historias de los atlético-real madrid

"En los años cuarenta, si perdías el derbi contra el Madrid no podías salir de casa"

"Si no elimináis al Real Madrid, no os pago", amenazó Jesús Gil a sus jugadores antes de un derbi copero. El gran duelo madrileño está plagado de anécdotas

Foto: Luiz Pereira y Amancio
Luiz Pereira y Amancio

Llegó Cholo Simeone y de la pesadilla blanca de los rojiblancos en los derbis se ha pasado al entusiasmo en estos clásicos del fútbol madrileño. Cuando el técnico argentino se disponía a partir rumbo a España para fichar por el Atlético, en la sala de espera del aeropuerto de Ezeiza, un hombre cercano a los 80 años le dijo: “¡Fuerza, Cholo! A vos lo conozco desde que eras un pibe. ¡Yo era el carnicero de tu abuela Angélica!”

Con esa fuerza, unida a la entrega, competitividad y agresividad, sin que nada tenga que ver el cartel de violentos que le han colgado al equipo rojiblanco, el Atlético le ha perdido el respeto al Madrid. En lo que va de temporada, en las cinco veces que se han enfrentado, el balance no puede ser más positivo para los atléticos: tres victorias y dos empates. Suficientes argumentos para que los aficionados rojiblancos se olviden de aquella pancarta que exhibieron unos hinchas madridistas y que decía: “Se busca rival digno para derbi decente”.

En esta ocasión, sin cronología, voy a referirme a estas cuestiones: curiosidades y anécdotas relacionadas con derbis en las huestes rojiblancas y madridistas. Ahí van unas cuantas.

Celebró su primer gol con un flan. Regresó Fernando Torres al Atlético con la escopeta cargá, que diría un andaluz. Y si no que se lo pregunten al Madrid, al que le marcó dos goles para empezar. El Niño debutó con la zamarra rojiblanca el 27 de mayo de 2000 frente al Leganés en el Vicente Calderón. Al siguiente partido, contra el Albacete en el Carlos Belmonte, marcó su primer gol. Aquel tanto dio la victoria al Atlético, que recorría el sendero de la Segunda División, ante el cuadro albaceteño.

En el autocar que la expedición atlética regresaba a Madrid, el joven delantero (tenía 17 años) iba junto a Carlos Peña, delegado del grupo viajero. A los pocos kilómetros de emprender la marcha, Kiko se acercó a Torres y le dijo: “Fernando, te regalo el brazalete de capitán para que tengas un recuerdo del primer gol que marcas con la camiseta rojiblanca”. Estoy seguro de que, sin tardar mucho tiempo, serás tú el capitán del equipo”.

Tras el obsequio, Kiko le gastó una broma poco después. La mayoría de los jugadores, entre risas, se iba refrescando el gaznate con botes de cerveza. Cuando Kiko se fijó en que Torres no tenía ninguna lata, cogió de su bolsa de viaje un flan, volvió a acercarse al autor del gol y le dijo: “Toma, niño, para que festejes la victoria. Aún no tienes edad para beber cerveza”. Torres cogió el flan, que era como regresaba, y lo fue degustando.

"Plaza y su rebaño"

“Plaza y su rebaño hacen el campeón cada año”. El 10 de enero de 1982, el equipo rojiblanco y el madridista se enfrentaron en partido de Liga. El ambiente estaba caldeado porque, entre otras cosas, el presidente Alfonso Cabeza estaba a la greña con la Federación Española de Fútbol. El colegiado Urízar Azpitarte arbitró el encuentro. Un hombre que cuando las críticas hacia él las consideraba personales, no tardaba ni un segundo en querellarse contra el acusador. Ganó el Madrid por 2-3, en un encuentro tan bronco y accidentado, que la Prensa así lo tituló: “El derbi del escándalo”. Urízar mostró 16 tarjetas amarillas, expulsó a cuatro jugadores y se le censuró con dureza por su parcial actuación.

Antes de iniciarse la confrontación, un grupo de aficionados rojiblancos desplegaron una pancarta que decía: “Urízar Azpitarte, deja ya de querellarte. No te vendas al Madrid y nos harás el año más feliz. Nota: Plaza y su rebaño hacen el campeón cada año”. (En aquella época, José Plaza era el presidente del Comité Nacional de Árbitros).

“Si perdías no podías salir de casa”. En noviembre de 2008, el delantero Adrián Escudero, leyenda del Atlético de Madrid, me comentó: “En nuestra época, la de los años cuarenta, si perdías frente al Madrid no podías salir de casa. Los aficionados te reconocían por la calle, en el metro o en el autobús, y nos ponían a caer de un burro. Si habías ganado, te abrazaban efusivamente”.

