di stéfano fue siempre un tipo genial

“Cortita y al pie”: la vida de Don Alfredo resumida en un puñado de grandes frases

Di Stéfano fue genial en los terrenos de juego, pero lejos de ellos mucho más si cabe. Un puñado de frases geniales salidas de su boca así lo demuestran

Foto: Di Stéfano, en una imagen de archivo (Reuters)
Di Stéfano, en una imagen de archivo (Reuters)

Socarrón, incisivo, directo, genial… La vida de Alfredo di Stéfano está llena de anécdotas. Cuando los de su generación coincidían pasados los años de juventud, todos rodeaban al ‘maestro’ para escucharlo. Era el líder de un grupo de jugadores irrepetible, hablando del Real Madrid, en particular, y del fútbol, en general. Se ha marchado, pero deja un legado magistral. Sus frases siempre serán recordadas por las futuras generaciones. Frases salidas de la boca de un genio. Brilló en el campo, pero lejos de los estadios más todavía.

“Cortita y al pie”, frase que emplea ya cualquier mortal en diferentes situaciones. Cuando algún personaje público se ve las caras con la prensa, la utiliza para avisar de que espera una pregunta sencilla y sin maldad. Di Stéfano marcaba su territorio con claridad con los medios de comunicación y con esa simple expresión ya lanzaba un aviso…

Siendo entrenador del Real Madrid, tras una derrota del equipo, acuñó una frase para la posteridad. “Jugamos como nunca, perdimos como siempre”, dijo el entonces técnico del equipo blanco, que no atravesaba entonces una época muy dorada que digamos. Con un carácter ganador sin igual, siempre tuvo claro que “las finales se ganan, no se juegan”. Las vitrinas del Santiago Bernabéu pueden dar fe de ello…

Su filosofía sobre el fútbol era básica, quedando confirmado cuando definió al fútbol de la siguiente manera: “El balón está hecho de cuero, el cuero viene de la vaca, la vaca come pasto, así que hay que echar el balón al pasto”. A veces sacaba pecho, y por ello un buen día comentó que “meter goles es como hacer el amor; todo el mundo sabe cómo se hace, pero ninguno lo hace como yo”.

Di Stéfano tenía claro que el equipo estaba por encima de cualquier individualidad. Él fue el indiscutible líder de aquel inolvidable Real Madrid, pero trabajaba como el que más, dando ejemplo a sus compañeros. “Ningún jugador es tan bueno como todos juntos”, comentó en su día, ensalzando a su compañeros Puskas ‘a su manera’ diciendo que “manejaba la bola con la pierna izquierda mejor que yo con la mano”. Y es que Alfredo no era de compartir la gloria.

Un guardameta del Valencia, club en el que triunfó como entrenador, nunca olvidará lo que le dijo su entonces míster. Di Stéfano le espetó lo siguiente para dejarle las cosas claras: “No te pido que atajes las que vayan dentro, pero por lo menos no te metas las que vayan fuera…”.

El fútbol siempre fue el epicentro de su vida. Nunca hubo -familia y amigos al margen- algo tan importante para Alfredo. Tuvo claro que “el jugador europeo jamás podrás asimilar desde niño la ductilidad nuestra en el manejo de la pelota”. Frases simples e ingeniosas y que arrancaba una sonrisa a cualquiera, como cuando dijo que “se juega mejor con 11... Y si es con 12, mejor”, o cuando afirmó que “un 0-0 es como un domingo sin gol”.

“A mí me gusta el jugador que tenga arte. El jugador claro y limpio”, dijo cuando todavía estaba en activo. Y cuanto tocó decir adiós al balón desveló con mucha gracia un secreto familiar: “Me retiré a los 40 años porque mis hijas un día me miraron y me dijeron: 'Papá, calvo y con pantalones cortos, no quedas bien’…”. Y así se despidió del fútbol Di Stéfano.

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