fichar un goleador 'top' se le atraganta al club

El Atlético de Madrid consuela a Simeone con Gameiro, el séptimo de la lista

Llamadas, reuniones, contactos... El Atlético de Madrid se ha movido como nunca para contratar un goleador de primera categoría, pero todo apunta a que no lo logrará

Foto: Kevin Gameiro nunca estuvo entre los principales candidatos a reforzar el ataque del Atlético de Madrid (EFE)
Kevin Gameiro nunca estuvo entre los principales candidatos a reforzar el ataque del Atlético de Madrid (EFE)

“Es momento de pensar...”. Cuando se le insistió sobre la enigmática frase, si atisbaba un futuro lejos del Atlético de Madrid, repitió mensaje: “Ahora me planteo pensar”. El Cholo Simeone provocó un convulso terremoto en el corazón de la institución instantes después de que el Real Madrid alzara la Undécima en Milán. “Perder dos finales es un fracaso”, recalcó el hundido entrenador. El mensaje posterior, ya con la mente fría, lanzado a los ejecutivos del club es que necesitaba efectivos de primer nivel para luchar contra los más grandes de Europa en igualdad de condiciones. Exigió un goleador de los considerados 'top' para conseguirlo, pero finalmente se tendrá que conformar -todo apunta a ello- con el séptimo de la lista.

La realidad es que la hucha del Atlético de Madrid no da para más y Kevin Gameiro ha pasado a convertirse en el elegido porque no ha sido posible reclutar ni uno solo de los objetivos que señalaron Simeone y los dirigentes. Diego Costa siempre estuvo en un lugar de preferencia, pero el Chelsea se ha cerrado en banda y no ha sido posible, al menos por ahora, recuperar al hispano-brasileño. El uruguayo Edinson Cavani es una vieja aspiración -goleador soñado desde que se fue Costa con destino al Chelsea-, pero los contactos del Cholo y alguno de sus asistentes con el uruguayo no encontraron premio. El PSG, a nivel económico, no tiene rival y, además, la ficha del jugador es imposible de asumir. De Higuaín, ambiciosa aspiración del Cholo, no se puede decir mucho a la vista de lo que ha sucedido...

A medida que los baches brotaban en el camino, surgían otros protagonistas en escena. Entró en juego Pierre Emerick Aubameyang, uno de los goleadores más reputados del fútbol europeo. La pasada temporada marcó 39 goles en el Borussia Dortmund, convirtiéndose en objeto de deseo de diferentes clubes. Movió ficha el Atlético de Madrid, pero su contratación fue un sueño imposible de realizar. No sólo el club alemán echó el cierre pidiendo una cantidad aproximada a la que ha tenido que pagar la Juventus por Gonzalo Higuaín, sino que el jugador se descolgó exigiendo una ficha aproximada de 10 millones netos por temporada. Una barbaridad.

Diego Costa, durante un partido de pretemporada con el Chelsea (EFE)
Diego Costa, durante un partido de pretemporada con el Chelsea (EFE)

Morata y una peculiar agente

Apareció en el horizonte Álvaro Morata, pero el Real Madrid liquidó el asunto en un abrir y cerrar de ojos. Un negocio que nunca tuvo visos de hacerse realidad. Murió de inmediato. También hubo llamada desde las oficinas del Vicente Calderón al corazón del Inter de Milán, pero el dinero, una vez más, provocó que el punto de mira volviera a girar unos cuantos grados en busca de otra pieza de gran categoría. Mauro Icardi tiene un valor superior a los 50 millones de euros y el club italiano, además, se muestra reticente a empaquetar a su goleador. Wanda Nara, esposa y agente del argentino, se mueve como nadie en el complejo mundo de los medios de comunicación y un día puede decir una cosa y al siguiente todo lo contrario. Eso sí, el producto -el jugador- se revaloriza sin parar en la misma medida que ella mueve sus hilos.

En este complicado y revuelto escenario entraron en juego otros delanteros que ya aparecían en la lista de la compra, pero no en los primeros lugares. Goleadores como Gameiro, Bacca o Lacazzete pasaron a cobrar mayor protagonismo y ahora es el primero el que ha ganado la partida si Atlético de Madrid y Sevilla pulen esos detalles que por el momento no permiten hacer oficial el traspaso del futbolista francés. Uno y otro club aprietan con fuerza para defender sus intereses, con una dura pugna entre Miguel Ángel Gil y Monchi a la hora de rascar un buen puñado de euros.

Gonzalo Higuaín, rodeado de aficionados de la Juventus a su llegada a Turín (EFE)
Gonzalo Higuaín, rodeado de aficionados de la Juventus a su llegada a Turín (EFE)

De Mandzukic a Jackson Martínez

El rendimiento de Gameiro en el Sevilla está fuera de toda duda. La pasada temporada firmó el mejor ejercicio goleador de su carrera deportiva al marcar 29 goles en 52 partidos entre todas las competiciones. No es el preferido de Simeone, pero tampoco lo era Griezmann -el argentino no veía claro su fichaje y fue el club el que impuso su criterio- y a sus órdenes ha alcanzado una dimensión superlativa, convirtiéndose en uno de los delanteros más valiosos del mundo del fútbol. El Atlético de Madrid, en una palabra, parece forzado finalmente a contratar al que más a tiro ha tenido desde el punto de vista económico.

El problema con el goleador no es nuevo en el Atlético de Madrid. Desde que se marchó Diego Costa al Chelsea -sueña con volver casi desde el mismo momento que pisó Londres por primera vez-, el club pinchó en hueso con Mandzukic, jugador que nunca gustó al Cholo, y más tarde con Jackson Martínez, que se fue a China a principios de año. El plan era contratar un par de delanteros porque en el guion del argentino no entraba Fernando Torres para esta nueva temporada, de ahí que se hicieran diferentes movimientos en ese sentido. Pasó que el ariete de Fuenlabrada firmó un gran final de campaña y tanto el club como el Cholo dieron marcha atrás. Al final renovó el delantero, aunque con las condiciones que impuso el estratega sudamericano.

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