Mientras en Inglaterra disfrutan de su día del fútbol, aquí arrastramos el lastre de la Copa
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Mientras en Inglaterra disfrutan de su día del fútbol, aquí arrastramos el lastre de la Copa

Las estrellas de la Liga disfrutan de sus vacaciones alrededor del mundo. Unos buscan el calor de los paraísos tropicales, otros, la montaña. Pero ninguno juega. En Inglaterra, hoy viven su día del fútbol, el Boxing Day. Y antes de que acabe el año, acab

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El 26 de diciembre es una fecha más en España. No tiene el romanticismo del 25, ni el jolgorio del 31 ni la ilusión ficticia del 22. Es, de hecho, el día en la que nuestro estómago se empieza a dar cuenta de que las ingestas de los días justo anteriores no han sido lo mejor para el organismo. Es un momento para pasar en familia, como Navidad, pero sin cigalas ni langostinos y con manzanillas. En otros puntos del mundo sigue siendo una celebración. No se pierde el ambiente festivo de Navidad, sino que se aprovecha para hacerlo más bonito, más especial. En Inglaterra lo llaman Boxing Day.

Mientras las estrellas de nuestra Liga se dispersan por el globo en busca de climas acogedores y un descanso corporal y mental, los técnicos y jugadores de la Premier League se preparan para vivir uno de los días más señalados en el calendario futbolístico inglés, sólo por debajo, quizás, de la final de la League Cup y de la FA Cup. Diez partidos en seis horas y media que eliminan una jornada del apretado calendario y además otorgan a la parte más importante de todo espectáculo, el público, la felicidad de poder ir al fútbol con toda la familia.

Será la 18ª jornada de la Premier, apenas a una de acabar la primera vuelta, lo cual sucederá antes de final de año, ya que este fin de semana se volverá a jugar. Es una buena forma de quitar lastre del calendario deportivo ahora que las piernas están aún frescas y los partidos, por así decirlo, no son terriblemente trascendentes como para dejarse toda la piel en el campo: pueden quedar algunos trozos colgando aún.

Mientras, en España, seguiremos hasta el primer fin de semana del año con la jornada 16, a tres aún de acabar con la ronda inicial. Tres partidos que son los mismos que en Inglaterra, pero sin duda peor repartidos. Porque además de estos encuentros, aún hay que disputar seis partidos más de Copa del Rey para aquellos equipos que lleguen hasta las semifinales, y todos por jugarse entre enero y febrero. Seis, contando que ya se han disputado dos de la ronda de 1/16 de final. Un camino que parece interminable y que bien podría allanarse de tomarse algunas decisiones lógicas en la cúpula comandante de nuestro fútbol.

En el mismo periodo, hasta este último fin de semana de 2014, Inglaterra no sólo habrá disputado tres jornadas más de su liga, sino que además ya tiene una competición copera de las dos de las que disfruta en las semifinales, la Copa de la Liga. Y aún tendrán tiempo para jugarse las sucesivas rondas eliminatorias de la Copa de Inglaterra. En pocas semanas ya tendrán un campeón de un torneo importante (y por consiguiente, un clasificado para Europa League) y lo más importante, llegarán a la parte trascendente del año con menos partidos por disputar, con el calendario más aligerado y, por tanto, en mejores condiciones físicas.

Sin lugar a dudas, la calidad y la amplitud de plantilla de los grandes equipos de nuestra Liga hará que sean superiores a casi cualquier rival, como viene siendo habitual en los últimos años, pero también es indudable que la preponderancia podría ser incluso mayor si se acortasen ciertas fechas que, como se dice comúnmente, son pura paja. ¿Para qué sirve el partido de vuelta de la eliminatoria entre Primeras y Segundas B? A parte de para nada, digo. Para ir más allá: ¿para qué sirven todos los partidos de vuelta en eliminatorias coperas? Para lo mismo.

Enero será el mes del derbi y de un posible Clásico. Que es bonito, está claro. Puede haber dos de cada uno en Copa. Pero si hablamos de productividad, algo tan arraigado en esta cultura capitalista, en esas rondas será nula. Los duelos entre los tres grandes del fútbol español son por naturaleza duros de jugar. Los jugadores van al límite en cada acción y las secuelas que quedan son mayores que en una eliminatoria común. ¿No sería mejor ahorrarse la vuelta, uno de los esfuerzos, y concentrar toda la energía en un solo encuentro que decantase la balanza para uno o para otro?

Este lunes se disputó la Supercoppa italiana que le ganó el Napoli a la Juventus en los penaltis. Las competiciones no ligueras en Italia tienen menos trascendencia que la propia Serie A. Por lo general, interesan menos al espectador. De ahí que este partido se haya movido de la fecha tradicional y nadie (o casi nadie) haya puesto el grito en el cielo. Da un poco igual. Pero el cambio de fecha (y de sede, porque se jugó en Doha), no sólo no molesta, sino que agrada. Acaba siendo una fiesta del fútbol italiano que resume en el último partido del año lo que han sido los dos mejores equipos del calcio. Y además, los dos llegan a diciembre muy rodados, en perfectas condiciones físicas para poder ofrecer un magnífico encuentro… a los jeques, en este caso.

Y mientras, aquí, como siempre, a la cola también en la Supercopa. La única, por cierto, de todo el continente que se juega a doble partido. Y además, se juega todavía en pretemporada, cuando las piernas no tienen la suficiente chispa. ¿Y por qué no jugar la Supercopa de España a final de año y a partido único? Imaginen el caso de la última edición, ¿no habría sido digno de admiración un partido para cerrar 2014 entre Real Madrid y Atlético de Madrid? Si a alguien se le ocurre mejor forma de acabar un año, que lo diga.

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