el técnico consensuó con leo su suplencia

De Anoeta al Vicente Calderón: Luis Enrique y Messi ya se hablan

Las diferencias entre el técnico del Barça y el crack parecen definitivamente aparcadas. Ya no se trata de aguantarse el uno al otro, sino de comunicarse, tal y como hicieron antes de jugar ante el Atlético

Foto: Messi, en el banquillo del Calderón
Messi, en el banquillo del Calderón

La mejor noticia para el aficionado del FC Barcelona no es, siendo buenísima, que su equipo haya logrado tres victorias en los tres primeros encuentros del campeonato liguero. Tampoco que dos de ellas, y tiene un gran mérito, hayan sido en campos tan complicados como San Mamés y el Vicente Calderón. Tampoco, y es destacable, que se lograran a pesar de las bajas, sobre todo en defensa. La mejor noticia es que Luis Enrique y Leo Messi por fin se entienden. Les ha costado lo suyo, pero lo han conseguido.

Messi fue suplente en Madrid, algo que no sucedía desde el pasado 4 de enero, cuando el técnico decidió sentarle en el banquillo de Anoeta y se armó la marimorena. No apareció en el entrenamiento al día siguiente y el jaleo fue de tal magnitud que terminó con el despido de Andoni Zubizarreta y la convocatoria de elecciones. El argentino no volvió a pisar banquillo durante la temporada. Fue titular en los 21 partidos que restaban en la Liga y en todos los de Champions. Marcó un total de 43 goles en el campeonato nacional y 10 en Europa, además de cuatro en la Copa del Rey.

Fue, en fin, decisivo para que el Barça lograra el hito del triplete con actuaciones memorables, pero solo tras lograr en Berlín la Champions se le pudo ver abrazándose con Luis Enrique. Tras Anoeta, simplemente ambos firmaron un pacto de no agresión, se comportaron como dos profesionales, pero su relación era prácticamente inexistente; cada uno hacía lo suyo y se hablaban lo imprescindible. Ahora, solo han hecho falta tres partidos para comprobar que algo ha cambiado.

Messi marca el 1-2 en el Calderón
Messi marca el 1-2 en el Calderón

Padre de su segundo hijo, Mateo

Tras cruzar el charco y disputar dos amistosos con su selección ante México y Bolivia, el argentino llegó justo a tiempo para ir directo al hospital donde su mujer Antonella dio a luz a su segudo hijo, Mateo. Messi no se entrenó por lo tanto el viernes, el día previo al choque ante el Atlético. Era lógico pensar que podía ser suplente, la duda estaba en cómo lo asimilaría. Y todo fue como la seda. Leo saltó al terreno de juego en el minuto 59’ y solo tardó 17 minutos en marcar. Mejor imposible. ¿El truco? Sencillamente que Luis Enrique y el jugador hablaron y lo consensuaron. Así lo manifestó el entrenador tras la victoria en Madrid: “He tenido la oportunidad de hablar con Leo, para nosotros es importantísimo y su estado es clave. Entendíamos que viene de un viaje y era mejor para nosotros no arriesgar. Ha salido y ha sido decisivo como lo es siempre”.

Las diferencias entre el técnico y el crack parecen definitivamente aparcadas. Ya no se trata de aguantarse el uno al otro, sino de comunicarse. Si la temporada pasada, cuando apenas se dirigían la palabra y la tensión fue evidente entre ambos, la cosa acabó con un triplete y Messi en plan estrella, es de esperar que la nueva relación dé incluso mejores frutos. En el próximo partido, ante la Roma en el estreno en la Champions, el argentino volverá a lo de siempre: la titularidad. El entrenador, que ya entendió en su día que era mejor no tener problemas con la estrella del equipo, ahora ha dado un paso más y ya no es ordeno y mando, ahora también habla y es capaz de llegar a un acuerdo.

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