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Neymar y Suárez, de servidores a aliados de Messi
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EL TRIDENTE DESATA LA EUFORIA DEL BARCELONISMO

Neymar y Suárez, de servidores a aliados de Messi

Desde que Luis Enrique se hizo cargo del equipo no se recuerda una sensación de euforia como esta. El tridente ha desatado el entusiasmo en una parroquia culé poco dada al optimismo desbordado

Foto: Messi, Suárez y Neymar celebran un gol en Champions (Reuters).
Messi, Suárez y Neymar celebran un gol en Champions (Reuters).

Desde que Luis Enrique se hizo cargo del equipo no se recuerda una sensación de euforia semejante en el barcelonismo a la vivida durante esta semana. El 0-4 en el Santiago Bernabéu y el 6-1 a la Roma en Champions han desatado el entusiasmo en una parroquia culé poco dada, normalmente por una cuestión de carácter, al optimismo desbordado. Ahora ya no hay quien pare la alegría y el presentimiento de que éste puede ser un gran año para el Barcelona. Y la culpa la tienen principalmente tres jugadores: Leo Messi, Luis Suárez y Neymar.

El tridente azulgrana se ha reencontrado tras la recuperación de Messi de su lesión y están imparables. Frente a la Roma, el argentino marcó dos, el uruguayo otros dos y el único que se quedó sin ver puerta fue Neymar, que falló un penalti que le había cedido el propio Messi. La pregunta es si se trata de la mejor delantera ya no de la historia del Barça, sino del fútbol. La sintonía entre los tres es el secreto de su extraordinario funcionamiento aunque Leo intentara restarle importancia tras el partido ante los micrófonos de 'TV3': “No sé si el hecho de llevarnos bien con Ney y Luis es clave para que funcione el equipo, pero lo que intentamos es disfrutar en cada partido y hacer las cosas bien porque sabemos que tenemos una responsabilidad. Nos gusta ganar, jugar bien e intentar divertirnos. Esto es importante, pero la sintonía que tenemos los tres no es de ahora, es de hace tiempo y pienso que está muy bien".

El rey de los tres es Leo Messi, pero Neymar y Luis Súarez han dejado su papel de segundones, de servidores del jefe, para convertirse en aliados, en amigos incluso. Cuando el brasileño llegó al Barça muchos se preguntaban si lograría encajar con Messi, que ya había tenido problemas de convivencia con Eto'o e Ibrahimovic. Neymar aterrizó en Barcelona ya como una estrella y existía el temor de que los egos pudieran jugar una mala pasada al equilibrio del vestuario azulgrana. Sin embargo, desde el primer minuto se puso a disposición del argentino hasta el punto de que comenzó a ser una broma entre los periodistas que cubrían la información del Barça el hecho de que, aunque no le preguntaras, Neymar soltara en cada una de sus apariciones ante la prensa la frase: “Leo es el mejor jugador del mundo”.

Con Luis Suárez ni siquiera hubo dudas porque la acogida de Messi y Neymar fue tan cálida y la humildad del uruguayo tan evidente que enseguida se supo que los celos no iban a ser un problema. Luis Suárez y Messi incluso son vecinos en Castelldefels y sus hijos van al mismo colegio. El uruguayo, que tardó en su primera temporada en ver puerta, fue arropado por sus compañeros y no llegó a caer en la ansiedad. Ahora, está en su mejor momento. Tras el doblete ante la Roma suma ya 17 tantos esta temporada y lleva 6 partidos consecutivos marcando. El charrúa admitió tras el encuentro de Champions que la buena relación que existe entre ellos es fundamental. Son amigos, socios y no compiten entre ellos: “Nos lo pasamos muy bien los tres. Somos jugadores que nos entendemos y que sólo pensamos en el bien del equipo; dejamos de lado nuestras actitudes personales. Además, también sabemos que Leo es el mejor y lo que tenemos que hacer no es competir contra él, sino ayudarle y ayudar también al equipo”.

Los números cantan y los del tridente son simplemente espectaculares. En el 2015, entre los tres, han marcado 121 goles de los 150 que ha logrado el Barcelona. Para hacerse una idea de lo extraordinaria que es la cifra basta decir que el Real Madrid en todo el 2015 ha marcado menos goles que ellos tres: 106.

Desde que Luis Enrique se hizo cargo del equipo no se recuerda una sensación de euforia semejante en el barcelonismo a la vivida durante esta semana. El 0-4 en el Santiago Bernabéu y el 6-1 a la Roma en Champions han desatado el entusiasmo en una parroquia culé poco dada, normalmente por una cuestión de carácter, al optimismo desbordado. Ahora ya no hay quien pare la alegría y el presentimiento de que éste puede ser un gran año para el Barcelona. Y la culpa la tienen principalmente tres jugadores: Leo Messi, Luis Suárez y Neymar.

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