el portero se quedó a medida salida del madrid

Casillas sigue (y seguirá) bajo sospecha, aunque para Florentino siempre lo estuvo

El portero no 'rompió tarima' en la fiesta de Cristiano, pero el presidente del Real Madrid se encargó de que pagara los platos rotos del 4-0 del Calderón al filtrar su "tampoco fue para tanto"

Foto: ker Casillas, tras encajar un gol en el Calderón (AP Photo)
ker Casillas, tras encajar un gol en el Calderón (AP Photo)

Después del repaso y el consiguiente 4-0 del Vicente Calderón, el madridismo convirtió el partido de Liga del Bernabéu contra el Deportivo en un plebiscito en el que uno de los más señalados fue, además de Carlo Ancelotti, el guardameta Iker Casillas. Poco o nada importó a un importante sector de la grada que el capitán no ‘rompiera tarima’ en el cumpleaños de Cristiano. Está claro que a Iker no le traga la numerosa facción madridista que siguió a Mourinho como los ratones al flautista de Hamelín en la conocida fábula de los hermanos Grimm.

El mostoleño sigue (y seguirá) bajo sospecha para muchos aficionados que, más que dudar en mayor o menor medida de su rendimiento, sobre todo desconfían de su compromiso. Como si de una cantada característica de los porteros se tratara, Casillas se quedó a media salida del Real Madrid y su camino a la normalidad ya no tiene retorno, lo cual es un problema tanto para él como para el propio club, aunque más de uno parezca no darse cuenta.   

Por más que en una de sus últimas entrevistas asegurara que “sería incapaz de abandonar el Madrid y firmar por un club que le haga competencia”, lo cierto es que Iker intentó irse a clubes tan importantes como, por ejemplo, el Arsenal. Sin embargo, si no lo hizo fue porque sencillamente no pudo. En el caso del equipo que dirige Arsène Wenger, fue el técnico francés quien no mostró ningún interés en su fichaje. En otras opciones, fue la falta de acuerdo entre Casillas y el presidente Florentino Pérez lo que bloqueó su salida.  

Florentino Pérez, con Casillas en su partido 700 con el Real Madrid (Efe)
Florentino Pérez, con Casillas en su partido 700 con el Real Madrid (Efe)

Florentino no le quiso cuando llegó a la presidencia del Real Madrid por primera vez. Entonces, el máximo (y único) dirigente madridista soñaba con el fichaje de Buffon. Muchos años después, acrecentado todo por el affaire Mourinho, su relación es de pura conveniencia. Para saber lo que piensa Florentino basta con escuchar o leer a esa prensa que filtra o directamente transmite unos comentarios muchas veces más propios de un director deportivo que de un presidente. Después de la visita de Florentino a Valdebebas al estilo Bernabéu, aunque muy lejos de las famosas ‘santiaguinas’, en seguida se filtró que Casillas quitó importancia a lo ocurrido en el Calderón. “Tampoco es para tanto”, fue lo que se supone que dijo Iker en presencia de su presidente. 

No es de extrañar que dos días después Ancelotti probara con Keylor Navas como titular y que incluso el diario AS se lanzara a publicar en portada que el portero costarricense dejaría a Iker en el banquillo ante el Deportivo. Pero no, el técnico italiano finalmente decidió mantener a Casillas, a quien el Bernabéu pitó en el primer minuto de partido. Es decir, antes de que pudiera cometer algún error para tener al menos una justificación.   

Al igual que el flautista de Hamelín, quien al no recibir la recompensa prometida por limpiar de ratas la ciudad se llevó a los niños como represalia, Mourinho dejó la mecha encendida antes de marcharse de vuelta al Chelsea. Si la temporada pasada Ancelotti hizo auténticos equilibrios para que Casillas no fuera titular en la Liga, aunque sí en la Copa y en la Champions, precisamente los dos títulos que el Real Madrid ganó, este año se ha quedado demasiado pronto sin la Copa como poder darle minutos a Keylor Navas. 

Sabido es que Florentino Pérez no le quita ojo a David de Gea, quien sigue sin renovar por el Manchester United. También se lleva días hablando de que el Real Madrid podría fichar en breve a Augusto Batalla,  el joven guardameta de River e internacional sub-20 por Argentina. "¡Ay, Dios mío, qué mal!", se lamentó Casillas mientras los silbidos del Bernabéu se cebaban con él. El portero y capitán sigue (y seguirá) bajo sospecha, aunque en realidad para su presidente siempre lo estuvo.

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