Florentino teme los pitos, pero a Bernabéu intentaron pegarle y zarandearle el coche
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Algunas historias de los pitos en Chamartín

Florentino teme los pitos, pero a Bernabéu intentaron pegarle y zarandearle el coche

"Éramos campeones de Liga y la afición no paraba de silbarnos", recuerda Manolo Velázquez sobre cómo la grada del Bernabéu siempre ha sido muy exigente con su equipo... y con sus dirigentes

Foto: Santiago Bernabéu, en una imagen de archivo
Santiago Bernabéu, en una imagen de archivo

Hacía mucho tiempo que no se escuchaba una pitada tan sonoraen el estadio Santiago Bernabéu. Una silbatina de esas que tanto temeFlorentino Pérez yque la afición madridista acompañó con flamear de pañuelos y gritos de “¡fuera!, ¡fuera!”. El Real Madrid rozó la debacle frente al Schalke 04y se clasificó con pánico y sonora bronca. Actualmente, el Madrid es un equipo confundido por la tristeza. ¿Por qué? La pregunta la pueden responder el presidente, el técnico y, en particular, los jugadores.

Un día cualquiera, hablando con Alfredo Di Stéfano,comentó: “La hinchada del Madrid siempre fue muy exigente porque en su estadio han presenciado el mejor fútbol de Europa. Los aficionados se dejan el dinero para ver un espectáculo, algunos con muchos sacrificios para pagar la cuota de socios, y siempre hay que dar el do de pecho para no defraudarlos. A nosotros más de una vez nos silbaron, aunque les dimos muchas alegrías”.

Hay que remontarse a los últimos días de la primavera de 1943. Por aquellas fechas el Barcelona y el Madrid se emparejaron en las semifinales de la Copa del Generalísimo. Las consecuencias del doble enfrentamiento fueron impensables para los dos clubes. Tras ganar el once azulgrana por 3-0 en Les Corts, en el que la parcial labor de Fombona, árbitro del encuentro, provocó más de una gresca entre los contendientes, con vistas al partido de vuelta se prefabricó un ambiente mucho más allá de lo que entonces se estilaba como tolerable.

En la verbena de San Antonio y en los aledaños de Chamartín se vendían pitos para recibir al Barcelona. La Junta Directiva del Madrid, ante el cariz de los acontecimientos, emitió un comunicado oficial el 13 de junio de 1943, día del encuentro, en el que pedía a los aficionados apoyar al equipo, pero que no se dejaran arrastrar por incorrecciones que sólo podrían perjudicar al Madrid y al buen nombre del público de la capital de España.La afición hizo caso omiso al comunicado y al salir el Barcelona al campo la pitada resultó descomunal.

El Real Madrid, en una tarde gloriosa de fútbol ofensivo, venció a su rival por ¡11-1! La magistral goleada dejó secuelas en ambas entidades. Por una parte se inició la era Bernabéu, que relevó en la presidencia a Antonio Santos Peralba, mientras que, por la otra, el presidente Barcelona, el Marqués de Mesa Asta, era relevado en el cargo por José Albert, a quien día despuéssustituyó José Vendrell. Además, la Federación Española de Fútbol sancionó a los dos clubes con 25.000 pesetas de multa, advirtiendo de que, si repetían incidentes de análoga naturaleza, serían clausurados los campos en los que se produjeran. El importe de las multas se invirtió en la adquisición de entradas para la final de Copa que serían destinadasal Frente de Juventudes.

Un telegrama del general Moscardó

El 15 de septiembre de 1943, en los locales del club, se hizo público el nombramiento de Santiago Bernabéu como presidente del Real Madrid. Dos días después de asumir el cargo, la primera misión de Bernabéu, sugerida por la altas esferas políticas de la época, fue dirigir un telegrama al teniente general Moscardó, delegado nacional de Deportes, y al presidente del Barcelona, con el fin de que ambos clubes establecieran unas cordiales relaciones.