La primera manita al Madrid. El 23 de noviembre de 1947, en la novena jornada de Liga, los eternos rivales se vieron las caras en el desparecido estadio Metropolitano, campo que utilizaba el Madrid como local hasta que se construyó el Nuevo Chamartín. En este encuentro, el equipo blanco, por primera vez en la historia del fútbol español, lució dorsales en las camisetas: del 2 al 11.

La euforia desatada por la afición local al iniciarse el juego, se desbordó al concluir la contienda. El Atlético venció por 5-0, con goles de Juncosa, dos; Escudero, Campos y Vidal. Era la primera manita que recibía el Madrid en el historial de la Liga en los enfrentamientos entre ambos conjuntos. El sonado triunfo, motivó que durante varios días los aficionados rojiblancos bromeasen diciendo: “Atlético, 5; Ortiz, 0”. Se referían al jugador Ortiz, que llevó el número ´5` en la camiseta blanca.

“Si no elimináis al Madrid, no os pago”. En los octavos de final de la Copa del Rey de 1994 el sorteo emparejó a los eternos rivales. La eliminatoria, tras el empate a dos en Chamartín y el 2-3 en el Vicente Calderón, clasificó al Madrid para los cuartos de final.

Por aquellas fechas, Emilio Cruz dirigía al Atlético y Benito Floro al Madrid. Días después del partido, en un acto deportivo al que asistieron los dos entrenadores, Cruz, dirigiéndose a Floro, le confesó: “Nunca podré olvidar lo que pasó en los dos choques, pero lo que siempre recordaré fue lo que nos comentó Jesús Gil, nuestro presidente, a los jugadores y al cuerpo técnico: 'Como no os carguéis al Madrid, no os pagaré en varios meses'.  Ahora pienso, Benito, que no sólo acabaste con mi carrera, sino que me retiraste del fútbol”.

El tío contra el sobrino. Carlos Santiago Pereira es tío de Agustín Rodríguez. Los dos fueron guardametas. Pereira defendió la portería del Atlético y Agustín la del Madrid. En la temporada 1982-83, en la jornada 21, los rojiblancos recibieron en su casa a los madridistas. Los dos porteros citados jugaron como titulares de sus respectivos equipos. Antes de comenzar el encuentro, Pereira le dijo a su sobrino: “Respeta a tu tío y no te vayas a lucir, precisamente, contra el Atlético, aunque os vamos a ganar”. Agustín le contestó: “En el campo hay que dejar a un lado los lazos familiares. No pienso en la derrota, porque seremos nosotros los que os mojaremos la oreja”. El partido resultó tan aburrido que terminó con empate a cero.

Del Bosque, fulminado

El penúltimo partido de Del Bosque. En el estadio Vicente Calderón, el actual seleccionador español dirigió el penúltimo partido al Real Madrid. Fue el 15 de junio de 2003, fecha en la que el equipo blanco se impuso al Atlético por 0-4. Con esa victoria, el Madrid era el virtual campeón de Liga. Lo que consiguió en la última jornada al vencer al Athletic de Bilbao por 3-1.

Finalizado el partido, la alegría se desbordó en el vestuario visitante. En plena euforia entró en la caseta Jorge Valdano, director deportivo del club madridista. Los técnicos y los jugadores pensaron que les iba a felicitar. Sin embargo, la cara sería de Valdano fue suficiente para que un jugador exclamase: “¡Me da la impresión de que a alguien no le ha gustado que hayamos ganado al Atlético!”.

Cuando Valdano salió del vestuario, Del Bosque pensó que le iban a destituir. Un mes después de aquel partido contra el Atlético, día arriba, día abajo, el técnico salmantino era despedido. Valdano se lo comunicó en el pasillo de zona noble del club. Los dos títulos de Liga, una Supercopa de España, dos Copas de Europa, una Supercopa europea y una Copa Intercontinental no fue suficiente bagaje para Florentino Pérez, que le echó de la entidad sin el más mínimo respeto.

La eterna rivalidad de los colchoneros  y merengues. Tras los dos partidos que jugaron el Athletic Club de Madrid y el Madrid Football Club (28-2-1905), nació la eterna rivalidad. La inflexible enemistad creció con polémicas verbales y más de un calificativo impublicable entre las dos aficiones. En 1913, después de jugar dos encuentros del Campeonato Regional, los seguidores rojiblancos bautizaron a los madridistas como merengues, por el color blanco de su uniforme, y los simpatizantes del Madrid comenzaron a llamar colchoneros a los atléticos por las rayas verticales rojiblancas de sus camisetas, similares a los colchones de aquella época.

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