caída en picado desde que dejó bilbao

Fernando Llorente, en Swansea en busca de un amor como el que vivió en su juventud

Fernando Llorente abandonó a quien más le quería y desde que lo hizo, no ha encontrado ese cariño en ninguno de los lugares que ha estado, por mucho que su compromiso prometiera

Foto: Fernando Llorente llevará el '9' en el Swansea. Foto: Swansea
Fernando Llorente llevará el '9' en el Swansea. Foto: Swansea

En el amor, se dice habitualmente que "ignoras al que te quiere y amas a quien no te quiere". Y algo así le está pasando a Fernando Llorente. Rompió su historia romántica con la grada de San Mamés declarando su amor a la Juventus y ahora, tres años después, es el Sevilla quien ha decidido dar por finalizado el matrimonio con el navarro, por mucho que se haya esforzado por seguir vistiendo de blanco y quedarse en la capital andaluza. 

Ya es jugador del Swansea y así lo ha anunciado el club galés en sus redes sociales. Ha firmado por dos temporadas con posibilidad de una más con un club de media tabla, que denota el ocaso de un futbolista que ganó en 2010 un Mundial y se convirtió en uno de los delanteros más cotizados de Europa durante sus años en el Athletic. 

Quizá, el Athletic fue su mejor novia, su amor de juventud. Un matrimonio próspero. Pero con el paso de los años, las buenas cifras goleadoras de Llorente hicieron que chicas más guapas se fijaran en él... Y en vez de mantenerse fiel, decidió abandonar su hogar y unir su destino al de una 'Vecchia Signora' llamada Juventus. Todo ello después de un año en el ostracismo, ya que a Bielsa le gusta el compromiso, que solo tenga ojos para el club donde está jugando.

Una vez en Italia, de ser un ídolo pasó a ser uno más. Su historia de amor soñada en uno de los grandes clubes de Europa se vio rápidamente frustrada al juntarse a otros arietes de su mismo o mayor nivel. La competencia era algo que Llorente jamás había vivido. Acostumbrado a ser el príncipe azul, de repente se vio sentado en el plató de 'mujeres, hombres y viceversa' como pretendiente. Y no fue, precisamente, el preferido, ya que Carlos Tévez estuvo por delante y después, Dybala, Mandzukic y Morata.

El navarro junto a Carlos Tévez. Foto: Alessandro di Marco (EFE)
El navarro junto a Carlos Tévez. Foto: Alessandro di Marco (EFE)

Entonces, cuando su carrera parecía en plena caída sin frenos, llegó Emery y el Sevilla. 18.000 personas aclamaron al navarro en su presentación, como en los viejos tiempos de San Mamés. Un 'deja vù' en toda regla.

Volvía a ser el protagonista de un equipo español con solera. Pero su debut con la zamarra sevillista no fue el deseado: su equipo perdió 0-3 y fue incapaz de superar el muro defensivo del Atlético. Ni por alto, faceta en la que destaca gracias a sus 1,95 metros de altura. Aquel partido sirvió para plasmar su periplo en Sevilla: triste, sin éxito y sin encontrarse consigo mismo.

Gameiro, ahora en el Atlético, le devolvió a la realidad. El rápido y avispado delantero francés encandiló a Emery y se convirtió en el delantero titular del equipo, dejando al navarro en el banquillo como un juguete viejo. Otra llegada con fuegos artificiales y promesas rotas. Quizá, el hecho de estar tanto tiempo con la misma persona le resultó una complicación a la hora de encontrar el amor lejos de Bilbao.

Fernando Llorente frente al Manchester City. Foto: Jose Manuel Vidal (EFE)
Fernando Llorente frente al Manchester City. Foto: Jose Manuel Vidal (EFE)

Y ahora, se encuentra en una situación complicada. Aquellas que le lanzaban piropos y le daban su número de teléfono ya no están y, precisamente, la única de las disponibles que le gusta es la que se quiere desprender de él. Es probable que en estos momentos recuerde el desprecio que le hizo a su novia de la juventud, quien no puede ni mirarle pese a los grandes años que pasaron juntos. Hay decepciones que no se olvidan.

Su destino está ahora en Reino Unido, según se anunció ayer jueves. En concreto al Swansea galés, donde en principio jugará durante los dos próximos años y medio en una plantilla con pocas aspiraciones, que terminó la pasada campaña en tierra de nadie. Su precio no ha sido anunciado por el conjunto donde hace poco jugó Michu, ni tampoco por el Sevilla. 

Fernando Llorente, en Swansea en busca de un amor como el que vivió en su juventud

Mientras su futuro se despeja, quizás, Llorente observe desde la lejanía y con cierta nostalgia como un madurito llamado Aritz ha ocupado su lugar y se paseará vestido de rojiblanco por toda Europa durante la próxima campaña.

Una posición privilegiada que, probablemente, de no haberse dejado seducir por la 'Vecchia Signora', podría haber sido suya hasta el día de hoy. Pero prefirió dejarse llevar por aventuras pasajeras, que en muchas ocasiones, son muy divertidas pero no permiten alcanzar la felicidad plena.

 

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