historias de un enfrentamiento desigual

El lejano día que el Elche hizo trizas al intocable Real Madrid de récord

A lo largo de la historia de la Liga, ahora que el equipo de Carlo Ancelotti visita al equipo franjiverde, hubo dos partidos disputados entre el Real Madrid y el Elche que merece la pena recordar

Foto: El lejano día que el Elche hizo trizas al intocable Real Madrid de récord

El Real Madrid saltará al césped del campo de Martínez Valero en la cima de la  Liga, pero con el Barcelona mirándole de reojo y a sólo un punto del equipo blanco. En el feudo ilicitano, los de Ancelotti se encontrarán con un rival que no sólo mira desde muy lejos a los dos gallos del torneo, sino que se encuentra al borde del abismo. Es decir, colista de la competición aún con esperanzas de huir de la quema y no verse de nuevo en Segunda División.

A lo largo de la historia de la Liga, hubo dos partidos entre el Real Madrid y el Elche, uno en el estadio Santiago Bernabéu y el otro en Altabix, que ya quedaron añejos, pero con la mirada puesta en el que ambos conjuntos jugarán en este penúltimo domingo de febrero 2015 en el feudo ilicitano, creo que merece la pena recordarlos.

La temporada 1959-60 resultó una de las más igualadas del Campeonato de Liga hasta aquellas fechas. En el pique que mantuvieron el Madrid y el Barcelona salió airoso el cuadro azulgrana por el número de goles que marcó, aunque los de Chamartín iban a lograr la mayor goleada en su largo y magnífico caminar desde que se puso en marcha, allá por 1929, la Liga en el fútbol español. Consiguió un récord que ningún otro equipo madridista ni siquiera ha llegado a igualar.

Si llega a jugar Di Stéfano...

Fue en la vigésimo primera jornada. El Madrid recibió al Elche en el Bernabéu y, con un juego alegre y espectacular, los hombres que por entonces dirigía el paraguayo Manuel Fleitas Solich le endosaron un clarividente 11-2 al once ilicitano. Cinco goles marcó Pepillo, cuatro Puskas, uno Gento y otro Santisteban. Los dos tantos del Elche fueron obra de Mezquita y César, respectivamente. 

La delantera madridista estuvo formada por Canario, Rial, Pepillo, Puskas y Gento. Habían desaparecido de la alineación Di Stéfano y Didí. Al finalizar el partido, según una de las crónicas del encuentro, un aficionado gritó: “¡Y eso que no ha jugado Di Stéfano, que si llega a jugar…!”  Aquel rotundo y holgado triunfo del Real Madrid figura en los anales de la historia como su mayor goleada en el Campeonato de Liga.

Al Barcelona le vino de perlas que, siete jornadas después, la tensión hiciera mella en las huestes madridistas. Fue en el campo de Los Cármenes, donde antes de iniciarse el partido contra al Granada, el técnico, Fleitas Solich, les dijo a los jugadores que no seguiría al frente del equipo. El encuentro era vital ganarlo con una buena suma de goles y no encajar ninguno para mantener las esperanzas de conquistar el título liguero.

Se llegó al descanso con empate a dos en el marcador. Los nervios afloraron y se produjo un serio incidente que el directivo Francisco Muñoz Lusarreta contempló, informando por escrito a Santiago Bernabéu. En su escrito, entre otras cosas, Muñoz Lusarreta decía: “En los vestuarios, cuando yo entré, estaban discutiendo acaloradamente y de muy malas maneras Di Stéfano y Santamaría; el uno diciendo que la culpa era de la defensa, que no marcaba bien; el otro contestaba que los delanteros no estaban en su sitio. La bronca fue bastante fuerte. Como veía que ni el entrenador ni el delegado de fútbol intervenían para cortarla, rogué a los interesados, por favor, que dejaran los nervios a un lado, pues con los  nervios no se hacía nada”.

