Luis enrique dice que le puede hacer recapacitar

La ambición de Bravo le anima a dejar el Barça si sigue sin jugar la Champions

Aunque Luis Enrique confiesa que el chileno puede hacerle recapacitar, todo apunta a que volverá ser suplente de Ter Stegen en la Liga de Campeones, ante la Roma, una situación que le incomoda mucho

Foto: Claudio Bravo para un remate de Cristiano Ronaldo en el Clásico del pasado sábado en el Bernabéu. (EFE)
Claudio Bravo para un remate de Cristiano Ronaldo en el Clásico del pasado sábado en el Bernabéu. (EFE)

Claudio Bravo no quiso ser menos que el resto de sus compañeros y se sumó al repaso que el FC Barcelona le dio al Real Madrid en el Bernabéu. El guardameta chileno brilló como el resto de sus compañeros, de ahí que tanto la prensa nacional como la internacional destacaran su actuación. "Espléndido, superior, dejó unos ‘paradones’ de museo”, se podía leer en 'Marca', mientras que en 'Mundo Deportivo' destacaban que “Bravo es una garantía que transmite tranquilidad a sus defensas". En esa misma línea, 'Sport' calificó al guardameta con un 10 y lo catalogó como un “salvador”. “Bravo, bravo y bravo. El chileno ha demostrado en el Bernabéu que es y tiene que ser el portero titular del Barça. En el Clásico, cuando los focos estaban puestos sobre Keylor Navas, Claudio Bravo llegó de puntillas y salió a hombros”, se podía leer en la crónica de este diario deportivo catalán.

Fuera de España, 'La Gazzetta dello Sport' destacó en Italia que “Bravo se ganó su parte de los aplausos. Dentro de otras atajadas, le negó el gol a Ronaldo con una ágil salida”. 'Kicker', en Alemania, escribió que el Real Madrid “siempre se encontró con un decisivo Bravo, que mantuvo a su defensa estable”. Finalmente, el diario deportivo francés 'L’Equipe' fue en la misma línea y apuntó que “el Madrid perdió toda esperanza de marcar, porque Claudio Bravo estuvo siempre muy bien". 

Desde que recaló en el Barça en el verano de 2014 procedente de la Real Sociedad, el chileno fue la apuesta para la portería del también recién llegado Luis Enrique para hacer olvidar la alargada sombra de Víctor Valdés. A su sombra, el joven Ter Stegen parecía condenado a permanecer en un segundo plano, aunque el técnico asturiano decidió que el alemán fuera el portero de la Liga de Campeones, además de la Copa del Rey e, incluso, la Supercopa de Europa contra el Sevilla y la ida de la Supercopa de España contra el Athletic en San Mamés al comienzo de la presente temporada. 

Este martes, ante la Roma en el Camp Nou (20:45 horas), Ter Stegen apunta de nuevo a la titularidad, aunque tampoco está confirmado. Verse relegado al banquillo, sobre todo en la máxima competición continental, no sólo no hace ninguna gracia a Claudio Bravo, capitán de la selección chilena que el pasado verano ganó la Copa América, sino que le está animando a dejar el Barça la próxima temporada. A sus 32 años, el exguardameta del Colo Colo y la Real ambiciona a jugar y ganar la Liga de Campeones, algo que no pudo hacer el año pasado. "Sí me puede hacer recapacitar que también sea el portero en la Champions", dijo Luis Enrique en la previa del partido ante los italianos, lo cual puede ser una esperanza para Bravo, pues de lo contrario no sería de extrañar que pidiera su salida en dirección a un club en el que sí pueda jugar en Europa. Mercado no le falta, sobre todo después de exhibiciones como la del sábado en el Bernabéu. 

Claudio Bravo, ante James Rodríguez en el Clásico del sábado en el Bernabéu. (EFE)
Claudio Bravo, ante James Rodríguez en el Clásico del sábado en el Bernabéu. (EFE)

Puso fin a su maldición contra el Madrid

Antes del Clásico de la temporada pasada, Bravo había encajado 30 goles en los 9 partidos que jugó con la Real Sociedad contra el Real Madrid, a una media de 3,3 por encuentro. Curiosamente, y a pesar de llegar con su portería a cero tras la disputa de los primeros ocho partidos de Liga, el Barça perdió en el Bernabéu y Bravo mantuvo su media al encajar tres goles: 3-1. Perdió la imbatibilidad 754 minutos después y desde el punto de penalti. Tras superar los registros de hombres míticos como Peio Artola o Víctor Valdés, Bravo se quedó a 70 minutos de igualar la marca de 824 minutos sin recibir un gol que logró Miguel Reina, el padre de Pepe Reina, durante la temporada 1972-1973 con el holandés Rinus Michels en el banquillo azulgrana. 

A diferencia de hace un año, los dos primeros partidos oficiales del Barça los jugó Ter Stegen y encajó nada menos que ocho goles: cuatro en Tiflis contra el Sevilla y otros tantos en Bilbao. Por ello, Luis Enrique decidió optar por Bravo en la vuelta de la Supercopa de España contra el Athletic. Sin embargo, la lesión del chileno le obligó a perderse cuatro partidos de Liga, de ahí que lo hiciera el alemán, con un balance muy flojo: 7 goles en contra, entre ellos los cuatro del Celta en Balaídos. Desde la vuelta de Claudio Bravo, el Barça ha recuperado la seguridad defensiva, de ahí que sea lógico que Luis Enrique diga que el chileno le ha hecho recapacitar sobre si debe ser también el portero de la Champions. 

 

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