southgate sigue como entrenador interino

Los creadores del fútbol ya no saben qué hacer para salir de una depresión de 50 años

Desde que ganaran el Mundial en 1966, Inglaterra no ha dado más que tumbos y desde el penalti de Nadal no pasan de cuartos de final. Southgate, un perfil Lopetegui, fue la solución de urgencia

Foto: Southgate será nombrado entrenador de Inglaterra mes y medio después de coger el cargo (Carl Recine/Reuters).
Southgate será nombrado entrenador de Inglaterra mes y medio después de coger el cargo (Carl Recine/Reuters).

"Creo que ha sido un trabajo casi imposible y continuará siendo un trabajo casi imposible para cualquiera. Hemos tenido entrenadores extranjeros, entrenadores ingleses. tuvimos entrenadores con grandes resultados y podemos seguir, y solo unos pocos no han fracasado". Vistas así, estas palabras desprenden una dureza sobrecogedora, pero asustan más cuando sabemos que vienen de David Bernstein el expresidente de la Football Association (la federación inglesa) y que hablan sobre el puesto de seleccionador de los 'Three Lions'.

España se enfrenta este martes a un combinado que tiene un entrenador interino desde hace mes y medio porque el anterior fue despedido cuando llevaba un mes en el cargo por haberse aprovechado de su recién estrenada posición para intentar hacer negocio aconsejando a un falso fondo de inversión cómo saltarse las leyes. Éste venía de sustituir a otro que había caído en dos fases finales consecutivas, una en fase de grupos y la otra en octavos contra Islandia, en una selección que no alcanza una penúltima ronda de una gran competición desde que Hierro y Nadal fallaron sus penaltis en la tanda de Wembley en 1996. Pongámosles nombres: fue Roy Hogdson el que cayó en Brasil y Francia, Sam Allardyce el que quería hacer dinero negro y Gareth Southgate el que entrena sin tener asegurado el puesto todavía.

En repetidas ocasiones se ha puesto a Italia o incluso a Francia como ejemplos de selecciones que desprenden desorganización, falta de criterio y errores de planificación clamorosos, pero a Inglaterra miramos poco. Italia y Francia han jugado finales en los últimos años y han ganado cosas últimamente (este adverbio debe entenderse con un poco de perspectiva, pues los torneos de selecciones son esporádicos), Inglaterra solo ha ganado una vez, y lleva viviendo de esa estrella bordada en la pechera desde el gol fantasma a Alemania en 1966. Cincuenta años de desgracias, de falsas esperanzas generadas a través de un fútbol enormemente hinchado por el dinero de las televisiones pero que rara vez trabaja con atención su fútbol de base, es decir, exactamente la labor que le va a dar de comer en el futuro. Si no se siembra, no se cosecha. Y cuando se recoge, la estrella inglesa se sobredimensiona exageradamente. El periodista londinense Sid Lowe recuerda una frase muy repetida en Inglaterra: "England expects", que viene a ser 'Inglaterra espera'. Pero ya ni esperan, asumieron hace tiempo que no van a ninguna parte, que la próxima gran competición será otro fracaso y no pueden salir de esa depresión de ninguna manera.

Como dice Bernstein, el perfil de entrenadores que han dirigido a Inglaterra ha sido variado e internacional, pero ninguno de los estilos escogidos ha conseguido sacar absolutamente nada de los jugadores que ha ido encontrándose por el camino. La Inglaterra moderna nació, podríamos decir, en el inicio del siglo XXI con la contratación de Sven-Göran Eriksson, cuyos éxitos se restringen a tres cuartos de final en los Mundiales del 2002 y 2006 y en la Eurocopa de 2004. El sueco probablemente disfrutó de la mejor generación de jugadores en tres décadas, pero no obtuvo alegrías de ellos. Tampoco, por supuesto, Steve McLaren, que duró bien poco tras no clasificar a Inglaterra a la Euro 2008, pero la nueva solución extranjera, Fabio Capello, obtuvo unos resultados similares.

Allardyce duró poco más de un mes (Andrew Couldridge/Reuters).
Allardyce duró poco más de un mes (Andrew Couldridge/Reuters).

Curiosamente, el aficionado inglés y el expresidente Bernstein se han quedado con un recuerdo más agradable los cuatro años de Hogdson como seleccionador. Los resultados han sido malos en fases finales, pero excelentes en clasificaciones. Aun así, el juego que eligió Hogdson hizo que el público se identificara de nuevo con los 'Three Lions'. El veterano entrenador ha ido progresivamente adaptando su equipo a la pérdida de sus grandes estrellas, como Lampard, Gerrard, Terry o Cole, y juntó a un grupo de jóvenes que sorprendían por su calidad y precocidad. Asentó el equipo sobre la base de los dos mejores equipos de Inglaterra, el Leicester y el Tottenham, y fue a muerte con ello. Se 'mató' en el intento en un suicidio deportivo contra Islandia, pero esa Inglaterra era atractiva. Aquel día, los ingleses se sintieron superados, no solo por los nórdicos, sino por sus sentimientos. "¿Qué nos pasa?", se preguntaban sin capacidad de reacción. Cuando Islandia remontó se bloquearon, acongojados por otro posible fracaso que inevitablemente se produjo.

