La lesión de Diego Costa, otra nota negativa de un inicio con la Selección muy frustrante
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cambiar el estilo de juego, posible solución

La lesión de Diego Costa, otra nota negativa de un inicio con la Selección muy frustrante

Dice adiós a la 'Roja' hasta octubre sin haber marcado y sin dar señales de entender su papel en el equipo. Cambiar el estilo de juego podría ser una solución

placeholder Foto: Diego Costa no podrá jugar contra Macedonia por lesión (Reuters).
Diego Costa no podrá jugar contra Macedonia por lesión (Reuters).

Se acabó la participación de Diego Costa en la Selección en este mes de septiembre. En su tercera oportunidad como internacional español, el delantero tampoco ha podido alcanzar los niveles de excelencia que ha demostrado durante los últimos años tanto en el Atlético de Madrid como en su recién estrenada etapa en el Chelsea de Mourinho. No ha habido, hasta la fecha, ni un solo compromiso del futbolista de Lagarto que haya jugado a un nivel medio-alto y siempre se ha encontrado muy lejos de las expectativas creadas en torno a su elección de nacionalidad como jugador. El goleador que esperaba la ‘Roja’ como reemplazo de David Villa todavía no ha aparecido.

La lesión del jugador blue en el bíceps femoral izquierdo le aparta del primer compromiso oficial de la Selección de Vicente del Bosque después del ridículo mundialista. Un encuentro contra un combinado ciertamente más débil que el español (siempre hablando desde la legitimidad de la teoría establecida), como es Macedonia. Puede que los herederos de Alejandro Magno fueran un rival más que propicio para que un delantero como Diego Costa, que vive del gol, se desfogara por primera vez vestido de rojo. Un ‘9’ se libera después de cortar una racha negativa de cara a puerta. La confianza, en estos casos, es básica para afrontar la lucha contra el portero con una autoestima suficiente para verse a uno mismo marcar.

Sin embargo, pese a que en los cinco partidos que ha disputado todavía no ha visto puerta ni se le ha visto acoplarse al juego colectivo, su titularidad en la Selección no parece discutirse por ahora. Pero no se discute, en realidad, por falta de alternativas eficaces en la punta del ataque. No en vano, contra Macedonia, las dos referencias ofensivas serán Paco Alcácer y Munir El Haddadi, dos chavales que acaban de empezar, como aquél que dice, en esto del fútbol al más alto nivel. Del Bosque ya no tiene al máximo goleador histórico, David Villa, ni parece contar con Fernando Torres para el futuro, y quedan las incógnitas irresolutas de Negredo, Soldado y Llorente. Es decir, no hay un ‘9’ puro que pueda competir directamente con Costa por su lugar de privilegio.

Lloris no trabajó ante España

Si aceptamos, entonces, que Diego Costa es el delantero de la selección española por falta de alternativas, hay que valorar, por lo tanto, por qué no funciona dentro del juego que propone Del Bosque como el idóneo para España. Por ahora, y visto lo visto en Saint Denis, la propuesta sigue siendo muy similar a lo visto en los últimos seis años, con las carencias evidentes que provoca la ausencia de los dos pilares de este estilo, Xavi e Iniesta. Es decir, España busca el gol reiteradamente en ataque posicional, utilizando la posesión para crear espacios en la defensa contraria de una forma cada vez menos eficaz. De hecho, Hugo Lloris no tuvo que detener ningún disparo español.

En este estilo de juego, el delantero es una parte más del engranaje creativo. Costa, por lo tanto, tendría que participar en la elaboración del juego, siendo una ayuda constante para que la circulación del balón sea fluida para así mover lo más posible las piezas rivales y abrir espacios. En el juego de posición, el delantero no tiene por qué ser el percutor principal, sino que tiene que sacrificar su faceta goleadora individual por el bien del colectivo. Diego Costa no tiene características para adaptarse a esta forma de ataque. Sin embargo, sí puede resultar efectivo en la presión alta tras pérdida, puesto que es una fiera que no para de correr y presionar y no rehúye jamás el contacto físico.

Y si no están las piezas básicas, es decir, Iniesta y Xavi, la velocidad y la clarividencia en la circulación de la pelota será inocua por naturaleza. Y más si sus dos reemplazantes son jugadores de un perfil mucho más directo y definitivo, como Koke y Fàbregas. Curiosamente, los dos interiores que jugaron contra los bleus son dos jugadores que conocen o están empezando a conocer a la perfección las principales virtudes de Diego Costa: el desmarque al espacio, la carrera y la creación de jugadas de peligro de la nada. Ni Koke ni Cesc juegan en el Atlético ni en el Chelsea en ataque posicional, sino que lanzan las ofensivas de manera muy directa. Pueden levantar la cabeza y ver un pase en profundidad incluso con las líneas contrarias muy cerradas.

Es decir, si se tienen los elementos que más y mejor pueden coordinarse con el estilo inamovible de Diego Costa, ¿por qué no darles uso? El miedo a renunciar a un tipo de juego que ha encandilado a tantos y ha dado tantas alegrías es enorme. Hay pánico a evolucionar por todo lo bueno conseguido en estos seis años históricos y casi inigualables tanto por títulos como por fútbol. Pero el estilo de juego lo marcan los jugadores, con sus características, sus virtudes y sus defectos. Habrá algunos que puedan adaptar sus condiciones a una u otra forma de jugar, como Xabi Alonso, pero otros no tendrán ese privilegio. La nueva camada de internacionales llama a no sólo un cambio obligado de nombres, sino también a una variación del estilo.

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