cinco partidos sin el delantero portugués

La sanción dará a Asensio los minutos que reclama y a Cristiano, una pretemporada

En un momento espléndido en el Real Madrid, la baja durante más de un mes de Ronaldo otorga a Zidane unas ventajas que deberían, a la postre, una bendición para el equipo blanco

Foto: Marco Asensio se encuentra a un fantástico nivel. (EFE)
Marco Asensio se encuentra a un fantástico nivel. (EFE)

La felicidad se contagia. Al Real Madrid se le acumulan las buenas noticias y cuando vienen mal dadas, enseguida se encuentra una solución al problema que, por lo que puede suponerse, al final resulta casi una ventaja más. Después de ganar la Supercopa de Europa y estar a 90 minutos en el Bernabéu de ganar la de España, el club blanco sabe que no podrá contar con Cristiano Ronaldo hasta la 5ª jornada de Liga, es decir, hasta dentro de más de un mes. No podrá jugar en la competición nacional hasta el encuentro en casa contra el Real Betis del fin de semana del 19 y 20 de septiembre. Y el madridismo piensa: ¿dónde está el problema en ello?

No sobran, por supuesto, los aficionados que a través de sus redes sociales han mostrado su disconformidad con la sanción, recalcando su injusticia o su exageración. Sin entrar a valorar si Cristiano se la merecía o no (si es que dar un empujón a un árbitro puede suscitar dudas acaso), lo cierto e irrefutable hasta la fecha es que el portugués no va a jugar en todo este tiempo, si bien el Madrid tiene diez días para recurrir la decisión, aunque las esperanzas no residen en eliminar la sanción, sino en reducirla. A partir de ese hecho, la planificación de Zidane de aquí a entonces no se modifica ni un ápice. Al contrario, este revés del juez de competición supone una oportunidad para que Ronaldo tenga todo un mes de preparación física para estar en plenas condiciones más adelante, cuando realmente empiezan a contar los partidos.

Cabe recordar que Cristiano se incorporó a los entrenamientos del Madrid el 5 de agosto, hace apenas diez días. Tres días después estaba participando unos minutos contra el Manchester United y de nuevo este domingo jugó unos minutos contra el Barça en el Camp Nou, pocos debido a la roja que le enseñó De Burgos Bengoetxea. Es decir, al '7' le falta pretemporada. Es habitual comentar cuando se acerca el final de temporada que los jugadores más importantes, como puede ser Ronaldo, tienen un año difícil después de una competición internacional con su selección, más aún si en junio se presenta todo un Mundial.

Es cierto que jugar una Confederaciones, una Eurocopa o el torneo que sea, merma la preparación que tiene el jugador con sus clubes, ya que reducen primero sus vacaciones y, después, las semanas con sus compañeros y su entrenador en su club. Cristiano tiene ahora la oportunidad forzada de tenerlo todo: su mes de descanso completo y otro mes de entrenamientos diarios con partidos salpicados (dos con su selección a principios de septiembre y el debut del Madrid en la fase de grupos de la Champions League, donde sí puede jugar), para poder estar a tope físicamente. El curso pasado Zidane fue más que consciente de dónde venía su jugador franquicia. Ganó la Eurocopa con Portugal y por ello estaba sobrecargado de partidos. Cuando la temporada se fue complicando por la acumulación de compromisos, lo sentó. Esos descansos recurrentes hicieron que el de Madeira estuviera pletórico en mayo y junio, es decir, para ser decisivo en la consecución de la Liga y la Champions.

Cristiano recibió la primera amarilla por quitarse la camiseta celebrando el gol. (Reuters)
Cristiano recibió la primera amarilla por quitarse la camiseta celebrando el gol. (Reuters)

Un hueco con muchas alternativas

A la vez que esa sanción origina esa utilidad, permite, por otro lado, la participación de futbolistas de segunda línea que exigen, por su rendimiento, mayor protagonismo. Y no hay nadie en el banquillo madridista que se merezca más oportunidades que Marco Asensio. El mallorquín ya no lo dice, lo exclama, lo grita a todo pulmón, y lo hace, para más mérito, sin mencionar una sola sílaba. Todo lo que pide lo pide en el césped, nunca fuera de él. No es titular en el Madrid, no tiene aún el hueco que dentro de no mucho obtendrá por naturaleza, pero su fútbol demanda aparecer por las alineaciones de manera más habitual, casi constante. Prácticamente siempre que participa incide en el juego de manera determinante, ya sea con goles, asistencias o la simple frescura que aporta cuando aparece le cambia la cara al Madrid.

Que no esté Cristiano, como se ha visto en los dos partidos de las dos Supercopas, no implica directamente la presencia de Asensio en el once, pero sí le confiere mayores opciones de ser titular o de ser el primer recambio. Zidane considera que en estos momentos Isco Alarcón le aporta más de inicio que lo que podría dar Asensio, al que por ahora considera un revulsivo, mientras que el malagueño es uno más de la terna de virtuosos centrocampistas que dan al Madrid una capacidad creativa en el mediocampo a la altura de poquísimos equipos en el mundo, probablemente de ningún otro, en realidad. Asensio está destinado a cubrir huecos entre los tres de arriba, es decir, su lugar es entrar por Cristiano, Benzema o Bale. Es su hábitat. Además de un creador, es también un definidor, un asistente, un goleador.

Claro que, precisamente, el principal beneficiado de la baja de Cristiano es el propio Isco, que ha sido titular en los dos encuentros oficiales del año, rayando a un nivel altísimo en ambos. Por ahí Zidane también cuenta con la opción nunca desdeñable de Lucas Vázquez, además de poder usar a un centrocampista creativo más como Ceballos. El relevo menos probable es Borja Mayoral, aún como único delantero centro suplente.

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