no pudo levantar su séptima liga

El adiós más amargo de Carles Puyol

Carles Puyol se despidió de la manera más amarga, no pudiendo levantar su séptima Liga. El gran capitán del Barça dice adiós a toda una vida con amargura

Foto: Carles Puyol, durante su rueda de prensa de despedida (EFE)
Carles Puyol, durante su rueda de prensa de despedida (EFE)

A principios de marzo convocó a los medios, una cita inesperada que encendió las alarmas y disparó las hipótesis. La mayoría de ellas apuntaban en la misma dirección: ¿se retira Carles Puyol? De momento, no parece que vaya a colgar las botas, pero a partir de la temporada que viene el dorsal número cinco cambiará de dueño en el Barcelona. El capitán, lastrado por las 36 lesiones que ha sufrido a lo largo de su carrera, se hace a un lado porque su físico no está al cien por cien y no le permite competir al nivel que le exige el Barcelona y la Selección. Puyol se despidió de ‘su’ Barcelona luchando de manera inesperada hasta el final. Y muriendo en la orilla. Amarga despedida para el pulmón azulgrana.

El título habría sido la única forma maquillar la temporada más gris del central. La rodilla derecha, intervenida hasta en cuatro ocasiones (2004, 2007, 2012 y 2013), fue la provocó que Puyol tomara tan drástica decisión y la que le ha alejado de los terrenos de juego en una temporada convulsa, tanto en el terreno deportivo como en el entorno del Barcelona. En este último apartado, poco ha podido ayudar el capitán azulgrana. En la Liga ha jugado un total de cinco partidos, empezando cuatro de ellos en el banquillo y marcando un tanto. En la Copa del Rey ha estado presente en seis partidos e hizo un gol, mientras que en la Champions sólo ha jugado un partido que ni siquiera completó. Unos números muy alejados de los que solía firmar en las temporadas en las que el cuerpo y el físico le respondían al nivel que necesitaba.

Su círculo más íntimo sabía que por la cabeza de Puyol rondaba la posibilidad de escribir el punto final de su historia en el Camp Nou sin cumplir el contrato que le ligaba al club catalán hasta el 30 de junio de 2016. Poco le ha importado dejar de ganar más de diez millones de euros, su cuerpo ha dicho basta. No quería seguir ligado al fútbol obligado y sí basándose en sus sensaciones que no han sido las que él esperaba. Fractura del tabique nasal, doble fractura de la base orbital y del arco cigomático del ojo derecho, contusiones craneales, artritis traumática en una clavícula, esguinces de todo tipo, roturas musculares y, sobre todo, sus maltrechas rodillas. Éstas le obligaron a cambiar sus apoyos y su forma de desplazarse sobre el campo.  El dolor no le permitía jugar más de dos partidos seguidos y se veía obligado a parar para ganar tiempo evitando sobrecargar sus rodillas.

Movido por su raza y tesón, intentó adaptarse a los movimientos que su cuerpo le dejaba hacer. Era competitivo, sí, pero no al más alto nivel de la Liga o el Mundial que ya está a la vuelta de la esquina. La exigencia diaria se quedaba fuera de su alcance. En esa búsqueda del sitio perdido llegó a pensar en la posibilidad de regresar a su antigua posición de lateral para intentar estar en Brasil y seguir en el Barcelona. A la vista está que el experimento no dio el resultado que él esperaba a pesar de que cada vez que caía, salía a flote el gran capitán. Superó todas las lesiones que sufrió, resurgiendo como el ave fénix… que esta vez no ha podido remontar el vuelo.

Carles Puyol ha pisado el vestuario del Camp Nou por última vez. Se marcha un símbolo del club al que todos imaginaban colgando las botas vestido de azulgrana. Y lo hace con la espinita clavada por no haber podido ayudar a los suyos en esta inesperada lucha final por el título. A sus 36 años, el defensa se va para tomarse un tiempo de reflexión para pensar cuál será su próximo paso. Todo apunta a que ha estudiado minuciosamente sus opciones. Puyol buscaría un fútbol cómodo. Ligas como las de los Emiratos Árabes, Qatar o la Major Soccer League son las alternativas que barajaría.

Aún cabría otra posibilidad, aunque tras la última rueda de prensa no parece que sea la más probable. Lo cierto es que Puyol no descarta centrarse en la representación de futbolistas. Tal y como desveló en su momento El Confidencial, Puyol fundó una sociedad con Iván de la Peña para ser agentes de futbolistas en un futuro cercano. Un proyecto que ya está en marcha. Y si las dudas se ciernen sobre el futuro del jugador, el de la defensa del Barcelona no está más claro. El eterno debate se agudiza con la marcha de Puyol ya que el conjunto azulgrana sólo dispone de dos centrales puros, Piqué y Bartra, a los que se podría añadir Mascherano.

A lo largo de los últimos mercados de fichajes, se ha reclamado la llegada de un defensa, pero los intentos de Zubizarreta y del club azulgrana nunca se han llegado a concretar. El PSG se cruzó en su camino haciéndose con los servicios de Thiago Silva y desde hace algún tiempo el nombre de David Luiz ha empezado a sonar con fuerza. El Barcelona es consciente de sus cualidades, buenas maneras con el balón y rapidez, y ven en el jugador brasileño el sustituto ideal para Puyol. No será tarea fácil, ya lo avisó Piqué: “Eres único e irrepetible. Me hace mucha gracia cuando hablan de fichar al ‘nuevo Puyol’. Que sigan buscando porque nunca lo encontrarán”. Por complicado que sea no deja de ser necesario en el proceso de regeneración que este Barcelona derrotado necesita.

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