el japones da un toque exótico al sevilla

Kiyotake, la joya de Japón que se ganó a Sampaoli y adora el jamón ibérico

En el club sevillista se muestran encantados con el futbolista japonés y desmienten de una manera categórica que sea un guiño de marketing

Foto: Kiyotake junto a Messi durante el partido de ida de la Supercopa de España (Reuters)
Kiyotake junto a Messi durante el partido de ida de la Supercopa de España (Reuters)

“No sé nada de español, pero aprenderé”, aseguró determinante el japonés Hiroshi Kiyotake el día de su presentación como nuevo jugador del Sevilla. Con ojos muy abiertos, el nipón escuchaba palabras que no entendía y miraba a Monchi, que desde el otro extremo de la mesa trataba de diseccionar en cuatro frases el fútbol de arroz y sal del nuevo pupilo. Los periodistas le instaron a decir algo en español y Kiyotake, para siempre 'Quillo', soltó: “¡Viva el Sevilla!”.

No puede decirse que Kiyotake, 'Quillo', haya caído de pie en el Sevilla, porque tuvo una lesión muscular en su tercer entrenamiento que le privó de ir a la gira norteamericana del equipo. Pero esos tres días fueron suficientes para que Jorge Sampaoli y su cuerpo técnico se percatasen de que 'Quillo' es un valor a tener en cuenta. Los médicos dictaminaron seis semanas para su recuperación, pero Kiyotake viajó a su país y a las tres semanas regresó sano y con ganas de fútbol.

En el club se muestran encantados con el futbolista y desmienten de una manera categórica que sea un guiño de marketing con vistas al reluciente mercado oriental. “El de Kiyotake es uno de esos fichajes que Monchi se suele sacar de la chistera”, aseguró Pepe Castro, presidente del club. Y Monchi, el Merlín sevillista, así califica al ex del Nuremberg y Hannover96: “Su principal cualidad es su fútbol. Tiene mucha calidad y el idioma en un campo de fútbol es universal”.

Kiyotake y Sergio Ramos en la final de la Supercopa de Europa (Reuters)
Kiyotake y Sergio Ramos en la final de la Supercopa de Europa (Reuters)

Simpático y educado

Eso podría refrendarlo el propio Sampaoli, que otorgó el dorsal de titular a 'Quillo' tras su regreso de Japón. Monchi, después de masticar con sus colaboradores las luces y sombras de un fichaje tan exótico, se animó a abonar al Hannover seis millones de euros y se trajo al japonés a los patios de Nervión. “Tiene una gran capacidad de desborde muy buena, un golpeo de balón magnífico, personalidad en el terreno de juego, gran juego individual, posesión de balón… Tiene cosas interesantes para jugar en distintas posiciones del campo, en la mediapunta, por ambas bandas… Posee habilidad y calidad técnica”, aseguró el director deportivo sevillista.

El futbolista se maneja en un espeso inglés y busca a alguien para soltar lo que sabe de alemán. Mientras, calla y observa. En la concentración y viajes comparte habitación con el ucraniano Konoplyanka, cuyo castellano suelta todavía unas cuantas pedradas. En tono de guasa, un compañero dice: “Entre los dos están preparando una tesis para el nuevo Don Quijote”.

Kiyotake, con la boca cerrada y los ojos muy abiertos, se apunta a todas las batallas. Juan Martagón, el delegado del equipo, nos dice: “Es un chaval muy simpático, muy educado y con una capacidad de trabajo descomunal. En los entrenamientos va siempre al 200 por cien y le ves con una concentración y una capacidad por aprender más que elogiables. Otra de las cosas que más llama la atención es su puntualidad. Voy a recogerlo siempre al hotel y allí está el tío en la puerta, esperando, sea la hora que sea”.

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Excelente paladar

Martagón asegura que ya cruza palabras en español con Quillo. Eso sí, poquitas, pero las necesarias para nadar en un vestuario: “Ya ha aprendido a decir buenos días, buenas tardes, adiós, hola, hasta luego… Es un chaval que tiene unas ganas enormes de progresar e integrarse en un vestuario tan bueno como es el de nuestro equipo, y lo está consiguiendo a pasos agigantados”.

Cuenta Martagón que el japonés dispone de un buen estómago y excelente paladar. El tipo es de buen saque en la mesa: “Come de todo y le gusta todo. El otro día le vi comiendo con deleite lonchas de jamón con una pinta estupenda. Le dije: Qué, ¿te gusta el jamón, eh? Y él me respondió: sí, jamón i-bé-ri-co”.

Los compañeros han integrado de inmediato al exótico jugador, que aguanta bromas y novatadas al estilo Sevilla. Kiyotake, el futbolista cuyo fútbol y trabajo convencen a Sampaoli, tiene ante sí cinco años con la elástica blanca, tiempo suficiente para hacerse rey en Nervión y madurar como el jamón de bellota.

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