Con él debutaron todos menos míchel

Di Stéfano, el entrenador que se atrevió a darle la alternativa a la 'Quinta del Buitre'

La 'Saeta Rubia' fue el 'culpable' de hacer debutar en el primer equipo madridista a la generación más importante de canteranos de la historia del club

Foto: Zaragoza, 1992, la única vez que coincidieron todos de titular... pero en distintos equipos (Cordon Press)
Zaragoza, 1992, la única vez que coincidieron todos de titular... pero en distintos equipos (Cordon Press)

La importancia de Alfredo Di Stéfano en la historia del Real Madrid no hay que buscarla solo sobre el césped. Del argentino se dice que ayudó a construir un nuevo Real Madrid, y es cierto, pero también es verdad que lo moldeó. Si con el '9' a la espalda ganó títulos y situó en al club blanco en lo más alto del olimpo futbolístico del siglo XX, desde el banquillo fue el responsable de darla alternativa a la generación de canteranos más importante de la historia del Real Madrid: la Quinta del Buitre.

Y además lo hizo sin estar apurado por las necesidades del equipo. En su segunda temporada como entrenador del Real Madrid, la 83-84, Di Stéfano tenía a sus órdenes una plantilla lo suficientemente amplia como para no tener que tirar del Castilla, que marchaba líder de Segunda División y avanzaba rondas en la Copa del Rey. Pero no le importó subir a unos chavales que acabarían haciendo historia. Fueron, por orden de debut, Sanchís, Martín Vázquez, Pardeza y Butragueño (Míchel debutaría en la siguiente temporada, pero ya se hablaba de él igual que del resto del grupo).

Sanchís y Martín Vázquez tomaron la alternativa a la vez, el 4 de diciembre de 1983 en Murcia. Ambos fueron titulares y jugaron el partido completo, y Sanchís marcó el gol del triunfo (0-1), que permitía al Real Madrid afianzarse en la primera plaza. Los dos se convirtieron en habituales para Di Stéfano, que apostó por ir subiendo a parte de lo que empezaba a conocerse como 'Quinta del Buitre'. El periodista Julio César Iglesias así los había bautizado en un repotaje publicado en el diario El País dos semanas antes, el 14 de noviembre. 

El Castilla de la 'Quinta del Buitre' (Foto: Cordon Press)
El Castilla de la 'Quinta del Buitre' (Foto: Cordon Press)

El siguiente en aparecer sería Miguel Pardeza, que debutó en un Real Madrid Espanyol en la jornada 17. Ya se hablabla bastante de aquellos jovenzuelos que 'abusaban' en segunda y habían convencido a Di Stéfano. Pero nada de lo visto hasta ese instante iba a ser comparable a lo vivido con el debut del jugador que daba nombre a la quinta. Emilio Butragueño vistió por primera vez la camiseta del primer equipo el 5 de febrero de 1984, cuando tenía 20 años, en Cádiz. Y lo hizo a lo grande. Entró en la segunda mitad sustituyendo a Sanchís y marcó dos goles vitales en la remontada que permitió a los blancos ganar por 2-3. Para la historia, lo que le dijo la Saeta Rubia, que no era muy amiga de los discursos. "Nene, calentá", le ordenó. Minutos después, antes de saltar al campo, le dio las indicaciones: "Nené, colocáte detrás de Santillana y haced lo que sabés. Tocadla, tocadla, usted sabe". 

"Hay que tener bien presente que no existía precedente de ningún entenador en la hsitoria del Real Madrid que en plena temporada, sin lesiones ni expulsiones que significaran un trauma para el equipo se hubiera atrevido a hacer una cosa parecida", cuenta Butragueño en el libro Alfredo Di Stéfano. Historias de una leyenda.

Todos ellos siguieron compatibilizando el primer equipo y el filial, aunque presencia entre los 'mayores' era cada vez más importante. Di Stéfano apostó por ello a pesar de las tensiones que se estaban generando en la plantilla. El ascenso  de la 'Quinta del Buitre' generó piques entre los jugadores, que ahora eran 28 y luchaban por 15 plazas cada fin de semana. Hasta final de temporada, Butragueño marcó dos goles más en el resto de la liga, en la que jugó 9 partidos más. Martín Vázquez acabó participando en 19 partidos y Sanchí,s en 18. Pardeza jugó 3. A Míchel, mientras tanto, se lo comían los nervios en el filial. "Subieron todos y yo me quedé en el Castilla. Había cumplido 20 años. Pensé que tendría que dejar el club. Estuve a un paso de fichar por el Málaga", contó años después. 

Aquella catarsis provocada por Di Stéfano supuso un antes y un después en el Real Madrid. El argentino dejó el banquillo ese mismo verano, pero dejó las semillas de lo que crecería poco después. Entre 1986 y 1990 ganaría cinco ligas seguidas con la Quinta del Buitre al mando. A aquella generación lo ganó todo salvo la Copa de Europa. Y fue gracias a que Alfredo Di Stéfano confió en ellos.

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