Se acordó jugar un par de partidos, a los que se denominaron de la paz y la amistad. Chamartín se vistió de gala para el primer encuentro. El equipo azulgrana fue recibido con una calurosa ovación y Alberto Alcocer, alcalde de Madrid, se dirigió a los catalanes con estas palabras: “Salid a jugar al campo una y mil veces más y tened aquí idéntica confianza que si pisárais la pista de vuestro terreno de juego. ¡Arriba España!”. El resultado del partido fue de empate a uno.

Dos meses más tarde se jugó en Les Corts el segundo encuentro, con triunfo del Barcelona por 4-0, lo que supuso adjudicarse la Copa de la Concordia. Antes de comenzar el partido, los dos presidentes, Vendrell y Bernabéu, se abrazaron en el centro del campo. Todo iba como miel sobre hojuelas, pero la preocupación de las autoridades políticas hizo que la Dirección General de Seguridad emitiera una circular de la que entresacamos estos párrafos:

“Por informes procedentes de distintas provincias, se observa en esta Dirección General que cada día se va poniendo más de relieve una actitud antideportiva del público que presencia los partidos de fútbol, con lamentables manifestaciones que, por exceder de los términos correctos en que una persona medianamente educada exterioriza la emoción que en su ánimoproduce la marcha del partido, no son tolerables en un concepto exacto de lo que obliga la convivencia, y que la autoridad ha de imprimir con energía en cumplimiento de su estricto deber…”.

“Los agentes de la autoridad procederán sin contemplaciones a la detención de quienes se excedanrealizando cualquier agresión de palabra u obra, dando cuenta urgentemente a esta Dirección General de los pormenores de los hechos”.

Siguiendo con esta serie de hechos, referentes a las pitadas en el estadio Bernabéu, Manolo Velázquez, un buen día me aseguró: "En la temporada 1968-69, a falta de tres jornadas para terminar la Liga, nos enfrentamos al Zaragoza en nuestro estadio. Siganábamos al equipo aragonés, nos proclamábamos campeones de Liga. En el segundo tiempo íbamos venciendo por 2-0, lo que suponía ser campeones de Liga, y la afición no paraba de silbarnos. La verdad es que estábamos jugando mal, pero con ese resultado teníamos el título en las manos. La afición del Madrid siempre ha sido muy exigente".

Otro de estos episodios acaeció en marzo de 1976. El Tenerife, que militaba en Segunda División, eliminó al Madrid de la Copa de España en el estadio Bernabéu. Antonio Valencia, durante muchos años chófer del club, guardaba numerosas vivencias, sobre todo de Santiago Bernabéu, con el que viajaba con cierta frecuencia. Al preguntarle qué pasó en el partido contra el Tenerife, señaló:

El presidente, abucheado e increpado

“Aquel día Don Santiago lo pasó muy mal. No sólo por haber quedados eliminados de la Copa, sino por el comportamiento de un numeroso grupo de aficionados que pitó con fuerza a Bernabéu, al mismo tiempo que pedían a gritos su dimisión. Ante la grave situación, el gerente del club, don Antonio Calderón, me dijo: 'Coja usted al presidente y dígale que aún no salga del palco de honor, porque hay varios aficionados que le quieren pegar'. Cuando decidimos abandonar el palco, logré que don Santiago entrara rápidamente en el coche, mientras era abucheado. Los más alterados intentaron zarandear el automóvil, pero no lo consiguieron”.

En la siguiente temporada, 1976-77, la grada perdió la conexión con el equipo porque jugaba sin fluidez y los resultados no lo acompañaban. A medida que avanzaba la campaña, los pitos de los aficionados iban dedicados tanto a los jugadores como al entrenador, Miljan Miljanic, que ya no tenía ningún crédito de la afición. El técnico montenegrino no sólo fracasó en las tres competiciones, Liga, Copa del Rey y Copa Europa, sinoque por primera vez en su historia, el Madrid no participó en ninguna competición europea al clasificarse en noveno lugar en la Liga.

Los pitos, esa manera que permite a los aficionados desahogarse y censurar a directivos, técnicos y jugadores. Según algunos, van incluidos en el precio de las entradas.

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