florentino y un reto inasumible

Lo imposible que le resulta al Real Madrid crear un nuevo Cristiano Ronaldo

Ni siquiera Ramón Calderón, gestor de la operación con el jugador, ni Florentino Pérez, el que la culminó, alcanzaban a imaginar el impacto global que iba a tener el jugador portugués

Foto: Cristiano Ronaldo es irrepetible. (AFP)
Cristiano Ronaldo es irrepetible. (AFP)

Di Stéfano solo hay uno, pero el Madrid ha disfrutado de dos figuras de ese calado histórico. 45 años después de que la 'Saeta Rubia' se marchara al Espanyol, Cristiano Ronaldo firmó su contrato con el club blanco. Casi medio siglo le costó al Madrid encontrar una figura que supusiera un antes y un después en el devenir merengue. Entre medias han jugado en Chamartín decenas de jugadores importantes, pero ninguno como ellos dos. Y si el Madrid sobrevivió sin ellos durante tantísimo tiempo, es indudable que seguirá su transcurso con normalidad en el futuro cuando Cristiano deje el club, algo que la investigación sobre su supuesto fraude fiscal puede acelerar a este verano.

Ni siquiera Ramón Calderón, gestor de la operación con el jugador, ni Florentino Pérez, el que la culminó, alcanzaban a imaginar el impacto global que iba a tener el jugador portugués. Que era uno de los mejores futbolistas del mundo era evidente, sus cinco años en el Manchester United así lo confirmaban, sin embargo, de ahí a llegar a un nivel de rendimiento tal en el Real Madrid hasta el punto de haber marcado más goles (406) que partidos ha jugado (394) era algo seguramente impensable. De no ser por sus números, por todo lo que ha hecho dentro del campo, Cristiano no habría tenido jamás la trascendencia que le ha convertido en uno de los mayores iconos de cualquier disciplina.

Y precisamente a esa cualidad cosmopolita que le ha generado su fama le ha beneficiado mucho su a veces odioso carácter. "Mucha humildad no es buena", ha llegado a decir alguna vez el capitán de Portugal. Su forma de ser es marca registrada, una de las características que mejor le definen. Celebra los goles, por lo general, señalándose a sí mismo y no son pocas las ocasiones que no ha celebrado los tantos de sus compañeros porque hubiera preferido anotarlos él mismo. No son pocas las veces en las que ha sobrepasado la raya y ha agredido a adversarios, sin haber sido castigado en muchas ocasiones. No habla mucho, pero si lo hace es tajante, duro, arrogante, exigente… "Guapo, rico y buen futbolista" y poseedor de un temperamento obstinado que también le define como personaje.

Messi es, para la mayoría, el mejor jugador del mundo y puede que de siempre, lo cual no impide que se vea arrollado por la personalidad de Cristiano. Como marca, el portugués supera al argentino con creces. Es el deportista mejor pagado del mundo, entre el salario de su club y las retribuciones recibidas por los demás contratos publicitarios (precisamente esos que, según Hacienda, ha dejado de declarar en buena parte), con 83 millones de euros. Cobra más que LeBron James, Federer, McIlroy, Hamilton… La revista 'Forbes' así lo atestigua. De hecho, es la quinta celebridad en la lista de los mejor pagados, solo superado por Sean Combs, Beyoncé, JK Rowling y Drake (Messi ocupa el puesto 14).

Cristiano celebra su primer gol en la final de la Champions. (Reuters)
Cristiano celebra su primer gol en la final de la Champions. (Reuters)

¿Cómo se crea una figura así? Los dos monstruos mediáticos e históricos que ha creado el Real Madrid los ha comprado dejándose unas cantidades desorbitantes para cada una de sus épocas. Una inversión muy alta, no obstante, no garantiza la obtención de un jugador legendario. Otras veces el Madrid ha pagado muy bien por jugadores y no ha encontrado algo que le cambie la vida. Pagó mucho por Mijatovic, Anelka, Figo… Ni siquiera Zidane supuso una variación al transcurso de la historia blanca, pues ya sabemos todos cómo acabó la era de los 'galácticos': muchos millones, poco rendimiento.

Bale, el heredero sin corona

Florentino tiene muchos defectos, pero resulta evidente que es un excelente hombre de negocios. Fue previsor con el fin de su jugador franquicia. En 2013 decidió que debía afrontar una contratación a la altura (o más allá) de la de Cristiano Ronaldo cuando quiso vestir a Gareth Bale de blanco. Apreció en el galés a un futbolista de esos que él considera diferentes, que han "nacido para jugar en el Real Madrid". No solo eso, lo vio como el heredero de Cristiano. Bale era, en cierto sentido, parecido a su ahora compañero. Ágil, eléctrico, goleador, potente… De lo que quizás no se percató tanto es de que era propenso a no jugar cada año el 25% de los partidos. Bale lo tenía todo para sustituir a Cristiano en el trono llegado el momento, pero hasta la fecha su falta de constancia le ha mermado. Cuando ha podido, ha asumido galones, pero pocos ahora en el Madrid le ven con la capacidad de hacer olvidar al '7'.

Pérez se puede ver este verano en la disyuntiva de tener que sustituir a Cristiano con el problema añadido de que no hay otro como él. La marca Cristiano también suma a la marca Real Madrid. Conseguir que algún otro futbolista esté a su altura en cuanto a impacto global es casi imposible, pero Florentino, si se ve obligado, lo intentará. Y ahí está Kyliam Mbappé, el niño que ahora mismo colapsa el mercado. ¿Será él? Y, yendo más allá, ¿debe soportar Mbappé la presión de ser el nuevo Cristiano?

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