Mandzukic gana crédito con el Cholo
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gol y gran partido del ariete croata

Mandzukic gana crédito con el Cholo

El delantero croata, además de anotar el gol de la victoria, realizó un partido completísimo y dejó claro que se está adaptando muy bien al juego rojiblanco

Foto: Mario Manzdukic celebra su primer título como rojiblanco (EFE).
Mario Manzdukic celebra su primer título como rojiblanco (EFE).

Todo el sentimiento colchonero necesitaba una victoria así contra el Real Madrid. No por romper una racha de 15 años sin ver al Atleti ganar al enemigo eterno en el Manzanares, sino porque había dolido y mucho perder como se perdió la final de la Champions League. Ganar la Supercopa no cura esa herida, que permanecerá abierta por siempre, pero sí suaviza su dolor como una infiltración. Pero había un jugador atlético que poco le importaba, probablemente, aquella final de Lisboa desde el punto de vista rojiblanco, pero que también necesitaba un partido como el de este viernes. Ese era Mario Mandzukic, que le mandó un serio mensaje al Cholo.

La relación entre el croata y Simeone no es la más idónea que debe existir entre un entrenador y la que está llamada a ser su máxima estrella. El argentino no confiaba en él al apreciar que no se estaba adaptando bien a las ideas intrínsecas al cholismo: la garra, la lucha de cada balón como si fuera el último, la presión y la ayuda constante al férreo sistema defensivo, además del gol, claro está. De hecho, Simeone tenía en mente que a lo largo de la temporada su delantero titular, el que tendría que ocupar la triste vacante de Diego Costa, sería el último en llegar, Raúl Jiménez.

Sin embargo, Mario Mandzukic ha aparecido cuando realmente hacía falta para dar un golpe sobre la mesa e indicar al Cholo que el camino a seguir es con él en la vanguardia. Nada más empezar el partido, el exjugador del Bayern Múnich remató entre los tres palos un balón que se le apareció delante como un regalo divino para marcar su primer gol en jugada como jugador rojiblanco. No titubeó al rematar, no esperó a que se le echaran encima los torpes defensas madridistas. Mandzukic sacó el rifle y fusiló a Casillas. La pelota besó la red rojiblanca.

Las prestaciones de Mandzukic no se frenaron únicamente en el minuto 2, instante en el cual el Atlético mató al Real Madrid (cuyos inútiles esfuerzos no sirvieron hasta el pitido final). Todo lo contrario: Mario ejerció lo mejor que sabe hacer de Diego Costa y evidenció una adaptación al estilo colchonero mucho mayor de lo que podía aparentar hace apenas un par de semanas, cuando durante la pretemporada parecía ajeno a lo que quería el entrenador y lo que entendían los experimentadísimos jugadores.

Superó siempre por alto a su aparente enemigo íntimo Sergio Ramos: cada balón aéreo era peinado, tocado o retenido por Mandzukic ante los vanos intentos del camero para robarle la pelota, para por una vez tener la iniciativa en los balones largos que mandaba desde su puerta Miguel Ángel Moyá. A partir del gol el Atlético carecía de la necesidad de creación, de profundidad y las pelotas ganadas por el ‘9’ eran gestionadas a partir de la recepción del ariete. A su vez, servía como apoyo constante para los Raúl García, Koke o Gabi para mantener la posesión. Caía a banda cuando lo consideraba necesario, no rehuía en ningún instante el contacto físico como medida intimidatoria. En definitiva, realizó un partido completísimo coronado al inicio con el gol del título.

El mérito de la adaptación de Mandzukic es mayor si tenemos en cuenta de dónde procede, de cómo cambian sus obligaciones del juego de Guardiola al juego de Simeone. En el Bayern, Mandzukic era parte activa del juego posicional, una pieza indispensable para que la creación bayerer fluyera creando espacios para ser aprovechados tanto por él como por hombres de segunda línea. Era un ‘9’ más móvil, infinitamente más de lo que será jamás en el Atlético. En el Bayern, la brega era secundaria en pos del preciosismo ‘efectivista’. En el Atleti, la consecución de la perfección en el sistema grupal es innegociable, la idea del cholismo tiene que estar inculcada desde el portero hasta el utilero, pasando, inevitablemente, por el punta. Y Mandzukic parece haber entendido el mensaje.

Diego Simeone
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