El gran Real Madrid de Muñoz

Este partido, jugado el 3 de abril de 1960, lo ganó el Madrid por 3-4, pero los tantos recibidos dejaban bastante empeorado el 'gol average' de los madridistas. Santiago Bernabéu salió de Santa Pola hacia Madrid y, nada más llegar, tomó drásticas soluciones. Destituyó a Fleitas Solich y nombró entrenador a Miguel Muñoz, que ejercía esta función en el Plus Ultra, equipo nodriza del Real Madrid. Aquella campaña estuvo equilibrada hasta el último segundo. El título se tuvo que resolver utilizando el 'gol average' para decidir el campeón. El Madrid y el Barcelona habían sumado los mismos puntos, 46, por lo que se tuvo que mirar el cociente de los tantos marcados por ambos equipos. Los madridistas obtuvieron un 'gol average' del 2,55 y los azulgrana el 3,07, cifra que les otorgó el entorchado de Liga.

Nueve años después, en el ejercicio 1968-69, otra curiosa circunstancia también dejó una huella imborrable en las páginas de la Liga española. En esta ocasión fue en el terreno de juego del Elche, al que acudió el Madrid como líder de la competición y con la vitola de invicto. Aquel campeonato transcurrió, como en el resto de Europa, con un cambio radical en los sistemas defensivos. Una de las pruebas más fehacientes fue que el Trofeo Pichichi se los adjudicaran el madridista Amancio y el atlético Gárate, con sólo 14 goles cada uno.

El Real Madrid, bajo el mando de Miguel Muñoz, entrenador que mantuvo el cargo durante casi ¡catorce años!, logró una gesta que se añadió a otras tantas. El Real Madrid no conoció la derrota durante veintisiete jornadas consecutivas. Muñoz y sus hombres acariciaban la posibilidad de terminar el campeonato con un récord que se había quedado muy lejano. Fue en la temporada 1931-32, en la que el Madrid no perdió ningún partido en las dieciocho jornadas que se disputaron. En la última empató a dos en casa del Barcelona, al que le sacó cuatro puntos de ventaja, y allí, en el antiguo campo de Les Corts, los jugadores madridistas no sólo festejaron su imbatibilidad, sino el lograr el primer título de Liga.

La intención de igualar aquel récord la evitó el Elche. A falta de tres jornadas para concluir la competición, el conjunto ilicitano, ¡zas!, hizo trizas las ambiciones del Madrid. En un ambiente en el que las gradas de Altabix hervían de pasión, el conjunto local tenía la consigna de no dejar ni respirar un minuto al adversario. Los dos puntos en juego eran claves para el Elche, ya que estaba en una zona peligrosa de la clasificación.

Las bodas de plata de Bernabéu

El Madrid, un campeonísimo desconocido, dominado siempre por el fervor de su rival, que mereció mayor victoria por las ocasiones que creó ante la portería defendida por Betancort, puso en pie a sus seguidores cuando, en el minuto 48, una confusión entre el citado Betancort y De Felipe la aprovechó Curro para rematar de cabeza y estampar en el marcador el que sería el uno a cero definitivo. Las gradas de Altabix se convirtieron en un auténtico folklore.

Con dos victorias más, frente al Málaga en el Bernabéu y Las Palmas en terreno insular, el Madrid se proclamó campeón de Liga por tercer año consecutivo. Los blancos, con esta victoria, conmemoraban su partido 1.000 en el Campeonato de Liga. Era un título más al que había que añadir otro hecho significativo: en aquella temporada se celebraron las bodas de plata de Santiago Bernabéu como presidente del club.

Ante el juego ramplón que por aquel tiempo se practicaba en Europa, con un fútbol carente de poder ofensivo, la UEFA adoptó dos medidas que se llevarían a efecto en la campaña 1969-70 y que beneficiaría a todos los equipos. La primera norma dictaba que se clasificarían los equipos que marcaran más tantos a domicilio, en caso de que las eliminatorias concluyeran en empate o con igual diferencia de goles, tras los dos partidos disputados, normativa que luego se fue incorporando a los torneos nacionales. La otra medida permitía realizar dos cambios durante el transcurso del partido, incluyendo al portero.

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