míchel tiene contrato hasta junio de 2018.

placeholder Mario Husillos, en su anterior etapa en el Málaga CF.
Mario Husillos, en su anterior etapa en el Málaga CF.

3) El jeque y Blue-Bay

Cualquier entrenador que en ocho jornadas de Liga sólo hubiera conseguido apenas un punto sería ya un ex de ese equipo. Míchel, no. Se le han dado muchas oportunidades. Y eso que apenas habla con el jeque Al-Thani, tras varias sonadas polémicas en la pretemporada. El entrenador quería a Javi García. Dijo en público que era un fichaje que él veía con muy buenos ojos. Al-Thani lo consideró una intromisión y desautorizó a su ‘míster’.

El jeque, por fortuna para Michel, sigue ausente, en Qatar, y no se le espera al menos hasta el año que viene en Málaga. La paradoja: los gritos que cada vez resuenan más en La Rosaleda ("Al-Thani vete ya") se han convertido en los mejores aliados del jeque. Mientras mantenga a Míchel en el banquillo, él no estará en el disparadero. Si lo despide, todas las miradas se enfocarían al dueño del Málaga CF. En esta misma explicación figuraría que Al-Thani no lo despide por cobardía. Si el jeque lo quita y al que trae no le sale bien se tiene que ir. El jeque también podría perder las riendas del club a favor del grupo Blue-Bay. La situación continúa en proceso judicial.

placeholder El jeque Al Thani, tras un partido en La Rosaleda en la temporada 2015-2016 (EFE).
El jeque Al Thani, tras un partido en La Rosaleda en la temporada 2015-2016 (EFE).

4) La afición, la prensa y el club

Míchel recibe muy pocas críticas de la afición y de la prensa local. El público no olvida cómo rescató al equipo de una deriva que le conducía a coquetear con el descenso. La temporada pasada se le quedó corta al Málaga CF. Si hubiera durado unas jornadas más, podría haber aspirado a puestos más altos en la clasificación.

Su carisma le ayuda. Se hace fotos y habla con todos los departamentos del club. No es un profesional que se dedique sólo a entrenar y que haya creado una barrera infranqueable con su equipo técnico. No llega un rato antes al estadio de Atletismo, donde suele entrenar el Málaga junto a La Rosaleda. Tiene despacho de trabajo en ambos sitios, algo que hasta ahora no había pasado.

Foto: El presidente del Málaga, Abdullah ben Nasser Al Thani (d) acompañado por su hijo Nayef y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, en 2014. (EFE)

La prensa le respeta y no ha planteado ante la opinión pública y el malaguismo la necesidad de prescindir de Míchel, aunque sí es beligerante con el jeque, una incógnita por su hermetismo y delegación en sus hijos de la gestión del club. De lo que no hay duda es que el entrenador ha cambiado. En las comparecencias públicas o en las entrevistas con los medios ya no se ve al Michel desenfadado, con la sonrisa siempre a punto. Desconfía, va a la defensiva, mucho más serio y formal de lo que en realidad es. Conoce la responsabilidad que tiene y teme fracasar.

placeholder Sandro Ramírez, exjugador del Málaga CF, en un encuentro de la pasada temporada (EFE).
Sandro Ramírez, exjugador del Málaga CF, en un encuentro de la pasada temporada (EFE).

5) La plantilla

Los jugadores están contentos con el trabajo de Míchel… incluso los suplentes. Míchel es un entrenador que dialoga con ellos. Todos saben quién fue como jugador, lo que representó en el Real Madrid y en la selección. Ha impuesto una disciplina de trabajo y se baraja la contratación de algún psicólogo que ayude a erradicar la mala racha. La plantilla desayuna y almuerza junta para fomentar el espíritu de grupo. No se han producido declaraciones altisonantes contra el entrenador.

Lo que sí reconocen los jugadores es que el Málaga CF ha perdido a un grupo de jugadores fundamentales. Míchel quería convertir a Sandro, goleador-fetiche de la pasada campaña, en el jugador bandera. No lo consiguió. El jugador se empeñó en irse. Ignacio Camacho también: tras varias temporadas amagando con abandonar el club, finalmente se fue a la Bundesliga. El caso que encendió de los nervios al entrenador fue el fichaje de Pablo Fornals por el Villarreal. Todas estas circunstancias provocaron una cierta desazón antes de que empezara la temporada.

Míchel es más entrenador de primeras campañas que de segundas. Sabe que no tiene un equipo competitivo. Que tendrá que luchar para no descender. El Málaga era un equipo ascensor que luego se convirtió en clase media, llegó a jugar la Champions y ahora mantiene un rumbo incierto tras diez años consecutivos en Primera. La primera vez en su historia. Por ahora, el único que suena... es Míchel.

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