primer título en la carrera del técnico

Emery se quitó la etiqueta de ‘perdedor’ y Del Nido lloraba de alegría en la cárcel

En Valencia se le consideraba un 'perdedor', una etiqueta que por fin se quitó Unai Emery. El técnico que fichó un Del Nido que lloró de alegría en la cárcel

Foto: Unai Emery junto al trofeo que le acredita como campeón de la Europa League (EFE)
Unai Emery junto al trofeo que le acredita como campeón de la Europa League (EFE)

Le costó 120 minutos y una tanda de penaltis para quitarse una etiqueta que llevaba colgada de su currículum desde hacía mucho tiempo. En sus cuatro temporadas en el Valencia, se le colocó el cartel de ‘perdedor’. Cada vez que a su equipo le tocaba jugar con los grandes, no daba la talla. En el Sevilla su destino ha cambiado. Por primera vez en toda su carrera, como futbolista y como entrenador, Unai Emery ha levantado un trofeo. Su momento de gloria ha tardado en llegar al mismo tiempo que se quitaba un ‘apellido’ que le ahogaba el cuello…

Mientras, en la Cárcel Sevilla 1, el hombre que diseñó el proyecto sufría, primero, y disfrutaba, después, tras unos barrotes. José María del Nido vivió la final en el lugar que menos deseaba. Rodeado de presos y muy lejos del placo del Juventus Stadium. En las otras dos ocasiones fue protagonista en primera línea del éxito; en la tercera Europa League ganada por su Sevilla del alma le tocó ser un preso más. Los que le conocen bien apuntan que con total seguridad derramaría más de una lágrima. En este caso de alegría para mitigar la tristeza que le embarga desde que ingresó en prisión.

Pasó del campo al banquillo de un día para otro, como muchos grandes futbolista hicieron a lo largo de la historia. Él no fue jugador de primera línea, pero supo ganarse su sitio, a medida que en su interior crecía la figura del entrenador. Comenzó como jugador la temporada 2004/05, pero los malos resultados se llevaron por delante a su entrenador (Quique Yagüe) y el club le ofreció el puesto a Unai Emery. En enero de 2005 colgaba las botas para iniciar su carrera de entrenador.

Mejor no pudo empezar, pues su equipo lograba el ascenso a Segunda División. Comenzó su crecimiento como técnico y en la siguiente campaña convirtió al modesto Lorca en el equipo revelación, teniendo hasta el último momento opciones de subir a Primera. Cubierta esta etapa, ficha por el Almería con idéntico éxito. Ascenso a Primera, firmando en la máxima categoría la mejor campaña de su historia al acabar en octava posición.

En 2008 ‘agarró’ su primer club de primera línea. El Valencia, como otros importantes como el Atlético, le llevaba observando desde hacía tiempo y se la jugó con el joven entrenador vasco. Le faltaba experiencia en la elite, pero el club levantino recordó que con Rafa Benítez sucedió lo mismo y el acierto fue pleno. Unai Emery llegaba a Mestalla con la exigencia de alcanzar grandes objetivos.

Unai Emery, con resultados en la mano, cumplió con creces al colocar en la Champions al Valencia de manera permanente, pero el paso del tiempo le fue desgastando. La afición y el club le pedían más. Títulos fundamentalmente. Y estos no llegaban… Jugar la Champions no era suficiente. Poco a poco, en la ciudad del Turia se le fue etiquetando con la palabra ‘perdedor’. Ya su última renovación fue sorpresiva, cuando en la ciudad se daba por hecho que no dirigiría al equipo en la 2011/2012.

El Valencia nunca lograba ganar a Real Madrid y Barcelona, además de no estar presente en finales. El Atlético de Madrid le hizo mucho daño a Unai Emery, eliminando a su Valencia de la Europa League en 2010 -cuartos de final- y 2012 -semifinales-, trofeos que están a buen recaudo en el Vicente Calderón. En la Copa del Rey, su Valencia no llegó a la ronda final y su etapa quedó quemada.

Ese estigma de perdedor le ha hecho mucho daño y hasta esta misma temporada ha estado a punto de golpear al entrenador vasco. Mediada la temporada, el Sevilla no navegaba como se esperaba, descolgado en la Liga y con un futuro muy incierto. Se dio por hecho que Unai Emery no renovaría su contrato con el Sevilla. Pero poco a poco el equipo fue sacando la cabeza en la Liga y en la Europa League.

Ha sido en el segundo torneo continental en el que Unai Emery ha logrado ir quitándose esa mala fama. La eliminatoria ante el Betis (0-2 para los verdiblancos en el partido de ida) marcó un antes y un después. Luego, en semifinales ante el Valencia, apareció M’Bia para firmar un milagro cuando el equipo local se imponía 3-0, remontando el 2-0 favorable que logró el Sevilla en el Sánchez Pizjuán. Dos episodios que potenciaron la figura del técnico.

Y en Turín llegó el momento culminante de su carrera. Tras muchos años de buen trabajo pero sin títulos, Unai Emery levantaba alborozado el trofeo. Ya no es un técnico ‘perdedor’ y sí campeón. Con el Sevilla ha dado un giro a su carrera como entrenador. Él está encantado en la ciudad y en un club que no le quiere dejar escapar de ninguna de las maneras. Una Emery se ha ganado la renovación con creces. Títulos mandan…

Y mucha culpa en la renovación de Unai Emery la tendrá José María del Nido. Pepe Castro preside el club ahora, pero el primero fue el que se la jugó con el entrenador que no ganaba títulos. El ex presidente del Sevilla y Monchi, el atinado Director Deportivo, tuvieron claro que Emery era el entrenador más indicado para dirigir al equipo. El tiempo les dio la razón.

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