CHOQUE ENTRE DIRECTIVA Y UNA PARTE DE LA AFICIÓN

Cuando una franja roja se vuelve extraña en el barrio de Vallecas

El equipo madrileño ha “invertido” en una franquicia estadounidense para “crecer” y, supuestamente, para beneficio del equipo de Vallecas y de su afición, de la que una parte no parece opinar igual

Foto: Diego Llorente, jugador del Rayo Vallecano.
Diego Llorente, jugador del Rayo Vallecano.

En un rincón del ring, la directiva del Rayo Vallecano; en el otro, una parte representativa de su afición. Aunque estos formen una aparente mayoría, son aquellos los que pelean con mejores armas y, por tanto, los que llevan el combate a su terreno. El equipo del sur de Madrid ha “invertido” en una franquicia estadounidense de Oklahoma para “crecer” y, supuestamente, para que de los beneficios saque provecho el equipo de Vallecas, incluyendo sus aficionados. Pero más allá del fin (el tiempo dirá si ha sido rentable) está el cómo. No siempre vale hacerlo de cualquier manera, sobre todo si existen unos sentimientos entre medias. La grada habla.

“El Rayito sigue siendo un equipo de barrio, pero se ha sacudido las pulgas y ahora está cerca de ser un pionero abriendo mercado en Norteamérica”, señalaba este verano una fuente del Rayo a El Confidencial, cuando estaba cerca de cerrarse el acuerdo para fundar Rayo OKC. Han sido nueve meses de conversaciones para que Raúl Martín Presa, propietario del Rayo Vallecano, también sea dueño mayoritario del nuevo club de la NASL (la considerada segunda categoría de EEUU) tras abonar una cifra menor de un millón de euros en una de las llanuras estadounidenses. Desde el punto de vista empresarial, advirtiendo que el Rayo compite dentro de un mercado global, parece lógico pensar en una inversión para tratar de obtener más vías de ingresos (ya está presente en China con su patrocinador principal Qbao o al futbolista Zhang Chendong), además de “extender los valores del Rayo”, como también aseguran desde los pasillos del club. Pero esta no es una compañía cualquiera.

“El futuro del Rayo está en la cantera, no en Oklahoma”. El grupo de aficionados con más voz, poder y popularidad entre los rayistas, los Bukaneros, son los más críticos con la medida adoptada por las negociaciones que han llevado en un absoluto secreto Martín Presa, el director general Luis Yáñez y el deportivo, Felipe Miñambres -ningún otro trabajador del club tiene conocimiento de las claves de esta secreta operación-. Aunque los simpatizantes de este grupo no son los únicos que dudan de que abrir una sucursal en Oklahoma sea lo prioritario en Vallecas. En Twitter, el miércoles fue 'trending topic' en Madrid el hastagh #PresaVeteYa. En el estadio, sin usar el 'smartphone', hay quien también señala su disconformidad.

El estadio, una de esas necesidades

Además de en la cantera y en fortalecer el equipo femenino, ¿en qué pide una inversión la afición franjirroja? El estadio, donde el año pasado ya hubo algún susto y caídas por la incomodidad del mismo. La afición espera no lamentar ninguna desgracia. El problema radica en que la instalación del Campo de Fútbol de Vallecas -de 1976- es propiedad de la Comunidad de Madrid desde 1989, y si el Rayo acondiciona un estadio estropeado estaría invirtiendo en algo que no es de su propiedad. Es el Gobierno de Cristina Cifuentes quien debe ocuparse de una reforma estructural (actualmente no supera el Informe Técnico de Edificios) valorada en 1,5 millones de euros, cantidad de la que no se dispone para tal cometido. Este ha sido uno de los motivos por los que el Rayo ha realizado una oferta de compra... por valor de 1,2 millones de euros (más la reforma necesaria), lejos de los 7,5 en los que se tasó hace un año el valor del estadio, según señaló hace dos semanas 'ABC'. La cesión del campo al Rayo por parte de la Comunidad expira en 2019.

El estadio de los aficionados del Rayo OKC, el Miller Stadium, es de la Escuela Secundaria de Yukon y tiene una capacidad para 6.500 espectadores, con posibilidad de ampliarlo hasta los 11.000, una cifra similar a la que cada jornada acude a ver al Rayo en casa. Con un videomarcador que funciona correctamente, una sala de prensa de dos niveles, zona amplia de aparcamiento y supuestamente accesos, asientos y baños en buenas condiciones... La nueva generación del Rayo gozará de mejor casa. Por cierto, la inversión en dicho estadio levantado en 2011 fue de 17 millones de dólares.

Son dos maneras de ver el Rayo y el fútbol que han sufrido un nuevo encontronazo a 7.830 kilómetros, en Oklahoma City. En un partido del Rayo es común ver alguna camiseta de Perú, del River Plate o se ha aplaudido al filial del Sevilla con cierto cariño. Estos equipos tienen en común que visten con una franja roja en el pecho. A partir de ahora, habrá una que será recibida con cierto escepticismo en Vallecas, la nueva del Rayo OKC, precisamente un 'hijo' que ha parido el Rayo, aunque el niño es el que menos culpa tiene.

 

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