¿Está Southgate preparado?

A Southgate le cayó de repente el 'marrón' (debería ser un lujo, pero como dice Bernstein, es casi imposible hacerlo bien) de coger un equipo que de moral ya anda bien corto y ni coger prestada del Alcoyano les serviría, y que había visto como la nueva etapa se iniciaba con el escándalo de Allardyce y el fondo de inversión árabe que eran periodistas infiltrados de 'The Telegraph'. Había voces que clamaban el nombre de Gareth Southgate cuando Hogdson lo dejó en Niza, pero la Federación, en su obstinación por los mánagers contrastados y veteranos, llamó a Allardyce y éste les respondió intentando enriquecerse opacamente. 

Southgate sigue siendo una solución de emergencia, técnico interino, que se llama. Eso fue en septiembre, cuando se subió desde la sub-21. Es un entrenador con poca experiencia en la élite. Entrenó al Middlesbrough desde que dejó de jugar, lo descendió en plena crisis institucional del club y tras un parón de cuatro años en el que trabajó en la federación, la FA lo designó para entrenar a los chavales. No le ha ido mal, aunque podía haberle ido infinitamente mejor. Puso al equipo en la Euro de la categoría en 2015, pero no pasó la fase de grupos y se quedó sin Juegos Olímpicos. Y en el siguiente ciclo, encarriló el pase a la Euro de 2017 que cerró definitivamente Adrian Boothroyd, su sustituto. Con la Absoluta ha dirigido cuatro partidos y ha ganado tres y empatado uno sin encajar ni un gol, es decir, el registro es muy bueno y por eso todo apunta a que el inglés será ratificado a finales de este mes. O eso esperan todas las partes. Él ha puesto Navidad como fecha máxima para tomar una decisión, porque necesita saber si debe pensar en la absoluta o en la sub-21, y la FA no tiene otras alternativas que escoger.

Resulta extraña la brevísima relación de Southgate con la selección inglesa. Cuando le tantearon, Southgate reconoció a la FA que no se sentía todavía preparado para dar el salto, que le venía muy pronto este encargo de tantísima responsabilidad. Pero ahora, una vez que no ha tenido más remedio que aceptar el puesto porque no había otro, literalmente, asegura que ya sí está listo, que se siente capacitado para liderar a los ingleses hacia una nueva era. Y esa era, ¿cuál es? ¿El modelo español? ¿El estilo alemán? ¿La idea italiana? En la FA no tienen ni la más remota idea. Southgate sí: le gusta el fútbol español y en más de una ocasión ha viajado a nuestro país para ver cómo se trabaja aquí. Otra cosa es que con los mimbres que tiene, que no son muy boyantes, le dé para implantar esa manera de jugar que requiere tanto esfuerzo de base.

 

Rooney no contra España por una lesión (Eddie Keogh/Reuters).
Rooney no contra España por una lesión (Eddie Keogh/Reuters).

Un perfil Lopetegui

La comparativa con Lopetegui es incuestionable. Ambos tienen poca experiencia y como técnicos no tienen nombre ni repercusión, son jóvenes, vienen de entrenar a los jóvenes y asumieron el cargo con la obligación de devolver la competitividad al más alto nivel a dos equipos que han perdido a la mayoría de sus grandes figuras. También hay puntos divergentes, como que Julen haya acabado con Casillas y Southgate aún no se haya atrevido a hacer lo mismo con Rooney; y como que Southgate a día de hoy sigue siendo interino y Lopetegui está más que confirmado.

"Con Southgate —Inglaterra— me ha transmitido muy buenas sensaciones en muy poco tiempo. Está demostrando cosas diferentes en ataque e intentando cosas nuevas en la parcela defensiva. Hay cosas parecidas entre nosotros, como haber entrenado a la sub-21", dijo el seleccionador español en Wembley. Se puede decir lo mismo de España: juega mejor, ha recuperado la fiabilidad defensiva e inspira confianza. Dos buenas dinámicas y dos entrenadores casi novatos en Wembley. Suena bien.

Alineaciones probables

Inglaterra: Hart; Clyne, Stones, Cahill, Rose o Bertrand; Dier, Henderson, Lallana, Walcott, Sterling; y Vardy.

España: Reina; Carvajal, Íñigo Martínez, Nacho, Azpilicueta; Busquets, Thiago, Isco; Vitolo, Silva y Morata.

Árbitro: Ovidiu Alin Hategan (Rumanía).

Estadio: Wembley.

Hora y TV: 21:00, 'Telecinco'.

Fútbol

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios