el técnico del madrid ve que falta disciplina

Zidane pide a Florentino no entrometerse para arreglar el desmadre del vestuario

Uno de los objetivos que se ha marcado el francés es cortar de raíz la frivolidad de algunos jugadores, como, por ejemplo, las idas y venidas de Cristiano Ronaldo a Marrakech o las andanzas de James

Foto: Zidane y Florentino Pérez, durante la presentación del francés como técnico del Real Madrid. (Reuters)
Zidane y Florentino Pérez, durante la presentación del francés como técnico del Real Madrid. (Reuters)

La afición del Real Madrid llevaba tiempo pidiendo a gritos que Rafa Benítez fuera reemplazado por otro entrenador. Después del empate ante el Valencia en Mestalla, Florentino Pérez no aguantó más y se reunió con el que tenía más a mano, Zinedine Zidane, para ofrecerle la dirección técnica del equipo. El exjugador madridista aceptó sin dudar. Era su gran objetivo: ser el máximo responsable del equipo de un club en el que últimamente se tritura a los entrenadores. Y lo hizo a pecho descubierto, sin pararse a pensar que a él le puede ocurrir lo mismo en su aún balbuciente carrera en los banquillos.

Cuando el presidente del Real Madrid convocó a la Junta Directiva, Zidane ya había acordado con el máximo dirigente que sería el sustituto de Bebítez. Los 'Sabandeños', como son coloquialmente conocidos los directivos de Florentino, se enteraron por la prensa de la noticia, por lo que no tuvieron ninguna opción de dar su opinión al respecto. Vamos, como es habitual desde que el señor Pérez preside el Real Madrid. El nuevo preparador del conjunto blanco sabía de antemano que no habría ningún problema a la hora de dar el salto del Castilla al primer equipo. ¿Por qué? Porque su empatía con el único que manda siempre ha sido excelente, tanto en su época de jugador como ahora en la de entrenador.

No hay que olvidar que a Zizou le fichó Florentino en 2001 y que posteriormente fue ayudante de Carlo Ancelotti, a quien ahora el presidente pone a caer de un burro. Por ello, el francés conoce al dedillo a la plantilla actual. Precisamente, por el excelente 'feeling' que hay entre técnico y presidente, Zidane se ha atrevido a decir a éste que no se inmiscuya en su trabajo. Es decir, que será él quien meta en vereda al vestuario para terminar con el desmadre que había cuando los jugadores estaban a las órdenes de Rafa Benítez. Un desorden del que tampoco se salva el club, como está quedando demostrado.

Zinedine Zidane, un hombre tímido y correcto, quiere que impere la disciplina, la responsabilidad y la armonía en la caseta. Una de las principales misiones que se ha marcado el técnico galo es cortar de raíz la frivolidad de algunos jugadores, casos de James, al que persiguió la policía conduciendo a 200 kilómetros por hora,  las idas y venidas de Cristiano Ronaldo a Marrakech, las malas caras y críticas confidenciales de algunos por no ser titulares... Las pretensiones de Zizou, sin sugerencias ni consejos del presidente como ha hecho con otros preparadores, son que sea él quien ordene y mande en el vestuario. 

Aunque sea tímido y nuevo en el cargo, el galo no va a dejar que sus jugadores se le suban a las barbas. Sabe que la 'manita' al Deportivo fue coser y cantar, aunque en los primeros diez minutos se le hiciera un nudo en la garganta. El tiempo dirá si ha sido acertado que Zidane sustituya a Benítez, que está negociando con el director general del club, José Ángel Sánchez, los emolumentos que tiene que cobrar por los tres años que firmó. A su sustituto le han mejorado el contrato que tenía en el Castilla y, al mismo tiempo, se le han garantizado suculentos incentivos por título ganado, que sólo pueden ser dos en la presente temporada: la Liga y la Copa de Europa. En caso de lograr uno de ellos, ya no digamos los dos, seguiría como entrenador del Madrid la venidera campaña. 

Hay directivos que con tanto cambio de entrenador ya han empezado a censurar al presidente, aunque intentan que estas críticas no lleguen a oídos del 'jefe'. Por su parte, a Florentino le está hartando el comportamiento de Cristiano Ronaldo. Prueba de ello es que ha confesado que está hasta las narices del portugués, argumentado que no rinde al máximo en el terreno de juego y que más de un día a la semana se desplaza a Marrakech en su avión privado. También le ha escocido lo que el luso dijo públicamente de Ancelotti, "uno de los mejores entrenadores del mundo”, según el luso.

Es más, en esas mismas confesiones, Pérez ha asegurado estar dispuesto a vender a Ronaldo al finalizar la temporada e intentar fichar por todos los medios, aunque tenga que abonar 200 millones de euros, al brasileño Neymar, al que prácticamente tenía contratado por 100 antes de que lo hiciera por el Barcelona. Claro que la sanción de la FIFA puede cambiarlo todo...

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