detesta perder ante el atlético de madrid

Los goles de Fernando Torres escuecen como nunca a un Florentino Pérez hundido

No asume el nuevo escenario, con un Atlético de Madrid que ha tomado la medida al Real Madrid. Los goles de Torres escocieron especialmente a Florentino Pérez

Foto: Florentino Pérez, en una imagen de archivo (EFE).
Florentino Pérez, en una imagen de archivo (EFE).

Se marchó a casa caliente. Mucho. La vida futbolística en la capital ha cambiado de manera radical y Florentino Pérez se está acostumbrando a tragar unos sapos que nunca había paladeado. Final de la Champions League de Lisboa al margen, la realidad es que el Atlético de Madrid le ha tomado la medida al hasta hace poco intocable Real Madrid en un derbi cualquiera. Y eso tiene al presidente madridista con el estómago revuelto. La eliminación de la Copa del Rey ha dejado muy tocado, sobre todo mosqueado, a Florentino, al que le cuesta asumir que el equipo rojiblanco, con números en la mano, mande en la capital en estos momentos. El mandatario echa humo…

Florentino considera al Atlético de Madrid como el gran enemigo de su Madrid. Es así desde que, cuando era un anónimo aficionado, veía cómo el vecino le disputaba al Real Madrid todos los títulos en los años 60 y 70 del pasado siglo. Ese sentimiento, a pesar de que el Barcelona cambió hasta hoy el escenario, no ha variado. Por ello le escuece especialmente que los rojiblancos hayan crecido de una forma tan descomunal a las órdenes del Cholo Simeone. El Atleti le ha tomado claramente la medida al equipo de Ancelotti, que en los últimos tiempos no sabe cómo desactivar a su rival. Y es algo que Florentino Pérez no sabe digerir.

La cadena Cope informaba que tras el último derbi, Florentino Pérez comentó a sus íntimos que su equipo había hecho “el ridículo”, mostrando un enorme disgusto, tanto por el resultado final de la eliminatoria como por el rendimiento de los futbolistas de Ancelotti. Ya en el partido de ida se le escuchó ‘llorar’ en el palco rojiblanco. Cuando el partido estaba empatado a cero, se iba quejando de la intensidad de los jugadores del Cholo. Ya se sabe: las patadas, la agresividad... Todo un clásico. El presidente del Real Madrid censuraba ante todo aquel que quisiera escucharle la excesiva dureza, según él, mostrada por el Atlético de Madrid a lo largo del primer acto. Tras el partido de vuelta, quemado por el éxito rojiblanco, el objetivo de sus quejas fueron sus propios jugadores.

La fijación de Florentino con el Atlético de Madrid viene de su época de aficionado de a pie, que se multiplicó hasta el infinito cuando alcanzó la presidencia del Real Madrid. Muchos son los capítulos que dan fe de ello. Empezando, por ejemplo, por el intento de fichar a Fernando Torres cuando el atacante era mucho más que un simple jugador para un Atlético de Madrid que zozobraba sin rumbo. Pérez estimó que era un futbolista perfecto que añadir a su colección de ‘galácticos’, tanto por su perfil deportivo como personal. Pero pinchó en hueso y el delantero le dio largas sin pestañear. El golpe al eterno rival hubiera sido devastador y el mandatario blanco lo sabía de sobra. Su doblete en el Bernabéu le castigó el ánimo especialmente.

Las relaciones con la dirigencia rojiblanca no son especialmente cordiales. Se aguantan respetuosamente, pero no tienen la más mínima empatía. Florentino Pérez mantiene las formas ante Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil, pero poco más. El mismo sentimiento reina en el camino de vuelta. En el Vicente Calderón se sabe de sobra, y desde hace mucho tiempo, que el presidente del Real Madrid aprovechará la más mínima oportunidad para hacer daño en la casa atlética. Desde los primeros meses de 2011 nada es igual en las relaciones institucionales, cuando el fichaje del Kun Agüero, engañado finalmente por el club madridista, deterioró por completo la convivencia entre los dirigentes de uno y otro bando.

Tiene entre ceja y ceja al Atlético y hay otros episodios que así lo confirman plenamente. Forlán, Falcao... o Koke. Éste último pudo ser birlado por el Real Madrid, pero Gil Marín entró en acción para evitar la fuga del que es hoy uno de los activos más importantes de la institución rojiblanca. Ese sentimiento con el que piensa es el máximo rival deportivo del club blanco no ha conseguido trasladarlo por el momento al vestuario, que sigue considerando al Barcelona como el enemigo a batir. Y mientras, el Atleti no para de mojarle la oreja a un Madrid que hasta hace bien poco -hasta que llegó Simeone- era intocable en un derbi cualquiera.

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