Pasó de puntillas por el millonario Inter

Éver Banega, un 'bala perdida' que en el Sevilla siempre da en la diana

Curiosa historia la del mediocampista argentino, que solo encuentra la inspiración en el club nervionense. Otras aventuras certificaron un fracaso detrás de otro...

Foto: Éver Banega, durante el partido amistoso que disputaron Arsenal y Sevilla. (Reuters)
Éver Banega, durante el partido amistoso que disputaron Arsenal y Sevilla. (Reuters)

“Me siento feliz de volver a casa”, eso dijo Éver Banega el día de su presentación como nuevo fichaje del Sevilla, club que abandonó 14 meses antes para fichar por el Inter de Milán. Pero la aventura le salió rana al poco de aterrizar en el club lombardo, que el pasado mercado invernal le colocó el cartel de 'transferible'. La historia de Banega es digna de llevar al cine. Un 'thriller' con puntas tragicómicas en Inter y Valencia, pero siempre con final feliz en Sevilla.

El Valencia pagó 16 millones de euros a Boca Juniors cuando, con 19 años, en Argentina pensaban que Banega era la reencarnación juvenil de Riquelme y Bochini. Pero en Valencia salió la parte oscura de un chaval que maduró a golpe de contratiempos; un millonario de veinte años que calcinó un Ferrari, se rompió una pierna en una gasolinera, posó divertido con una camiseta del Real Madrid en un cumpleaños familiar y pateó la noche valenciana más de lo debido.

Todos en Mestalla alababan las cualidades de Éver Banega, un mago de muy pocas palabras, que esconde el balón y lo hace aparecer en los lugares más impredecibles, en especial Unai Emery, que vio cómo aquel genio rosarino se difuminaba por infortunios extra-futbolísticos. En Valencia dictaron sentencia: “Es un bala perdida”, aseguraron en el club che, que en el verano de 2014 lo apartaron del grupo y se lo quitaron de en medio vendiéndoselo al Sevilla a precio de saldo. Fue una operación sencilla, casi sin regateo por las partes. Unai Emery (hoy entrenador del PSG) se lo sugirió a Monchi y éste movió los hilos.

Vilipendiado en Mestalla

Banega ni se lo pensó: alquiló un aerotaxi y voló a Sevilla sin mirar atrás. Aquella bala que perdieron en Valencia ganó dos UEFA Europa League, regresó y se hizo con la titularidad en la selección argentina del monstruo Messi. Un miembro del 'staff' de Emery dijo sobre Banega: “Cuando llegó Éver era como un juguete roto, alguien herido, que necesitaba cariño y encontró el clima perfecto en Sevilla”. El vestuario sevillista, con justa fama de compañerismo, acogió a Banega y el argentino, en especial arropado por su paisano Nico Pareja, dejó fluir su enorme talento. De vilipendiado en Mestalla a ídolo indiscutible en la hinchada del viejo club nervionense.

Pero el idilio de Éver con el club sevillista se vio interrumpido por una generosa oferta que recibió del Inter, que envió al legendario Zanetti, vicepresidente deportivo de la entidad interista, a convencer a su paisano. Por más que los cantos de felicidad le sonaron con aromas de azahar y sevillanas, Banega se dejó seducir por el canto de sirena del club lombardo, que se llevó casi gratis a la perla sevillista.

Banega, junto a José Castro, el día de su presentación oficial. (EFE)
Banega, junto a José Castro, el día de su presentación oficial. (EFE)

Volver a su casa sevillista

Banega salió disparado de 'neroazzurro', titular las primeras semanas, pero las urgencias del Inter lo terminaron por engullir. El argentino, que utilizó el '19' en el club italiano, el mismo número que tanta suerte le dio en Sevilla, vio cómo le colgaban el cartel de 'transferible' y estuvo en un tris de ser transferido a un club chino en el pasado mercado invernal. La segunda parte del campeonato pasó de forma oscura en la vida de Éver, que no dejó de añorar sus tiempos sevillistas, cómo le jaleaba la grada y él, casi como Morante de la Puebla, saludaba montera en mano a los incondicionales. Por eso, cuando su agente (Simonian) le llamó para decirle que el Sevilla había preguntado por su triste situación, el centrocampista ordenó parar el tren: “Me voy a Sevilla”.

El Sevilla tuvo que hacer un esfuerzo económico grande para repatriar al ídolo: 9 millones de euros al Inter, más un contrato de estrella al jugador: 3,5 netos por tres años. Pero el esfuerzo recibió todas las bendiciones de los sevillistas, que hicieron fiesta el día del anuncio del regreso del jugador.

Banega nunca se sintió totalmente a gusto en el Inter de Milán. (EFE)
Banega nunca se sintió totalmente a gusto en el Inter de Milán. (EFE)

“Tela de a gusto”

Dicen de Banega que es buen compañero, un tipo alegre y generoso, hincha furibundo de Newell's (el club de Messi); tanto, que tiene grabado el escudo leproso en el bíceps de una de sus piernas. Pero el Sevilla tendrá un sitio perenne en el corazón del futbolista, que a sus 29 años recién cumplidos piensa quedarse a la vera de la Giralda muchos años más. ¿Qué tiene el Sevilla que no tengan los otros para Éver? “Aquí le dan cariño y él se siente tela de a gusto”, comentó un empleado del club con mucho afinidad con los jugadores.

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Un dato significativo de la importancia de Éver Banega en el proyecto sevillista de Eduardo Berizzo es que el jugador, en las elecciones de dorsales no dudó en reclamar como suyo el '10', el número de los líderes. El que lucirá este miércoles (20,45) en el Basaksehir Arena, de Estambul, donde el Sevilla se enfrentará al Istanbul Basaksehir turco, en encuentro de ida de los 'play off' para colarse en la fase de grupos de la Champions League. Banega, el '10', es el líder del equipo. El que va delante de los sevillistas.

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